¿Por qué nuestras playas están perdiendo arena? El culpable no es ni el cambio climático ni las tormentas

Un estudio revela que vientos a cientos de kilómetros mar adentro explican gran parte de las inundaciones costeras. El hallazgo podría mejorar los sistemas de alerta y anticipar crecidas con varios días de anticipación.

Los vientos mar adentro explican entre el 30 % y el 50 % de los cambios en el nivel del agua.
Los vientos mar adentro explican entre el 30 % y el 50 % de los cambios en el nivel del agua.

Una estudiante de doctorado de la Universidad Internacional de Florida encendió una luz sobre un fenómeno poco comprendido que podría cambiar la forma en que se anticipan las inundaciones costeras.

Su investigación, publicada en la revista Natural Hazards, identifica a los vientos lejanos —y no a los locales— como uno de los principales motores de las variaciones del nivel del mar.

Se trata de Dafrosa Kataraihya, investigadora en Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente, quien descubrió que los patrones de viento que soplan a cientos de kilómetros mar adentro pueden tener un impacto decisivo en lo que ocurre en la línea de costa. El dato no es menor: en algunos casos, estos vientos explican entre el 30 % y el 50 % de los cambios en el nivel del agua.

El “efecto retraso” que cambia la lectura del fenómeno

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la existencia de una ventana de tiempo entre la causa y el efecto. Kataraihya detectó un desfase de entre 6 y 18 horas entre el momento en que los vientos cambian en el océano y el aumento —o descenso— del nivel del mar en la costa.

Para llegar a esta conclusión, la investigadora analizó más de dos décadas de datos (22 años) utilizando modelos globales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y del Centro Nacional de Investigación Atmosférica. El cruce de información permitió identificar patrones claros entre los vientos mar adentro y las fluctuaciones del nivel del mar.

Lo más sorprendente fue lo que no encontró: los vientos locales, esos que se sienten en la playa, prácticamente no influyen en el comportamiento del nivel del agua.

Corrientes que anulan el efecto del viento

El estudio también detectó excepciones significativas en ciertas regiones costeras. En zonas cercanas a la Corriente de Florida, como Virginia Key y Key West, la influencia del viento desaparece casi por completo. Allí, son las corrientes oceánicas —mucho más intensas— las que dominan la dinámica del nivel del mar.

En esos sectores, el flujo proveniente del Golfo de México ejerce una fuerza tal que neutraliza cualquier posible efecto del viento. Un comportamiento similar se observó en Trident Pier, cerca de Port Canaveral, donde las corrientes que se dirigen hacia la bahía de Chesapeake terminan imponiéndose sobre los factores atmosféricos.

El “ángulo de peligro” en cada ciudad

Otro aporte clave del trabajo es la identificación de lo que los investigadores llaman el “ángulo de peligro”. Al analizar 12 direcciones posibles del viento en relación con la línea de costa, encontraron que cada ciudad presenta una orientación específica que, cuando es alcanzada por vientos marinos, incrementa significativamente el riesgo de inundación.

Los actuales sistemas de alerta temprana deberían incorporar con mayor peso el análisis de los vientos mar adentro.
Los actuales sistemas de alerta temprana deberían incorporar con mayor peso el análisis de los vientos mar adentro.

En otras palabras, no solo importa la intensidad del viento, sino también su dirección. Si coincide con ese ángulo crítico, las probabilidades de eventos extremos —ya sea crecidas o bajantes pronunciadas— aumentan de forma notable, incluso en diferentes estados al mismo tiempo.

Implicancias para la prevención y la planificación

Los resultados no solo aportan una nueva mirada científica, sino que tienen implicancias prácticas inmediatas. Kataraihya sostiene que los actuales sistemas de alerta temprana deberían incorporar con mayor peso el análisis de los vientos mar adentro, en lugar de concentrarse casi exclusivamente en las condiciones locales.

Esto también impacta en la planificación urbana. Desde la elaboración de mapas de riesgo hasta el diseño de infraestructura costera, entender estos patrones podría mejorar la capacidad de respuesta ante eventos extremos.

Hacia pronósticos más precisos con inteligencia artificial

El trabajo no se detiene ahí. La investigadora ya está desarrollando modelos predictivos basados en aprendizaje automático que buscan anticipar las variaciones del nivel del mar con hasta siete días de antelación.

El objetivo es ambicioso: mejorar la precisión de los pronósticos y ampliar el horizonte temporal. Si se logra, las comunidades costeras contarán con una herramienta clave para prepararse ante inundaciones, reducir daños y, en última instancia, salvar vidas.

Referencia de la noticia

Dafrosa Kataraihya et al, Wind impact on sea level variability along the US Atlantic and Gulf coasts: implications to coastal flooding hazard, Natural Hazards (2026). DOI: 10.1007/s11069-026-08041-9

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