Tiburones con chip: el animal más temido del océano ahora ayuda a predecir el clima

Investigadores de la Universidad de Miami convirtieron tiburones azules en observadores oceanográficos móviles. Sus datos mejoraron hasta un 40% la precisión de modelos climáticos estacionales.

Un reciente estudio indica que los tiburones pueden ayudar a mejorar las previsiones de temperaturas marinas, siendo un complemento a los datos convencionales.
Un reciente estudio indica que los tiburones pueden ayudar a mejorar las previsiones de temperaturas marinas, siendo un complemento a los datos convencionales.

Nadie espera que un tiburón azul cruzando el Atlántico Norte sea la clave para mejorar las predicciones del tiempo. Pero eso es exactamente lo que acaba de demostrar un estudio publicado el 28 de abril de 2026 en la revista científica npj Climate and Atmospheric Science. La lógica, una vez explicada, es difícilmente refutable: los tiburones ya van a donde los instrumentos convencionales no llegan. La pregunta era si los datos que recopilan sirven para algo más que rastrear su comportamiento. La respuesta es sí , y los números son contundentes.

El océano cubre el 71% del planeta. Lo conocemos menos que la superficie de la Luna. Que los tiburones, animales que llevan 450 millones de años navegando sus profundidades, puedan ayudarnos a entenderlo mejor no es solo una ironía elegante.

El estudio está liderado por Laura H. McDonnell, doctora de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami. Sus hallazgos demuestran que los datos de temperatura y profundidad recopilados por tiburones equipados con sensores pueden mejorar la precisión de los pronósticos oceánicos en regiones dinámicas del Atlántico Noroeste. Y no se trata de una mejora marginal: al incorporar los datos recopilados por los tiburones a un modelo climático estacional, el equipo encontró que los errores en la superficie oceánica disminuyeron sustancialmente en ciertas regiones, con mejoras que alcanzaron hasta el 40% en casos específicos.

Este es el primer estudio que integra experimentalmente datos de sensores portados por animales en un modelo climático estacional y cuantifica su impacto en el desempeño de los pronósticos, lo que sugiere un potencial de uso operacional en el futuro. En otras palabras: lo que hoy parece una prueba de concepto audaz podría convertirse, en pocos años, en parte del sistema estándar de predicción climática global.

El océano tiene zonas ciegas, y los tiburones las conocen

Los modelos climáticos modernos son extraordinariamente sofisticados. Pero tienen un talón de Aquiles: necesitan datos de observación directa del océano, y hay regiones donde esos datos simplemente no existen. Zonas de alta dinámica (frentes oceánicos, remolinos, corrientes cambiantes) son precisamente donde los modelos fallan más y donde, curiosamente, los tiburones prefieren estar.

Según Ben Kirtman, decano de la Escuela Rosenstiel y científico principal del sistema operacional de predicción climática de la NOAA, "los depredadores marinos como los tiburones buscan naturalmente características oceánicas dinámicas como frentes y remolinos. Esas son las áreas donde los modelos a menudo carecen de observaciones suficientes". La coincidencia entre dónde van los tiburones y dónde fallan los modelos no es accidental: es biológica. Los tiburones cazan en los bordes de corrientes y masas de agua diferenciadas. Van exactamente adonde los científicos más necesitan datos.

Los tags satelitales adheridos a los tiburones registran profundidad y temperatura mientras viajan por el océano, transmitiendo esa información en tiempo casi real. Si bien estas etiquetas llevan años ayudando a los científicos a rastrear los movimientos de los tiburones, la colaboración abrió una nueva aplicación: usar esos mismos datos para mejorar los pronósticos climáticos. La innovación no estuvo en inventar nueva tecnología, sino en reconocer que la tecnología ya existente podía usarse para algo más.

19 tiburones, 8.200 perfiles y un modelo climático de la NOAA

El trabajo de campo fue tan preciso como ambicioso. McDonnell y su colega Neil Hammerschlag equiparon con tags a 18 tiburones azules (Prionace glauca) y un tiburón mako de aleta corta (Isurus oxyrinchus) en el Atlántico Noroeste. Los animales transmitieron más de 8.200 perfiles de temperatura y profundidad en una amplia variedad de ubicaciones, llegando hasta casi 2.000 metros de profundidad. Un mapa de datos oceánicos de alta resolución construido no con boyas ni satélites, sino con la movilidad natural de los propios animales.

Ejemplos de perfiles de temperatura y profundidad derivados de tiburones en cuatro regiones, con la distribución de todas las ubicaciones de los perfiles transmitidos (octubre de 2021 a abril de 2022). Los paneles superiores comparan los perfiles derivados de las etiquetas dentro de una celda de cuadrícula de 1° × 1° en un día determinado. Imagen: Rosentiel School
Ejemplos de perfiles de temperatura y profundidad derivados de tiburones en cuatro regiones, con la distribución de todas las ubicaciones de los perfiles transmitidos (octubre de 2021 a abril de 2022). Los paneles superiores comparan los perfiles derivados de las etiquetas dentro de una celda de cuadrícula de 1° × 1° en un día determinado. Imagen: Rosentiel School

Kirtman integró un subconjunto de esos datos en el Community Climate System Model, un modelo acoplado océano-atmósfera-hielo-tierra usado en aplicaciones de pronóstico estacional que forma parte del sistema operacional North American Multi-Model Ensemble (NMME) de la NOAA. Los resultados del modelo con datos de tiburones se compararon contra los pronósticos tradicionales, y las diferencias fueron medibles y significativas, especialmente en las regiones costeras y de plataforma continental donde los ecosistemas marinos y las pesquerías dependen de predicciones precisas.

McDonnell, hoy investigadora postdoctoral en el Woods Hole Oceanographic Institution, fue clara sobre el alcance del hallazgo: "Los tiburones etiquetados no van a reemplazar los sistemas de observación convencionales. Lo que los resultados preliminares sí muestran es que los depredadores marinos etiquetados pueden proporcionar observaciones complementarias in situ, tanto en la superficie como en profundidad". Complementarios, no sustitutos. Pero en ciencia climática, un complemento que reduce el error en un 40% en zonas críticas no es un detalle menor.

Referencia de la noticia

McDonnell, L.H., Kirtman, B.P., Braun, C.D. et al. Improved seasonal climate forecasting using shark-borne sensor data in a dynamic ocean. npj Clim Atmos Sci (2026). https://doi.org/10.1038/s41612-026-01394-9

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