Unos geólogos alertan de una nueva era de tsunamis: la inestabilidad de las montañas de Alaska preocupa a los expertos
El deshielo acelera la inestabilidad de montañas en Alaska y aumenta la probabilidad de tsunamis generados por deslizamientos, con efectos potenciales sobre el turismo y la navegación.

El sureste de Alaska registró uno de los mayores episodios recientes de olas gigantes causadas por derrumbes. El fenómeno se originó en el fiordo de Tracy Arm tras la caída masiva de rocas. El evento, documentado por un equipo internacional, muestra un escenario cada vez más repetido en las zonas polares. La retirada de glaciares deja superficies desnudas y sin sujeción, y esa transformación favorece desprendimientos de gran volumen. Los expertos ven una tendencia al alza de este tipo de tsunamis de agua dulce.
El caso analizado se difundió en la revista Science y revela la dificultad para poder anticipar estos peligrosos procesos. Los modelos numéricos reconstruyeron el colapso, la ola inicial y un seiche que persistió 36 horas. La investigación sugiere que la vigilancia actual es insuficiente, y los indicios previos son débiles o pasan desapercibidos. Aun así, algunos datos sísmicos apuntan a señales tempranas, y su identificación podría mejorar la respuesta futura.
Tsunamis en Alaska: un derrumbe de dimensiones extraordinarias
A las 5:26 h del 10 de agosto de 2025, una masa rocosa 24 veces mayor que la Gran Pirámide de Guiza descendió a gran velocidad. El impacto elevó el agua más de 480 metros en la ladera opuesta. La ola recorrió el fiordo Tracy Arm, en Alaska, en segundos. El geólogo Bretwood Higman observó los efectos desde una cota cercana a 150 metros. El episodio duró apenas un minuto pero, aún así, dejó una señal clara de la magnitud del riesgo.
A towering 1,578-foot (481-meter) tsunami surged through Alaskas Tracy Arm fjord with almost no warning.
— Massimo (@Rainmaker1973) May 10, 2026
In the early hours of August 10, 2025, a massive section of mountainside suddenly collapsed into the narrow fjord in southeast Alaska a remote but extremely popular pic.twitter.com/mTfArnirPW
El fenómeno figura como el segundo mayor tsunami documentado por deslizamiento, y el equipo científico recreó cada fase mediante simulaciones. Se identificó una oscilación prolongada del nivel del agua. Este comportamiento, conocido como seiche, mantuvo la inestabilidad durante día y medio. Los resultados aportan datos clave sobre la dinámica interna del fiordo. También evidencian la energía liberada.
Testimonios cercanos describieron un aumento repentino del nivel del mar. La sismóloga Jackie Caplan-Auerbach recibió avisos desde una embarcación situada a unos 80 kilómetros, y campistas que iban en kayak vieron cómo la ola arrastraba sus equipos. Un crucero con 150 pasajeros navegaba fuera del fiordo en ese momento, y gracias a ello se evitaron daños mayores.
Tsunamis en Alaska: glaciares en retirada y laderas inestables
El retroceso rápido del glaciar South Sawyer dejó la roca expuesta, y, sin el soporte del hielo, la pendiente perdió estabilidad. Este patrón se repite en otros fiordos de Alaska, ya que el deshielo del permafrost añade lubricación a las laderas, y la combinación facilita deslizamientos de gran escala. Los especialistas consideran que estos cambios se intensifican con el aumento de la temperatura.

La glacióloga Mylène Jacquemart, del ETH Zürich, advierte: “Nos acercamos rápidamente a un nuevo paisaje, con muchos menos glaciares, en los Alpes y prácticamente en todo el mundo, y con numerosos lagos nuevos”. La transformación no se limita al hielo, afectando también a la estructura del terreno.
Desde 2020, se vigila el fiordo de Barry Arm, en Alaska, por un deslizamiento lento con potencial de colapso. Un evento allí podría generar una ola capaz de alcanzar la localidad de Whittier, que cuenta con una población de alrededor de 300 personas. El patrón sugiere que hay múltiples puntos sensibles, y la distribución de estos riesgos aún no está completamente cartografiada. Por lo tanto, la incertidumbre sigue siendo alta.
Detección y exposición: límites actuales ante tsunamis en Alaska
El Servicio Geológico de Estados Unidos utiliza radares satelitales e imágenes ópticas para localizar laderas inestables. Sin embargo, la cobertura es parcial, ya que sólo algunas áreas cuentan con monitorización continua. El caso de Tracy Arm mostró fallos en la detección previa, debido a que no se observaron deformaciones claras antes del derrumbe. Todo ello complica la prevención.

Un análisis posterior halló pequeños temblores en los registros sísmicos que podrían corresponder a microdeslizamientos internos. La acumulación de estos movimientos terminaría en la ruptura total, pero no está claro cuántos eventos presentan estas señales. Su detección exige sensores más densos y sensibles. Aun así, ofrecen una vía para sistemas de alerta.
La exposición humana crece, ya que cada día acceden al área afectada grandes cruceros y embarcaciones turísticas. También avanza la actividad energética en el Ártico. La coincidencia de un barco dentro del fiordo habría sido, según expertos, “imposible de sobrevivir”. De hecho, algunas navieras ya evitan el fiordo Tracy Arm. No obstante, otros fiordos cercanos no garantizan una mayor seguridad.
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