Un análisis de los corales en las Galápagos alerta sobre la intensificación de El Niño, hoy y en el futuro

El fenómeno de El Niño de 2026 continúa intensificándose, y los modelos predicen que aún no ha alcanzado su máxima intensidad. Además, las proyecciones indican que podría durar varios meses más.

El Niño no tiene las mismas consecuencias en todas las regiones del mundo, pero sus efectos generalizados se conocen bien.
El Niño no tiene las mismas consecuencias en todas las regiones del mundo, pero sus efectos generalizados se conocen bien.

Este fenómeno puede provocar sequías y malas cosechas en algunas zonas e inundaciones en otras, avivar incendios forestales en bosques y turberas resecas y causar el blanqueamiento de los corales en océanos sobrecalentados.

El calentamiento global está intensificando el fenómeno de El Niño

ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) es un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura del agua en el Pacífico tropical central y oriental, lo que afecta la circulación atmosférica y, en consecuencia, los patrones climáticos en muchas regiones del mundo, con la ocurrencia de fenómenos meteorológicos severos.

Durante periodos que oscilan entre aproximadamente tres y siete años, las aguas superficiales de una gran zona del Pacífico tropical se calientan o enfrían entre 1 °C y 3 °C con respecto a lo normal, un fenómeno conocido respectivamente como El Niño o La Niña.

Este año, tal como han advertido los científicos, nos enfrentamos a un fenómeno de El Niño extremadamente intenso, y se prevé que alcance su punto máximo entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

Investigadores de diversas universidades estadounidenses publicaron recientemente un estudio que refleja la importancia de los esqueletos de coral de las Islas Galápagos en relación con El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).

Para examinar los patrones históricos de El Niño, los científicos recolectaron muestras de núcleos de 13 corales, incluyendo colonias vivas y bloques de coral antiguos, de las Islas Galápagos, la región donde El Niño tiene su mayor impacto.

Los corales crecen entre uno y dos centímetros al año, secretando capas de carbonato de calcio. La composición química de estas capas proporciona un registro de la temperatura del agua de mar a la que crecieron los corales.

A través del análisis de los corales se puede deducir la temperatura del agua del mar.
A través del análisis de los corales se puede deducir la temperatura del agua del mar.

Los autores analizaron la geoquímica de los esqueletos de coral de las Islas Galápagos durante el último milenio y revelaron un aumento reciente significativo en la variabilidad interanual de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial oriental, en comparación con los registros paleoclimáticos existentes.

El estudio concluye que la variabilidad de El Niño se ha vuelto un 36,5% más intensa en los últimos 40 años que en la era preindustrial.

De hecho, el estudio, que examinó corales modernos y antiguos en las Islas Galápagos, descubrió que los fenómenos de El Niño en las últimas cuatro décadas han sido más intensos que cualquier otro en los 1.000 años anteriores a 1850, cuando los humanos comenzaron a impactar el clima con gases de efecto invernadero.

En los últimos 40 a 50 años se han producido fuertes fenómenos de El Niño, mientras que los fenómenos de El Niño anteriores a ese período mostraron un patrón bastante constante de menor intensidad.

Los autores advierten que la investigación realizada no identificó ningún período en el pasado en el que El Niño fuera tan intenso como el actual, y que la intensidad de El Niño varía en función del calentamiento global.

Cabe destacar que existen pronósticos que indican que las temperaturas podrían alcanzar 1,7 o 1,8 °C por encima de los niveles preindustriales, lo cual es mucho mayor que el récord actual. Esto debería alertarnos sobre futuros fenómenos de El Niño.

Los investigadores también analizaron si los procesos naturales podrían haber provocado intensificaciones similares de El Niño en los últimos mil años. Para ello, utilizaron modelos climáticos que simulan los últimos mil años basándose en datos históricos de erupciones volcánicas y variabilidad solar. Los modelos no detectaron cambios importantes en El Niño que sugirieran que los procesos naturales pudieran generar alteraciones tan significativas.

Importancia de este estudio: cómo mitigar los efectos de El Niño

Las autoridades, desde los gobiernos nacionales hasta la Organización Mundial de la Salud, deben comenzar a prepararse de inmediato para mitigar los riesgos que plantea este intenso fenómeno de El Niño.

Uno de los impactos más claros y constantes de El Niño es la sequía en el sur de África.

Durante los cuatro episodios de El Niño más intensos ocurridos entre 1980 y 2016, la región experimentó precipitaciones aproximadamente un 80 % inferiores a la media durante la temporada de lluvias, entre diciembre y febrero.

La cosecha de maíz en Sudáfrica se redujo casi a la mitad durante el fenómeno de El Niño de 2015-16.
La cosecha de maíz en Sudáfrica se redujo casi a la mitad durante el fenómeno de El Niño de 2015-16.

Incluso el fenómeno de El Niño, relativamente moderado, de 2023-24 provocó una sequía severa, lo que llevó a la declaración del estado de calamidad pública en Zimbabue, Zambia y Malaui, y redujo el nivel del río Zambeze a su nivel más bajo de la historia.

Con el inicio de la temporada de siembra en octubre, los gobiernos deberían priorizar la distribución de variedades de cultivos tolerantes a la sequía y de maduración temprana en zonas de alto riesgo, así como la ampliación de los programas de ayuda para paliar la pérdida de cosechas, similares a las medidas utilizadas en Etiopía durante la sequía de 2015-16.

Los incendios forestales y el humo resultantes del fenómeno de El Niño de 2015 estuvieron asociados con aproximadamente 100.000 muertes adicionales en Indonesia, Malasia y Singapur.

El gobierno indonesio ha tomado medidas importantes para reducir estos riesgos, incluida la creación de una agencia de restauración de turberas y restricciones a la deforestación de bosques primarios y turberas.

Se prevé que los efectos de este fenómeno de El Niño extremo se extiendan también a ecosistemas debilitados por repetidos eventos meteorológicos extremos. Por ejemplo, la Gran Barrera de Coral forma parte de estos ecosistemas y se verá afectada por este evento durante un período de recuperación delicado.

Referencia de la noticia

Cole, J., Thompson, D. et al.. (2026). Recent strengthening of eastern Pacific ENSO in the last millennium paleorecord.