100 años de la Ruta 66: la historia detrás de la carretera más famosa de Estados Unidos
Este año, la carretera más famosa de los Estados Unidos de América celebra su centenario: la Ruta 66, con casi 4,000 kilómetros, se ha convertido en un símbolo de la migración, la libertad, la aventura y el sueño americano.

Este año, 2026, la Ruta 66 celebra su centenario. Conocida como la Carretera Madre, esta legendaria autopista se ha convertido en mucho más que un simple enlace entre ciudades; hoy en día es un símbolo de movilidad, aventura y el sueño americano.
La historia de la Ruta 66 comenzó oficialmente el 11 de noviembre de 1926, cuando se creó el sistema federal de carreteras de los Estados Unidos. Esta carretera fue designada como la Carretera Federal 66 y conectaba Chicago, Illinois, con Santa Mónica, California.
Con una longitud aproximada de 3.940 kilómetros, atravesaba ocho estados: Illinois, Missouri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México, Arizona y California.
Sin embargo, la Ruta 66 no se construyó de una sola vez. Su trazado aprovechó carreteras y caminos ya existentes, algunos bastante antiguos, que fueron mejorados, pavimentados e interconectados progresivamente.
La construcción de la autopista fue posible principalmente gracias al trabajo de Cyrus Avery, un empresario y defensor de la infraestructura vial en Oklahoma, y de John Woodruff, de Springfield, Missouri. Avery desempeñó un papel decisivo en la definición de la ruta y en la promoción de una importante autopista que cruzaría el centro-sur de Estados Unidos hacia California.
¿Quién está detrás de la Ruta 66?
De hecho, según un artículo publicado por The Conversation, no hubo una sola empresa o equipo responsable de la construcción de la Ruta 66.
Esta carretera fue construida y modernizada por los departamentos estatales de carreteras, las autoridades locales, contratistas privados y miles de trabajadores. Cada estado se encargó de una gran parte del trabajo dentro de su territorio.
Cuando se creó oficialmente la Ruta 66, muchos de sus tramos aún eran caminos de tierra o grava. El siguiente objetivo fue transformar esa red de caminos en una ruta más segura, más adecuada para el creciente número de automóviles.
El asfaltado avanzó de forma desigual. En Illinois, por ejemplo, gran parte de la ruta ya estaba asfaltada a finales de la década de 1920. En otras regiones, especialmente en el Oeste, las obras tardaron mucho más.
La Ruta 66 no se pavimentó por completo hasta 1938, doce años después de su creación oficial.
Una América en movimiento
La Ruta 66 surgió en un momento en que el automóvil comenzaba a transformar profundamente la sociedad estadounidense.
La expansión de la industria automotriz incrementó la necesidad de carreteras capaces de conectar ciudades, zonas rurales y regiones distantes. La nueva ruta facilitó el transporte de personas y mercancías y brindó a algunas comunidades más remotas acceso a una red económica mucho más amplia.

Gasolineras, talleres mecánicos, restaurantes, tiendas y pequeños alojamientos comenzaron a proliferar a lo largo de la ruta. De este modo, la carretera se convirtió en una fuente de ingresos para numerosas localidades.
El camino de la Gran Depresión
Durante la Gran Depresión de la década de 1930, la Ruta 66 adquirió aún mayor importancia.
Miles de familias afectadas por la pobreza y el Dust Bowl —una gigantesca tormenta de polvo que provocó el colapso de la agricultura y la migración masiva— utilizaron la carretera para buscar trabajo y mejores condiciones de vida en el Oeste.
La Ruta 66 se convirtió en una ruta de esperanza para aquellos que dejaban atrás granjas destruidas, desempleo y dificultades económicas.
Su importancia continuó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se utilizó para transportar tropas, trabajadores y equipos.
De viajeros a turistas
Tras la guerra, la Ruta 66 adquirió una nueva personalidad. Con el crecimiento económico de Estados Unidos, también aumentó el número de familias que viajaban en coche. Los viajes por carretera se popularizaron y la Ruta 66 pasó a representar la libertad, la aventura y el descubrimiento.

A lo largo de sus miles de kilómetros, aparecieron elementos que aún forman parte de su imagen actual: moteles, gasolineras, letreros de neón y atracciones de carretera excéntricas.
La cultura popular ha contribuido a transformar la Ruta 66 en una leyenda. Libros, canciones, películas y programas de televisión han llevado su imagen mucho más allá de las fronteras estadounidenses.
El declive de la Ruta 66
Sin embargo, el progreso que ayudó a crear la Ruta 66 acabaría provocando su declive.
A partir de la década de 1950, Estados Unidos comenzó a construir una vasta red de autopistas interestatales. Más rápidas y eficientes, estas nuevas rutas desviaron el tráfico de las antiguas comunidades atravesadas por la Ruta 66.
Los negocios cerraron, los pueblos perdieron tráfico y algunos tramos quedaron abandonados. En 1985, la Ruta 66 fue eliminada oficialmente del sistema federal de carreteras. La carretera había desaparecido de los mapas oficiales, pero no de la memoria de los estadounidenses.
Un siglo después
En las décadas siguientes, las comunidades locales, los historiadores y las asociaciones se dedicaron a preservar los vestigios de la antigua carretera. Algunos tramos siguen siendo transitables, mientras que los puentes, las gasolineras, los restaurantes, los moteles y los antiguos letreros han sido restaurados como patrimonio histórico.
En 2026, el centenario transforma la Ruta 66 en una celebración de la historia estadounidense, pero también en una oportunidad para recordar a las personas que hicieron de esta carretera mucho más que una simple franja de asfalto.
Puede que la Ruta 66 haya dejado de existir oficialmente en 1985, pero 100 años después de su creación, sigue siendo una de las carreteras más famosas del mundo, no por el lugar al que conduce, sino por todo lo que representa a lo largo de su recorrido.