Un hotel abandonado, fósiles prehistóricos y solo 4 vecinos: así es el rincón más solitario de la costa bonaerense
Con apenas cuatro habitantes permanentes, playas casi intactas, fósiles y un antiguo hotel abandonado, este rincón bonaerense conserva una atmósfera única frente al Atlántico.

La Costa Atlántica argentina pareciera ser interminable por momentos. Y así como sobresalen aquellas grandes ciudades y que ocupan el mainstream de cada temporada, también están aquellos rincones recónditos que son un tesoro por descubrir para cientos de turistas.
Entre estos destinos con poca prensa (demasiada poca, en honor a la verdad), sobresale la ciudad de Centinela del Mar, ubicada en el partido bonaerense de General Alvarado. Es de esos parajes que parecen haber quedado detenidos en el tiempo.
Uno de los datos más llamativos de Centinela del Mar es que en el lugar viven sólo cuatro habitantes permanentes a lo largo de los casi 23 kilómetros de costa prácticamente virgen.
Un centinela prácticamente escondido
En Centinela del Mar no hay grandes edificios ni multitudes o luminosas marquesinas de teatros. Aquí los grandes protagonistas son el silencio, las dunas y las hipnóticas playas de arena fina. ¡Y hasta hay restos fósiles y construcciones que cuentan la historia de un pueblo que nunca llegó a ser masivo!

Centinela del Mar nació como un pequeño asentamiento en la Costa Atlántica. Actualmente cuenta con unas 56 manzanas frente al mar, además de 45 viviendas ocupadas durante la temporada de verano.
Centinela del mar. pic.twitter.com/f9DjNmiGOY
— Solana Franzini (@FranziniSolana) December 29, 2021
La postal de este pueblito está muy lejos de la imagen habitual de otros destinos de la Provincia de Buenos Aires. Los apenas cuatro habitantes permanentes de la ciudad y la ausencia de grandes emprendimientos permitieron que buena parte del entorno conserve sus características históricas y naturales.
Si de sus paisajes hay que hablar, Centinela del Mar cuenta con tres extensas playas de arena fina y casi vírgenes, envueltas por médanos y ecosistemas costeros de gran valor ambiental.

Es precisamente ese aislamiento, aquel que durante décadas representó una dificultad para llegar, lo que terminó por convertirse en una de las principales fortalezas de Centinela del Mar y que lo lleva a no ser un destino elegido por cientos o miles de visitantes cada verano.
Un camino de difícil acceso y un clima que envuelve
Llegar hasta Centinela del Mar es, en sí mismo, un componente de toda la aventura. Desde la Ruta 88 hay que recorrer cerca de 17 kilómetros por un camino de tierra y atravesar el arroyo del Pescado.

En ese sentido, las condiciones meteorológicas pueden ser un factor determinante al momento de planificar una visita. Porque las lluvias pueden modificar el estado de los caminos y complicar la circulación, sumado a una zona de servicios por demás limitados.
Los fósiles, documento de millones de años
Además de sus playas y su tranquilidad características, Centinela del Mar cuenta con un valor geológico y paleontológico que lo convierten en un sitio de especial interés científico,

Durante los últimos 110 años, distintos trabajos han permitido encontrar y estudiar fósiles de mamíferos prehistóricos y restos de fauna marina, además de reconstruir parte de la evolución natural de la región.
Fueron tales los aportes históricos, biológicos y científicos que derivó en el impulso del Proyecto Reserva Natural Centinela del Mar.
Según destacan los expertos, el sitio funciona como una especie de archivo natural a cielo abierto. Porque en sus sedimentos y ambientes costeros quedaron registradas distintas etapas de la historia de la región, anteriores a la existencia de los pueblos y balnearios actuales.
El misterioso castillo que mira de frente al mar
Una de las construcciones históricas más vistosas y que sobrevive dentro de Centinela del Mar se destaca el antiguo hotel El Castillo.

Fue construido en la década de 1950 por un inmigrante español y llegó a funcionar como alojamiento para turistas y científicos en aquellos años en que llegar al lugar era una verdadera odisea.
Tras casi 30 años de funcionamiento, el hotel cerró sus puertas definitivamente a fines de la década de 1980. Desde entonces permanece tapiado, lo que le aporta un agregado de misterio y suspenso. El paso del tiempo, el viento y la cercanía del océano han desgastado sus muros, lo que le aporta un aspecto más lúgubre todavía.
Centinela del Mar pic.twitter.com/6VCVvJRbrD
— Alejandro Josens Pipo Pescador #27F (@marplatense55) January 20, 2021
Pero su imponencia no se oxida ni se desgasta, por lo que permite remitirse a aquellos años dorados y de aventura para llegar y alojarse en el lugar.
Una lagartija única y un paisaje necesariamente protegido
No todo es historia y restos fósiles en Centinela del Mar. Dentro de su riqueza natural, sobresale la lagartija de las dunas (Liolaemus multimaculatus), considerada Monumento Natural de la Provincia de Buenos Aires y que encuentra en este rincón su único refugio en la naturaleza.

Se trata de una especie que depende de ambientes arenosos, lo que se convierte en uno de los grandes motivos para velar por la conservación de las dunas.
Otros emblemas de esta ciudad -que pareciera ser un tesoro oculto- la antigua son la Escuela Primaria Nº 16 Alfonsina Storni, una capilla, viviendas históricas y hasta un vagón ferroviario restaurado donde funciona un parador.