Viaje bajo las estrellas: los 5 mejores trenes del mundo diseñados para ver la Vía Láctea

Desde el desierto de Nevada hasta el Ártico noruego, distintas rutas ferroviarias nocturnas combinan astronomía, paisajes remotos y experiencias únicas para observar el cielo como pocas veces puede hacerse.

En tiempos dominados por las pantallas y la hiperconectividad, estos viajes parecen ofrecer algo cada vez más escaso: silencio, oscuridad y tiempo para contemplar el cielo.
En tiempos dominados por las pantallas y la hiperconectividad, estos viajes parecen ofrecer algo cada vez más escaso: silencio, oscuridad y tiempo para contemplar el cielo.

El turismo ferroviario encontró una nueva manera de reinventarse: mirar hacia arriba. En distintos rincones del mundo, algunas compañías comenzaron a ofrecer viajes nocturnos especialmente diseñados para observar el firmamento lejos de las luces de las grandes ciudades.

Son recorridos que atraviesan desiertos, montañas, costas y regiones polares, con un elemento en común: cielos oscuros capaces de revelar un universo que muchas veces permanece oculto.

En estos trayectos, el viaje no es solo el medio para llegar a destino. El tren se convierte en parte esencial de la experiencia. Algunos incluyen astrónomos a bordo, otros hacen paradas en estaciones remotas equipadas con telescopios, y hasta existe un ferrocarril temático con un pequeño planetario sobre rieles.

De Estados Unidos a Japón, estas son algunas de las propuestas ferroviarias más llamativas para quienes sueñan con combinar aventura, ciencia y contemplación.

Nevada: un tren hacia uno de los cielos más oscuros de Estados Unidos

En el este de Nevada, una de las regiones menos pobladas de Estados Unidos, circula el “Great Basin Star Train”, una experiencia organizada por el histórico ferrocarril turístico de Ely junto al Parque Nacional Great Basin.

El recorrido parte al atardecer desde la antigua estación East Ely Depot y atraviesa lentamente el valle de Steptoe mientras el cielo comienza a oscurecerse. El destino es “Star Flat”, un apartado rincón del desierto especialmente acondicionado para la observación astronómica.

Para preservar la visión nocturna, los pasajeros reciben collares con luz roja tenue.
Para preservar la visión nocturna, los pasajeros reciben collares con luz roja tenue.

Allí, los pasajeros descienden del tren y utilizan telescopios guiados por astrónomos profesionales. Para preservar la visión nocturna, incluso reciben collares con luz roja tenue. En noches despejadas, la Vía Láctea puede verse a simple vista, algo cada vez más difícil en las grandes ciudades del mundo.

El trayecto completo dura unas dos horas y media y suele agotarse con meses de anticipación, especialmente durante el verano boreal.

Nuevo México: astronomía, música y cielos abiertos

Otra experiencia similar funciona en Santa Fe, Nuevo México, donde la compañía Sky Railway opera “The Stargazer”, uno de los pocos trenes dedicados exclusivamente a la observación astronómica en Norteamérica.

A diferencia del recorrido en Nevada, este tren no realiza paradas. El espectáculo ocurre durante todo el trayecto mientras la formación avanza por la inmensa cuenca de Galisteo, una zona reconocida por la oscuridad de sus cielos.

The Stargazer, uno de los pocos trenes dedicados exclusivamente a la observación astronómica en Norteamérica.
The Stargazer, uno de los pocos trenes dedicados exclusivamente a la observación astronómica en Norteamérica.

La propuesta combina divulgación científica con entretenimiento: astrónomos comparten relatos y explicaciones sobre constelaciones, planetas y fenómenos celestes, mientras músicos en vivo acompañan el viaje.

Los vagones cerrados y calefaccionados permiten soportar el frío nocturno, aunque también existen plataformas abiertas para observar el cielo sin obstáculos. El paseo incluye incluso una copa de bienvenida con champán.

Nueva Zelanda: un viaje astronómico ligado a la cultura maorí

En la Isla Sur de Nueva Zelanda, uno de los territorios con menor contaminación lumínica del planeta, el ferrocarril turístico Great Journeys New Zealand lanzó este año una experiencia especial vinculada al Matariki, el Año Nuevo maorí.

La celebración coincide con la primera aparición anual del cúmulo estelar de las Pléyades, un fenómeno de enorme importancia cultural para el pueblo maorí.

Si las nubes impiden observar el cielo, el museo local ofrece una experiencia virtual mediante realidad virtual.
Si las nubes impiden observar el cielo, el museo local ofrece una experiencia virtual mediante realidad virtual.

El tren recorre la costa noreste de la isla durante una excursión nocturna de ocho horas que combina gastronomía, astronomía y tradiciones locales. Tras una primera parte de la cena a bordo, los pasajeros llegan a Kaikoura, donde se realiza una sesión guiada de observación astronómica con telescopios, fogones y un pequeño mercado nocturno.

Incluso el mal tiempo tiene plan alternativo: si las nubes impiden observar el cielo, el museo local ofrece una experiencia virtual mediante realidad virtual.

Noruega: a la caza de auroras boreales dentro del Círculo Polar Ártico

Más al norte, en Noruega, el atractivo no son las estrellas sino uno de los fenómenos naturales más impactantes del planeta: las auroras boreales.

El “Northern Lights Train” parte desde Narvik, dentro del Círculo Polar Ártico, y recorre la línea ferroviaria de Ofoten, considerada la más septentrional de Europa occidental.

Northern Lights Train: el destino es Katterat, una pequeña aldea montañosa accesible únicamente por tren.
Northern Lights Train: el destino es Katterat, una pequeña aldea montañosa accesible únicamente por tren.

Entre octubre y marzo, el tren realiza salidas nocturnas dos veces por semana en busca del resplandor verde que ilumina ocasionalmente el cielo polar.

El destino es Katterat, una pequeña aldea montañosa accesible únicamente por tren y prácticamente libre de contaminación lumínica. Allí esperan guías locales, fogatas y refugios tradicionales sami llamados “lavvu”, similares a tiendas de campaña utilizadas históricamente por los pueblos indígenas del norte escandinavo.

Sin embargo, muchos pasajeros aseguran que el mejor momento ocurre antes de llegar: durante el trayecto, las luces del tren permanecen apagadas, permitiendo observar las auroras directamente desde las ventanas cuando las condiciones meteorológicas acompañan.

Japón: un tren con planetario a bordo

Como suele ocurrir con muchas propuestas ferroviarias japonesas, el “High Rail 1375” lleva la experiencia un paso más allá.

El nombre hace referencia a la mayor altitud alcanzada por la línea Koumi, ubicada a 1.375 metros sobre el nivel del mar. El tren forma parte de los llamados “Joyful Trains”, servicios turísticos pensados para disfrutar del viaje con calma.

Todo el diseño interior gira alrededor de la astronomía. Los asientos están decorados con motivos inspirados en constelaciones y uno de los vagones incluye una pequeña biblioteca temática junto a un mini planetario que proyecta imágenes del cielo nocturno sobre un techo abovedado.

Durante la noche, el servicio “High Rail Hoshizora”, cuyo nombre significa “cielo estrellado”, realiza una parada especial en la estación Nobeyama, la más alta de Japón, donde se desarrollan sesiones guiadas de observación astronómica.

El “High Rail 1375” tiene un mini planetario que proyecta imágenes del cielo nocturno.
El “High Rail 1375” tiene un mini planetario que proyecta imágenes del cielo nocturno.

El recorrido, relativamente económico para los estándares japoneses, se convirtió en una de las experiencias ferroviarias más originales del país.

En tiempos dominados por las pantallas y la hiperconectividad, estos viajes parecen ofrecer algo cada vez más escaso: silencio, oscuridad y tiempo para contemplar el cielo. Quizás por eso atraen tanto. Porque, al final, pocas experiencias resultan tan impactantes como observar millones de estrellas desde un tren que avanza lentamente en medio de la noche.

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