Cómo cultivar cebollas en maceta: guía básica para tener tu cosecha en el balcón y lista para tus recetas
No hace falta una huerta ni un patio enorme para cultivar cebollas. Con algunos cuidados simples, esta hortaliza puede crecer en macetas y regalar bulbos listos para la cocina cotidiana.

La cebolla no suele figurar entre las plantas “instagrameables” del balcón. No tiene flores vistosas ni hojas elegantes. Sin embargo, está ahí, dispuesta a crecer en una maceta solamente a cambio de sol, agua y algo de atención.
En ciudades donde el espacio escasea, la cebolla tiene ventajas: no necesita suelo profundo ni grandes superficies. Una maceta mediana, bien drenada, alcanza para que la planta haga su trabajo. El secreto está en no apurarla. La cebolla tiene tiempos propios y los respeta a rajatabla.
Primero, elegir la variedad justa
Todo empieza con la elección de la variedad. Para cultivo en maceta, las cebollas de bulbo pequeño y las cebollas de verdeo funcionan mejor que las variedades gigantes del mercado.
Las primeras permiten obtener bulbos compactos; las segundas ofrecen hojas verdes que se pueden cortar a medida que crecen, sin arrancar la planta completa.

En viveros y semillerías suele haber opciones adaptadas al clima local, un detalle que ahorra más de un dolor de cabeza.
Segundo, la maceta: más importante de lo que parece
La maceta importa más de lo que parece. No hace falta un recipiente enorme, pero sí uno que tenga agujeros de drenaje y al menos unos 25 centímetros de profundidad.
La cebolla tolera muchas cosas, menos el exceso de agua. Si la tierra se encharca, las raíces lo pagan caro. Por eso, la mezcla ideal es liviana, suelta y con buen aporte de materia orgánica: sustrato para macetas, compost y algo que ayude a drenar, como arena gruesa o perlita.

Evitá las tierras pesadas o arcillosas que se encharcan con facilidad. Una buena fórmula casera es sustrato para macetas, compost o humus de lombriz y un puñado de perlita o arena gruesa para mejorar el drenaje.
Las cebollas crecen mejor cuando no están hacinadas, así que si querés varias, preferí macetas largas o bancales elevados.
¿Cuándo y cómo plantar?
El momento de la siembra también cuenta. En buena parte de Argentina, las cebollas se plantan a fines del invierno o en primavera, cuando las temperaturas empiezan a subir pero todavía no aprieta el calor fuerte.
El final del verano también es un buen momento, en especial para cebollines o bulbos que no necesitan tanta luz.
Hay tres formas de empezar:
- Con semillas: es el método más barato y poder jugar con varias opciones de variedades. Este método es el que lleva más tiempo hasta la cosecha.
- Plantines comprados: arrancás más rápido y con menos riesgo. Es la opción más práctica para los que recién empiezan.
- Sets o bulbitos: pequeñas cebollas que, al plantarlas, simplemente siguen creciendo.
Si empezás con semillas, cubrilas apenas con una capa fina de tierra (1 cm aprox.) y mantené la tierra húmeda hasta que germinen.

Después viene la rutina, que es sencilla pero constante. Las cebollas necesitan varias horas de sol directo por día y riegos regulares, sin excesos. La tierra debe mantenerse húmeda, nunca empapada. En macetas, ese equilibrio es clave: se secan más rápido que el suelo del jardín, pero también se saturan antes.
Con el correr de las semanas, las hojas verdes se vuelven más firmes y erguidas. Es la señal de que la planta está cómoda. Un aporte ocasional de fertilizante o compost ayuda a sostener el crecimiento, aunque sin exagerar. La cebolla no pide lujos.
¿Cuándo están listas para cosechar?
Saber cuándo cosechar es casi intuitivo: cuando las hojas comienzan a inclinarse, amarillear o caer, es una pista de que el bulbo está madurando. En el caso de los cebollines, podés cortar hojas según lo necesites sin arrancar toda la planta.
En macetas y con cuidados básicos, los tiempos de la cebolla son bastante previsibles. Las cebollas de verdeo suelen estar listas para los primeros cortes entre los 30 y 60 días desde la siembra o el trasplante, ya que sus hojas crecen rápido y se pueden cosechar de a poco.

En cambio, las cebollas de bulbo necesitan más paciencia: el ciclo completo suele llevar entre 90 y 120 días, desde que se plantan hasta que el bulbo madura y las hojas empiezan a inclinarse, una señal clásica de que llegó el momento de la cosecha.
Consejos útiles del día a día
Si el sol del mediodía es muy fuerte, un rato de sombra a la tarde viene muy bien.
Revisá plagas o enfermedades: aunque en maceta es menos frecuente, nunca está de más una mirada semanal.
Arrancá con pocas plantas y aprendé el ritmo de riego y luz de tu espacio.
Cultivar cebollas en macetas no cambia la vida, pero sí modifica la relación con lo que se come. Invita a mirar de otra manera un ingrediente cotidiano y a ver que, incluso en pocos metros cuadrados, la tierra todavía tiene algo para ofrecer.