Cómo y cuándo podar las aromáticas para que crezcan fuertes y frondosas
Una poda bien hecha transforma una planta desgarbada en una mata compacta. El secreto está en saber dónde cortar, cuánto retirar y en qué momento intervenir.

Hay un error común con las aromáticas. Muchas personas las dejan crecer libremente y solo cortan algunas hojas para cocinar, sin saber que la poda cumple una función clave que supera lo estético.
No todas las aromáticas se podan igual. Algunas necesitan cortes frecuentes en las puntas. Otras requieren una intervención más espaciada para renovar su estructura.
El secreto del despunte: cómo lograr que crezcan hacia los costados
Para entender dónde cortar, hay que conocer un mecanismo natural de las plantas llamado dominancia apical. La yema más alta del tallo concentra una hormona que frena el desarrollo de los brotes laterales y obliga a la planta a crecer hacia arriba.

Cuando se realiza un despunte -es decir, cuando se elimina esa punta superior-, la hormona deja de actuar en ese punto. Enseguida la energía se redistribuye hacia las yemas que están más abajo y la planta comienza a ensancharse.
Cinco aromáticas: dónde cortar para multiplicar los brotes
1. Albahaca: despuntar justo sobre el nudo de hojas
La albahaca es la especie que mejor responde al despunte. Para lograr una mata ancha y redonda, se debe ubicar la punta del tallo principal, bajar hasta encontrar el primer o segundo par de hojas bien formadas y cortar el tallo justo por encima de ese nudo.

En la axila de esas dos hojas existen dos brotes latentes. Al retirar la punta, esos dos brotes se activan al mismo tiempo y forman dos ramas nuevas. Cada vez que esas ramas crezcan, se puede repetir la operación. También resulta prioritario eliminar las flores penas asoman, porque consumen energía y endurecen el follaje.
2. Romero: despunte suave en madera blanda
El romero es un arbusto leñoso que tiende a pelarse en la base si solo crece hacia arriba. Para favorecer un crecimiento ancho, hay que cortar las puntas de las ramas verdes y flexibles, entre dos y cinco centímetros por encima de un brote lateral o de un grupo de hojas sanas.

Al eliminar esa punta, la rama detiene su avance vertical y estimula el nacimiento de nuevos brotes laterales en la zona verde. Es fundamental no cortar la madera vieja y café sin hojas, porque el romero rara vez vuelve a brotar desde esas partes duras.
3. Menta: despunte constante para tupir la base
La menta crece rápido y suele desarrollar tallos largos con la base desnuda. Para obligarla a sacar brotes laterales cerca de la tierra, hay que despuntar con frecuencia los tallos principales, cortando justo por encima de una unión de hojas.

Cada corte frena la longitud del tallo y fuerza a la planta a emitir ramas hacia los lados y brotes nuevos desde la base. Asimismo, retirar las flores marchitas prolonga la producción de follaje sabroso.
4. Orégano: corte tras la floración para compactar la mata
El orégano tiende a caerse y abrirse a medida que los tallos se alargan. Para mantener la planta compacta y llena en el centro, el despunte se realiza acortando los tallos a un tercio de su altura total, siempre realizando el corte por encima de un par de hojas jóvenes.

Esto promueve la salida de pequeñas ramificaciones laterales a lo largo de todo el tallo restante. El momento idóneo para esta intervención masiva es cuando concluye la floración. Las ramas cortadas con flores se pueden secar a la sombra para guardar el condimento.
5. Perejil: sin despunte, recortes desde la corona
A diferencia de las anteriores, el perejil no forma tallos altos ni responde al despunte tradicional. Sus hojas nacen directamente desde una corona central ubicada junto al suelo.

Para que la planta gane volumen y siga produciendo tallos hacia los costados, la cosecha debe hacerse cortando los tallos más externos y antiguos bien cerca de la base. Esta limpieza exterior deja espacio y luz para que los nuevos brotes del centro abran hacia los lados de forma ordenada.
Tres reglas para no dañar las plantas
Usar herramientas afiladas y desinfectadas: las tijeras deben realizar un corte limpio que no aplaste ni desgarre las fibras del tallo. Limpiar la hoja con alcohol al 70% previene el contagio de enfermedades.
Respetar el límite de follaje: en plantas perennes, la regla de oro es no retirar más del 30% de la masa verde en una sola sesión.
Aprovechar los restos de poda: las ramas sanas de romero, orégano y menta que se obtienen de la poda conservan una gran concentración de aceites esenciales y se pueden secar colgadas boca abajo en un lugar fresco y oscuro.
La poda no compensa las deficiencias de luz o suelo. Las aromáticas necesitan sol directo, un sustrato con buen drenaje y riegos moderados. Unos cortes estratégicos en el lugar exacto garantizan plantas sanas, compactas y listas para la cocina.