Cuatro maneras simples de preparar abono casero para que tu potus crezca fuerte y vigoroso
No hace falta comprar fertilizantes: con ingredientes que ya tenés en casa podés darle a tu potus el empujón que necesita.

El potus es una planta noble. Tolera –casi- cualquier cosa: olvidos, riegos irregulares, hasta escasez de luz.
Pero que sea resistente no significa que no agradezca un mimo extra. Un refuerzo de nutrientes, sobre todo en los meses de crecimiento activo, puede marcar la diferencia entre un potus que “aguanta” y uno que se luce con hojas grandes, verdes y vigorosas.
Una de las formas más sencillas de darle ese empujón es aprovechar restos de cocina para preparar abonos caseros. No reemplazan a un fertilizante completo si la planta muestra signos claros de carencias, pero funcionan muy bien como complemento suave, económico y amigable con el ambiente.
Te de bananas
Una opción clásica es el agua de cáscaras de banana. En lugar de tirarlas, se pueden cortar en trozos, dejarlas en remojo durante uno o dos días y usar ese líquido para regar una vez al mes.

La banana aporta potasio, un nutriente clave para el desarrollo general de la planta y la fortaleza de sus hojas. El resultado no es inmediato, pero con el tiempo se nota un follaje más vigoroso.
Borra de café
Otra alternativa simple viene directo de la cafetera. La borra de café, usada con moderación, suma materia orgánica y una pequeña dosis de nitrógeno, ideal para estimular el crecimiento de hojas.

Se puede mezclar apenas una cucharadita en la capa superior del sustrato o diluir restos de café frío -sin azúcar ni edulcorantes- en agua y usarlo de manera ocasional. No hace milagros, pero mejora la estructura del suelo y le da un empujón suave al potus.
Té verde
El té verde también puede convertirse en aliado. Al dejar reposar una bolsita en agua fría y usar ese líquido para regar cada tres o cuatro semanas, se incorporan minerales como calcio, fósforo, potasio y magnesio.

Es un abono liviano, ideal para quienes prefieren ir de a poco y evitar excesos. El potus lo agradece sin riesgo de saturar las raíces.
Té de vegetales
La cuarta opción es el llamado “té de vegetales”. Cada vez que hervís verduras sin sal, el agua concentra los minerales que se liberaron durante la cocción. Una vez fría, puede usarse para regar durante la primavera y el verano.

Es una forma simple de reutilizar algo que normalmente se descarta y aportar nutrientes variados al sustrato.
Otros cuidados elementales para un potus potente
Más allá del abono, hay cuidados básicos que explican gran parte del éxito del potus. La luz ideal es brillante pero indirecta: cerca de una ventana, sin sol directo que queme las hojas. En ambientes muy oscuros sobrevive, pero crece más lento y con hojas más chicas.
El riego conviene hacerlo cuando la capa superior de la tierra esté seca; el exceso de agua es uno de los pocos enemigos reales de esta planta. Un buen drenaje y una maceta con agujeros hacen la diferencia.
También suma podar hojas amarillas o tallos muy largos para estimular brotes nuevos, y girar la maceta cada tanto para que crezca de forma pareja. En invierno, cuando el crecimiento se frena, lo mejor es reducir el riego y suspender los abonos.
Con estos cuidados simples y algunos trucos caseros, el potus deja de ser solo “la planta que nunca se muere” y pasa a ser una de las más agradecidas del hogar. A veces, crecer fuerte y vigoroso depende más de pequeños gestos constantes que de productos sofisticados.