Lindísima amapola: guía fácil para cultivar amapolas en tierra o maceta y sumar su exquisita belleza a tu jardín

De pétalos delicados y colores intensos, las amapolas pueden convertir un cantero en un espectáculo de color. Cultivarlas en casa es mucho más sencillo de lo que parece.

Las amapolas aportan color y movimiento al jardín. Para prosperar, necesitan sol directo y un suelo con muy buen drenaje.
Las amapolas aportan color y movimiento al jardín. Para prosperar, necesitan sol directo y un suelo con muy buen drenaje.

Sus delicadas flores aportan color y movimiento al jardín. Hay amapolas de distintos tonos y tamaños, y muchas pueden cultivarse en casa sin grandes complicaciones. Para conseguir una buena floración, conviene conocer algunos detalles sobre sus variedades, su siembra y sus cuidados.

Entre las ornamentales más conocidas están la amapola común (Papaver rhoeas), de flores generalmente rojas, y la amapola de California (Eschscholzia californica), cuyas flores suelen ser anaranjadas o amarillas.

Ambas se multiplican por semillas y prefieren los lugares soleados, aunque tienen algunas diferencias.

Con sus tonos amarillos y anaranjados, la amapola de California es ideal para balcones soleados y espacios que requieren poco mantenimiento.
Con sus tonos amarillos y anaranjados, la amapola de California es ideal para balcones soleados y espacios que requieren poco mantenimiento.

Otra alternativa es la amapola de Islandia (Papaver nudicaule), de flores blancas, amarillas, anaranjadas, rosadas o rojizas, que necesita condiciones frescas para desarrollarse bien.

Cómo sembrar amapolas: semillas, al voleo y sin trasplantes

A diferencia de muchas flores de jardín, las amapolas común y de California se establecen mejor a partir de semillas sembradas directamente en el lugar definitivo.

Sus pétalos sedosos aportan color y calidez durante toda la primavera y el verano.
Sus pétalos sedosos aportan color y calidez durante toda la primavera y el verano.

La siembra al voleo es sencilla: hay que distribuir las semillas sobre la tierra, procurando que queden repartidas de manera uniforme. Como son diminutas, conviene mezclarlas con un poco de arena seca para facilitar la tarea. Después, hay que presionarlas suavemente contra el suelo. Hay que evitar que queden completamente enterradas porque necesitan luz para germinar.

¿Cuánto tardan en crecer?

La amapola de California suele germinar en unos 10 a 21 días, según la temperatura y la humedad. En la amapola común, el plazo también depende de las condiciones de siembra.

Desde la germinación hasta la floración transcurren alguna semanas y, en variedades de crecimiento rápido, las primeras flores pueden aparecer entre dos y tres meses después de sembrar.

Se pueden cultivar tanto en canteros del jardín como en macetas profundas.
Se pueden cultivar tanto en canteros del jardín como en macetas profundas.

Durante la germinación, se debe mantener la tierra ligeramente húmeda. Conviene usar un pulverizador o regar con suavidad ya que un chorro fuerte de agua puede desplazar las semillas.

La floración suele darse desde fines de primavera hasta mediados de verano. Sus pimpollos erguidos se abren en pétalos sedosos que duran pocos días de forma individual, pero la planta produce capullos de manera continua durante varias semanas.

Cuándo y dónde sembrarlas

El otoño es una buena época para sembrar estas especies, aunque también funcionan en primavera, según la región y las condiciones climáticas. La amapola común se adapta a los períodos frescos, mientras que la de California necesita sol y se desarrolla mejor cuando las temperaturas no son excesivamente altas.

Pétalos livianos y colores intensos: las amapolas son verdaderas protagonistas del jardín.
Pétalos livianos y colores intensos: las amapolas son verdaderas protagonistas del jardín.

Buscá un sitio soleado y con suelo suelto, de buen drenaje. Tolera suelos pobres y períodos secos una vez establecida, por lo que no necesita riegos frecuentes ni grandes cantidades de fertilizante.

La amapola de Islandia, en cambio, es una alternativa para jardines frescos. Puede sembrarse directamente o iniciarse bajo cubierta para trasplantarla cuando las plantas todavía son jóvenes.

¿Se pueden cultivar en macetas?

Sí. Elegí un recipiente con agujeros de drenaje y suficiente profundidad para que las raíces se desarrollen. Usá un sustrato liviano y sembrá directamente allí.

Para cultivarlas en macetas, basta con elegir un recipiente profundo con buen drenaje y sembrar directamente.
Para cultivarlas en macetas, basta con elegir un recipiente profundo con buen drenaje y sembrar directamente.

Ubicá la maceta donde reciba varias horas de sol directo. Revisá la humedad con frecuencia, porque la tierra se seca más rápido en los recipientes que en el jardín, pero evitá que quede empapada. La amapola de California es especialmente apta para balcones soleados y espacios con poco mantenimiento.

Cómo cuidar las flores y conseguir nuevas plantas

Retirá las flores marchitas si querés mantener el cantero prolijo y favorecer una floración más prolongada. Si preferís que las amapolas vuelvan a crecer por sí solas, dejá algunas flores para que formen cápsulas y maduren sus semillas.

Las amapolas aportan una textura sedosa y un encanto natural a cualquier rincón verde.
Las amapolas aportan una textura sedosa y un encanto natural a cualquier rincón verde.

Cuando las cápsulas estén secas, podés recolectarlas y guardar las semillas en un sobre de papel, en un sitio fresco y seco. Tanto la amapola común como la de California pueden resiembrarse espontáneamente si encuentran condiciones favorables.

Una precaución importante

La toxicidad varía según la especie. Aunque existen variedades de amapola de uso medicinal o industrial (Papaver somniferum), las especies ornamentales de jardín contienen alcaloides que pueden causar molestias digestivas o intoxicaciones si se ingieren de forma directa.

Además, la amapola de California resulta tóxica para perros y gatos. Por eso, mantenelas fuera del alcance de niños pequeños y mascotas, y no consumas ninguna planta sin una identificación botánica precisa.

Con semillas, sol y un suelo que drene bien, cultivar amapolas puede ser mucho más sencillo de lo que parece. Y cuando los pétalos se abren sobre el follaje verde, el jardín gana una de esas flores capaces de llamar la atención sin pedir demasiados cuidados.