Marzo, el mes ideal para reiniciar tu huerta: qué sembrar para tener verduras y aromáticas frescas, incluso en maceta
Cuando el calor afloja y la luz todavía acompaña, marzo se vuelve el mejor aliado para reiniciar la huerta.

Mientras el verano empieza a quedar atrás y el clima se vuelve más templado, marzo abre una puerta perfecta para poner manos en la tierra otra vez.
Los días todavía conservan buena luz, pero el sol ya no castiga como en enero. Las noches se vuelven más frescas, baja la evaporación y el suelo retiene mejor la humedad. Esa combinación -luz suficiente, temperaturas moderadas y menos estrés térmico- funciona como una especie de “zona cómoda” para muchas hortalizas.

Para quienes tienen balcón o patio chico, marzo es una ventaja enorme. Las macetas ya no se recalientan tanto, el riego se vuelve más estable y las plantas de hoja crecen con un ritmo más parejo. No es casual que muchos cultivos de otoño desarrollen mejor sabor cuando el calor extremo queda atrás.
Así que, lejos de ser un mes de descanso, marzo es una oportunidad para sembrar y preparar cultivos que te darán verduras y hierbas frescas durante los próximos meses.
Las verduras que encuentran su momento
Marzo es territorio fértil para las hojas verdes. Acelga, lechuga, espinaca y rúcula se adaptan muy bien a este tramo del año. En macetas medianas o cajones profundos pueden dar cosechas continuas si se cortan las hojas externas y se deja el corazón intacto. Son plantas que agradecen el fresco y que, a diferencia del verano, no se “espigan” tan rápido.
Las raíces también encuentran su oportunidad. Rábanos -rápidos y casi impacientes- pueden estar listos en pocas semanas. Zanahorias y remolachas avanzan más despacio, pero aprovechan la estabilidad térmica para formar raíces más firmes y dulces. En recipientes profundos funcionan mejor de lo que muchos imaginan.

Después están los clásicos del otoño–invierno: puerro, cebolla de verdeo y las crucíferas como brócoli, coliflor y repollo. Estas últimas prefieren el clima fresco y toleran descensos de temperatura. En balcones amplios o patios chicos, una o dos plantas bien cuidadas pueden rendir más de lo esperado.
Aromáticas que aprovechan el aire más fresco
Si la huerta aporta volumen, las aromáticas aportan identidad. Y marzo les sienta especialmente bien. Con el calor extremo ya en retirada, muchas hierbas crecen con más equilibrio: menos estrés, menos marchitez súbita y un desarrollo más parejo.
El perejil y el cilantro, por ejemplo, encuentran ahora un momento ideal. En pleno verano suelen sufrir el calor y espigarse rápido; en cambio, con temperaturas más moderadas, producen hojas más tiernas y durante más tiempo. En macetas medianas, con buena luz, pueden acompañar toda la temporada.

Entre las especies más resistentes aparecen el romero, el tomillo y el orégano. Son aromáticas acostumbradas a condiciones más austeras y se adaptan muy bien a balcones soleados. La salvia entra en ese mismo grupo: rústica, aromática y generosa, soporta el descenso térmico sin problemas y aporta textura al conjunto.
El hinojo merece mención aparte. No es la típica aromática “de maceta chica”: necesita más profundidad y algo de espacio, pero en recipientes amplios o en patios pequeños puede desarrollarse muy bien en otoño, cuando el clima ya no lo empuja a crecer de forma desmedida.

Marzo, además, es un buen momento para multiplicar aromáticas leñosas. El suelo todavía conserva calor y el aire se vuelve más húmedo y estable. Esa combinación favorece el enraizamiento de esquejes de romero o salvia antes de que lleguen los fríos más marcados.
Consejos para sembrar en huertas y macetas en marzo
Para que ese reinicio funcione, el suelo necesita un pequeño gesto previo: sumar compost o humus para devolverle nutrientes después del desgaste del verano.

En macetas conviene elegir recipientes profundos para las raíces y ajustar el riego a la nueva estación, con menos agua pero más regularidad. Y si aparecen las primeras heladas, un simple cobertor nocturno alcanza para proteger los brotes más jóvenes.
En el imaginario, el otoño suele asociarse con caída de hojas y cierto repliegue. Pero en la huerta ocurre algo distinto. Marzo actúa como una segunda primavera más silenciosa. No tiene el entusiasmo explosivo de septiembre, pero ofrece equilibrio.
Reiniciar la huerta ahora es acompañar el ritmo de la estación. Mientras el paisaje cambia de tono, en balcones y patios chicos empieza otro ciclo, más silencioso pero igual de fértil.