Más resistente que el potus y mucho más elegante: la planta de interior que es tendencia
Esta especie de origen tropical combina la resistencia de un clásico con una estética mucho más refinada.

Famoso por soportar estoicamente descuidos, excesos e indiferencia, el potus ha sido el rey absoluto de los interiores. Y, aunque conserva su lugar entre las especies más populares y fáciles de cuidar, un fuerte competidor aspira a quedarse con su reinado.
Hablamos del cordatum (Philodendron cordatum), una variedad tropical que combina una fortaleza similar a la del potus con una estética mucho más estilizada.

Para el ojo poco entrenado es fácil confundirlos, pero existen diferencias marcadas. La principal está en la morfología de sus hojas. En el cordatum tienen forma de corazón, con bordes suaves y una punta fina bien delimitada.
Además, su textura es suave y mate, en contraste con el brillo encerado del potus. El follaje nace con un tono verde profundo y parejo.
Aunque se consiguen versiones con patrones de color en las hojas, la variedad pura sostiene un tono parejo que aporta distinción a cualquier ambiente.
Cómo crece: ritmo y formas de desarrollo
El cordatum puede crecer trepando o en caída. En su hábitat natural utiliza sus raíces aéreas para fijarse a los troncos de los árboles y elevarse hacia la luz. Dentro de una casa, esa misma flexibilidad permite guiarlo de dos maneras:
Con tutor, hacia arriba: si se le coloca un soporte de musgo o fibra de coco, las raíces aéreas se agarran con facilidad. En este formato, las hojas tienden a desarrollar un tamaño considerablemente mayor.

En caída libre: ubicada en estantes altos o macetas colgantes, la planta genera cascadas verdes densas y bien pobladas.
Crece a un ritmo moderado durante el otoño y el invierno. Con la llegada de la primavera y el verano acelera la aparición constante de nuevos brotes.
Cuidados esenciales para mantenerlo impecable
Requiere pocas intervenciones sencillas pero precisas:
Luz e iluminación: prefiere la luz indirecta brillante. Tolera rincones con menor luminosidad, aunque su crecimiento se vuelve más lento. Es fundamental evitar el sol directo, ya que las radiaciones intensas queman su follaje rápidamente.
Riego y sustrato: el exceso de agua es su principal enemigo. Lo ideal es regar únicamente cuando la capa superior del sustrato se sienta seca al tacto. Requiere una mezcla de tierra suelta, rica en materia orgánica y con excelente drenaje para prevenir que las raíces se pudran.

Temperatura y humedad: prospera en rangos de entre 18 °C y 26 °C. Sufre con las heladas o las corrientes de aire frío prolongadas. Agradece la humedad ambiental, por lo que pulverizar sus hojas en épocas secas ayuda a conservar su atractivo color.
Mantenimiento del follaje: es recomendable pasar un paño suave y ligeramente humedecido por sus hojas una vez al mes, para retirar el polvo y liberar los poros.
Reproducción simple en agua o tierra
Es muy sencillo multiplicar el cortadum. Basta con cortar un trozo de tallo que incluya al menos un nudo, que es el punto donde nacen las hojas y las raíces aéreas.

Al colocar el esqueje en un recipiente con agua limpia, las raíces comienzan a brotar en pocas semanas. Una vez que el sistema radicular alcanza unos centímetros de largo, el nuevo ejemplar se puede traspasar directamente a una maceta con tierra.
Un detalle a tener en cuenta si hay mascotas
Al igual que muchas plantas de la familia de las aráceas, el Philodendron cordatum contiene cristales de oxalato de calcio. Puede ser tóxico para perros y gatos si se ingiere o se mastica, ya que puede provocar irritación en la boca o en la garganta.
Por eso, si hay animales curiosos en casa, la mejor alternativa es cultivarlo en versión colgante o en estantes elevados fuera de su alcance