Riego eficiente en verano: cómo ahorrar agua y salvar tus plantas
Ya sea en jardines o macetas, mantener cuidadas y bien regadas las plantas puede convertirse en todo un desafío. Sobre todo en verano y cuando se aproximan las vacaciones.

Las plantas son tan bellas y necesarias como delicadas. Y, si de cuidarlas se trata, el riego es fundamental. Porque, ya sea la falta de agua como el exceso de este líquido pueden ser letales para las plantas.
En verano, el sol radiante, los días largos y largas ausencias de nuestros hogares pueden repercutir negativamente en nuestros jardines o macetas. Y nada es tan desesperante como regresar y encontrar que, donde alguna vez hubo plantas y floración, hoy hay un mini desierto de sequía y plantas secas.
El riego eficiente en verano es una necesidad imprescindible y que no se debe descuidar bajo ningún punto de vista. No solo en pos de mantener las plantas vivas, sino también para ahorrar y cuidar agua.
En definitiva, no se trata de regar más, sino de regar mejor.
Cantidad no es calidad
Creer que regar bien es regar mucho es un error bastante frecuente. De hecho, es muy común que las plantas y jardines terminen por podrirse ante un exceso de agua en períodos reducidos.
Si alguna vez oíste la frase referida a que en verano hay que duplicar el riego, dejanos decirte que se trata de un error (muy frecuente, pero error al fin y al cabo).

Porque las plantas no necesitan un diluvio diario, sino riegos profundos y espaciados que permitan que el agua llegue bien a las raíces.
Cuando el riego es superficial y constante, las raíces se acostumbran a estabilizarse en la capa superior del suelo, donde el calor evapora todo en horas.
En cambio, un riego más generoso -pero no permanente- favorece y estabiliza a raíces más profundas y resistentes.
Otro tip a tener en cuenta: ¡nunca encharques! El exceso de agua puede ser tan letal como la sequía. Porque las raíces se pudren, aparecen hongos y lo que parecía una buena intención termina en desastre.
La hora de riego sí importa
También es fundamental tener en cuenta la hora a la que elegimos regar. Si bien muchas veces acomodamos esos horarios a nuestras rutinas, es fundamental tener en cuenta algunas nociones básicas.
Por ejemplo, no sirve de nada regar al mediodía y cuando el sol más "pega". Porque es como si se estuviera regando al sol.

Las mejores franjas horarias para regar son temprano por la mañana o al atardecer. En esos momentos la evaporación es menor y la planta puede absorber la humedad con más eficiencia. En definitiva, el riego cumple su función.
También es fundamental no mojar las hojas bajo el sol pleno. Y es que las gotas pueden actuar como pequeñas lupas y provocar quemaduras, exactamente lo opuesto a lo que estamos buscando.
Sistemas que nos pueden ayudar en el riego
Ahora, ya sea por cuestiones laborales o porque tenemos prevista una escapada de vacaciones (por demás merecida, desde luego), hay situaciones en las que no podemos cumplir con la rutina. Y necesitamos de herramientas que nos den una mano.
El riego por goteo con programador es una de las opciones más eficientes. Por medio de un dispositivo de mangueras duras y picos pulverizadores de agua, se puede conectar a una canilla y programar para que se active el riego, sin necesidad de supervisión humana, todos los días y a una determinada hora.
También existen programadores solares que funcionan sin conexión eléctrica.Son prácticos, ecológicos y cada vez más accesibles.

También de forma económica y más artesanal, se pueden improvisar dispositivos de riegos por goteo con botellas PET agujereadas. Ello permite mantener la humedad por periodos extendidos.
Cada planta, cada experiencia de riego
Al igual que las personas y ante distintas circunstancias, no todas las especies de plantas reaccionan igual al calor. Por ejemplo, las suculentas y plantas mediterráneas toleran mejor la sequía y prefieren que el sustrato se seque completamente antes del próximo riego.
Las plantas tropicales, en cambio, exigen mayor constancia y demanda hídrica. Necesitan sustrato húmedo -sin encharcar- e, incluso y en muchos casos, humedad ambiental adicional.

Un detalle con las macetas: al tener menos volumen de tierra, se secan mucho más rápido que el suelo de jardín. Por ello es clave un monitoreo frecuente.
Cómo evitar la evaporación y aprovechar el agua
Ahorrar agua se convierte prácticamente en una obligación en verano. Y, justamente por ello, algunas acciones que parecen mínimas son por demás cruciales.
- Agrupar plantas para generar microclimas húmedos.
- Colocar mantillo sobre la superficie del sustrato para conservar la humedad.
- Ubicarlas en zonas con sombra parcial en los días de calor más extremo.
Instalar toldos o mallas de sombreo en jardines.
Como irse de vacaciones y que tus plantas sobrevivan
Uno de los momentos más esperados del año -cualquiera sea- es la llegada de las vacaciones. Por ello mismo es que hay varias alternativas para mantener cuidadas tus plantas sin tener que suspender o reprogramar el viaje.

Si de situación ideal hay que hablar, no hay nada como conseguir algún amigo, amiga o familiar que a revisar el jardín durante tu ausencia. Pero si no es posible conseguir este asistente, combinar riego automático con acolchado y una buena hidratación previa puede sostener tus plantas sin necesidad de un visitante periódico.
Otra estrategia inteligente es incorporar especies de bajo mantenimiento y demanda hídrica, sobre todo si la ausencia se va a extender durante un tiempo considerable