Rumbo a la primavera: las 4 plantas que conviene plantar ahora para llenar el patio de flores desde septiembre

El invierno todavía no terminó, pero el calendario del jardín ya se pone en marcha. Opciones que conviene plantar ahora para que, cuando lleguen los primeros días templados, el patio o el balcón ya estén cubiertos de color.

Plantar durante las últimas semanas del invierno permite que muchas especies lleguen a la primavera con raíces fuertes y listas para florecer.
Plantar durante las últimas semanas del invierno permite que muchas especies lleguen a la primavera con raíces fuertes y listas para florecer.

Quienes desean ver sus patios llenos de color apenas arranca la primavera, tienen que ponerse manos a la obra en estas semanas. A finales de julio y comienzos de agosto se juega gran parte del éxito floral de la próxima temporada.

La clave es optar por plantines ya formados, disponibles en la mayoría de los viveros durante esta época. Al trasplantarlos cuando las temperaturas aún son bajas, la planta puede establecerse con calma y adaptarse al nuevo lugar antes de concentrar toda su energía en producir flores.

Estas son cuatro especies fáciles de conseguir y de cultivar que ofrecen excelentes resultados en jardines, patios, balcones y terrazas.

1- Pensamientos y violas: los grandes aliados del invierno

    Pocas plantas florecen con tanta generosidad en pleno invierno como los pensamientos (Viola × wittrockiana) y las violas (Viola cornuta). Incluso después de heladas moderadas siguen produciendo flores, por eso son protagonistas de canteros y macetas durante varios meses.

    Resistentes al frío y muy floríferos, pensamientos y violas son un clásico de los jardines invernales.
    Resistentes al frío y muy floríferos, pensamientos y violas son un clásico de los jardines invernales.

    Existe una enorme variedad de colores, desde amarillos intensos y blancos hasta violetas profundos, bordó y combinaciones bicolores. Funcionan muy bien en borduras, jardineras y macetas balconeras.

    Durante el invierno agradecen una ubicación a pleno sol. A medida que avanza la primavera, recibir algo de sombra durante la tarde ayuda a prolongar la floración. También conviene retirar las flores marchitas para estimular la aparición de nuevos pimpollos.

    2- Caléndulas: color, polinizadores y un jardín más equilibrado

    La caléndula (Calendula officinalis) es una de las especies más nobles para esta época del año. Sus flores anaranjadas y amarillas iluminan el jardín incluso durante los días grises y acompañan la transición entre el invierno y la primavera.

    Sus flores anaranjadas y amarillas iluminan los canteros mientras favorecen la presencia de insectos beneficiosos.
    Sus flores anaranjadas y amarillas iluminan los canteros mientras favorecen la presencia de insectos beneficiosos.

    Además de la belleza decorativa, sus flores atraen abejas, mariposas y otros insectos polinizadores, que ayudan a mantener el equilibrio natural y pueden reducir algunas plagas habituales de la huerta.

    Necesita sol directo, un suelo con buen drenaje y riegos moderados, evitando que el agua permanezca acumulada alrededor de las raíces.

    3- Prímulas: flores para los rincones con menos sol

    También conocidas en muchos viveros como "primaveras", las prímulas (Primula acaulis) son ideales para iluminar sectores donde el sol llega solo unas pocas horas por día.

    También conocidas como primaveras, florecen muy bien en lugares frescos y con media sombra.
    También conocidas como primaveras, florecen muy bien en lugares frescos y con media sombra.

    Sus flores aparecen agrupadas en el centro de una roseta de hojas verdes y rugosas, formando pequeños ramilletes muy vistosos en tonos blancos, amarillos, rosas, rojos, lilas y violetas.

    Prefieren los ambientes frescos, la media sombra y un suelo que conserve cierta humedad sin permanecer encharcado. También agradecen estar protegidas de los vientos fríos más intensos.

    4- Clavelinas: un clásico resistente que florece durante meses

    Las clavelinas (Dianthus chinensis) son una apuesta segura para quienes buscan color desde fines del invierno hasta bien entrada la primavera. Soportan muy bien las bajas temperaturas, se adaptan con facilidad y ofrecen una floración prolongada.

    Con pleno sol y buen drenaje, las clavelinas florecen de manera abundante desde el final del invierno.
    Con pleno sol y buen drenaje, las clavelinas florecen de manera abundante desde el final del invierno.

    Sus flores, simples o dobles según la variedad, aparecen en tonos blancos, rosados, rojos, púrpuras y combinaciones bicolores que aportan mucho contraste a canteros y macetas.

    Necesitan una ubicación bien soleada y un suelo con excelente drenaje. Una vez establecidas requieren pocos cuidados y responden muy bien si se eliminan las flores secas a medida que aparecen.

    Tres consejos para que el trasplante sea un éxito

    Al momento de pasar los plantines a su lugar definitivo conviene hacerlo durante las horas centrales del día, cuando el suelo ya perdió parte del frío acumulado durante la noche.

    También es recomendable evitar los riegos al atardecer. En invierno, la humedad permanece durante muchas horas alrededor de las raíces y el suelo se enfría más durante la noche, lo que favorece la aparición de enfermedades en plantas recién trasplantadas. Lo mejor es regar por la mañana o cerca del mediodía.

    Por último, colocar una fina capa de hojas secas, corteza de pino o chips de madera sobre la superficie del suelo ayuda a conservar la humedad y, sobre todo, a amortiguar los cambios bruscos de temperatura que sufren las raíces durante esta época del año.