Argentina espera la primera semana de verdadera primavera con temperaturas por encima del promedio
La semana del 9 al 15 de noviembre marcaría el primer balance térmico por encima de la media de esta primavera en Argentina. Las lluvias favorecerían al centro-oeste, con menores aportes hacia el Litoral.

La primavera argentina se encamina a un cambio: del lunes 9 al domingo 15 de noviembre se espera la primera semana de la estación con un predominio de temperaturas por encima de la media. Después de las semanas anteriores, que se mantuvieron por debajo de los valores normales, el ascenso abarcaría buena parte del país.
La distribución de las lluvias dividiría ese escenario en dos. En el centro-oeste, el ambiente más cálido coincidiría con precipitaciones mayores que las habituales; hacia el Litoral y el este bonaerense, los aportes tenderían a quedar por debajo del promedio. Por eso, el efecto sobre los cultivos dependerá de si las lluvias logran acompañar una demanda de agua potencialmente mayor.
El cambio más marcado respecto del clima habitual se concentraría en la Patagonia. Esto le da al pronóstico una particularidad: las mayores diferencias térmicas aparecerían en el sur, sin que eso signifique que allí se registrarán las temperaturas más altas del país. El extremo noreste, en cambio, tendría un comportamiento térmico más cercano al promedio.
El cambio térmico será más marcado en la Patagonia
En amplios sectores patagónicos, la temperatura media semanal podría ubicarse de 3 °C a 4 °C por encima del promedio, con desvíos superiores a 4 °C en algunas áreas del interior y del oeste. En la franja cordillerana patagónica, donde además se prevén precipitaciones inferiores a las normales, esa combinación podría acelerar la pérdida de humedad del suelo. El balance sería distinto en sectores orientales, con mayores posibilidades de recibir aportes de agua.

En sectores del centro y del noroeste argentino predominarían anomalías positivas de aproximadamente 1 °C a 3 °C. La alta cordillera central conservaría una franja con temperaturas por debajo del promedio, aun cuando las zonas más bajas de Cuyo presenten un balance cálido. Esa diferencia impide extender las condiciones previstas para los valles y las llanuras a los ambientes de alta montaña.
En el centro y el este de la región Pampeana, los trigos que estén atravesando el llenado de granos merecerán especial seguimiento. Si el ambiente más cálido incrementa el consumo de agua y las lluvias no lo compensan, deberán sostener esa etapa con la humedad almacenada en el suelo. Los lotes con reservas escasas serían más vulnerables: una limitación de agua durante el llenado puede comprometer el peso final del grano. La respuesta dependerá del estado de cada cultivo y de sus reservas, no solo de la temperatura.
Lluvias más favorables al centro-oeste y déficit hacia el Litoral
Las precipitaciones por encima de la media favorecerían sectores de Mendoza, San Luis, el oeste de Córdoba y el oeste de La Pampa. En las áreas agrícolas de ese corredor, las lluvias podrían humedecer las capas más superficiales del suelo y mejorar las condiciones para implantar soja. El ascenso térmico también podría favorecer la emergencia si se traduce en temperaturas adecuadas del suelo. Para aprovechar esa combinación, será importante comprobar la humedad a la profundidad de siembra y la posibilidad de ingresar con maquinaria después de cada episodio.

En buena parte del noreste y del Litoral, incluidos sectores de Santa Fe y Entre Ríos, y hacia el este bonaerense, el balance sería deficitario. La señal se extendería a Paraguay, Uruguay y amplias áreas del sur de Brasil. Hasta el viernes 13 de noviembre también se prevén aportes limitados en distintas zonas de ese corredor oriental. Donde esté prevista la siembra de soja y falte humedad, esa menor reposición podría restringir el avance de las labores, aunque haya condiciones para circular por los lotes.
La diferencia entre una lluvia que permite sembrar y una recarga que sostiene el crecimiento posterior será decisiva. En el centro-oeste habrá que evaluar cuánto penetra el agua recibida; en el Litoral y el este pampeano, cuánta queda disponible por debajo de la superficie. Un suelo húmedo a la profundidad de la semilla puede permitir la germinación, pero el cultivo necesitará reservas más profundas a medida que se desarrolle. Así, el inicio de esta etapa más cálida exigirá ajustar las decisiones al agua efectiva de cada lote.