Este miércoles 14 puede ser un día clave para la Patagonia: el factor climático que podría frenar los incendios
Tras semanas de incendios activos y condiciones adversas, los modelos meteorológicos anticipan un escenario distinto que podría alterar el comportamiento del fuego en el sur argentino.

Después de semanas dominadas por incendios forestales, calor persistente y una sequedad extrema del ambiente, la Patagonia podría enfrentar este miércoles un punto de inflexión. Los modelos meteorológicos comenzaron a mostrar señales de un cambio en las condiciones climáticas que, de concretarse, podrían alterar la dinámica del fuego en varias de las zonas más comprometidas.
Hasta ahora, el clima jugó claramente en contra de los operativos de control, con temperaturas elevadas, humedad relativa muy baja y vientos frecuentes que favorecieron la rápida propagación de las llamas. Esa combinación sostuvo focos activos durante días y obligó a mantener un despliegue permanente de brigadistas y medios aéreos en condiciones operativas complejas.
Dónde arde hoy la Patagonia Argentina
Los incendios más severos se concentran en la franja cordillerana de Chubut y Río Negro, con especial impacto en la Comarca Andina. En Chubut, las zonas de Epuyén, El Hoyo, Lago Puelo y áreas rurales cercanas registran los mayores daños, con frentes activos que avanzaron sobre bosque nativo, chacras y sectores de interfase urbano-rural.
Uno de los puntos que permanece activo es el foco de Puerto Patriada, donde el fuego continúa bajo combate y vigilancia permanente. Allí, la complejidad del terreno, la cercanía a áreas de uso recreativo y la carga de material vegetal seco obligan a sostener tareas intensivas para evitar rebrotes y proteger zonas sensibles.
En cuanto al incendio de Puerto Patriada-Epuyen, sigue activo el foco en la margen sur del lago Epuyen. pic.twitter.com/k9bN7fI17u
— Danbat (@Danbatio) January 13, 2026
En Río Negro, el foco más sensible se mantiene en el entorno de El Bolsón y parajes cercanos, donde el fuego mostró reactivaciones puntuales y una persistente presencia de humo. La combinación de relieve escarpado, caminos rurales angostos y abundante material vegetal seco sigue dificultando el trabajo en tierra y limita el acceso a algunos sectores.
La diferencia entre este número y otras estimaciones más elevadas responde a los criterios utilizados para medir el impacto. Algunos informes técnicos incluyen superficies afectadas indirectamente, focos ya contenidos de la misma temporada o evaluaciones preliminares mediante imágenes satelitales, mientras que los partes oficiales se concentran en la superficie efectivamente quemada y verificada en los incendios activos.
Evacuaciones, daños y consecuencias sociales
El avance de las llamas obligó a realizar evacuaciones preventivas en sectores rurales y periurbanos, con cientos de personas trasladadas de manera temporal a centros de resguardo. Muchas familias debieron abandonar sus viviendas por precaución, ante el riesgo de cambios bruscos en la dirección del viento.
No se registraron víctimas fatales, aunque sí heridos leves, en su mayoría brigadistas y pobladores afectados por inhalación de humo, deshidratación y agotamiento físico. El trabajo sostenido durante jornadas extensas y en condiciones extremas incrementó el desgaste de los equipos, que continúan rotando para sostener el operativo.

Las pérdidas materiales incluyen viviendas dañadas, galpones rurales afectados, alambrados destruidos y maquinaria alcanzada por el fuego. También se registraron cortes preventivos de rutas, caminos rurales y servicios básicos en momentos críticos, lo que complicó la logística y el abastecimiento en algunas localidades.
Golpe al turismo y la producción rural
El impacto económico ya se siente con fuerza en el turismo, uno de los principales motores de la región durante el verano. El humo persistente, la visibilidad reducida y las restricciones de acceso a áreas naturales provocaron cancelaciones y reprogramaciones de reservas en destinos de la Comarca Andina.
En el plano productivo, la ganadería enfrenta un escenario delicado, con pérdidas de pasturas y estrés térmico del ganado. Productores debieron mover hacienda, reorganizar potreros y asumir costos adicionales, en un contexto donde la recuperación forrajera dependerá en gran medida de cómo evolucione el clima en el cierre del verano y el inicio del otoño.
El clima, la incógnita que puede cambiar el escenario
De acuerdo con el pronóstico de Meteored, las lluvias previstas para este miércoles en las zonas afectadas serían de débiles a moderadas. Sin embargo, lo más importante será el cambio de las condiciones climáticas.
Los especialistas coinciden en que este posible alivio meteorológico no implica el final de la emergencia. La temporada de incendios continúa y el riesgo seguirá siendo elevado mientras persistan períodos prolongados de calor y sequedad.
Por eso, este miércoles aparece más como una ventana de oportunidad climática que como una solución definitiva. En la Patagonia, donde el clima suele definir el pulso de cada crisis ambiental, todas las miradas vuelven a estar puestas en el cielo.