Alerta por bajas temperaturas: los veterinarios explican cuándo el frío empieza a ser peligroso para perros y gatos
El frío intenso también puede afectar la salud de perros y gatos. Qué mascotas son más vulnerables, cuáles son las señales de alerta y qué cuidados recomiendan los veterinarios.

Las bajas temperaturas que afectan a buena parte de Argentina no solo obligan a las personas a modificar sus rutinas. Perros y gatos también pueden sufrir las consecuencias del frío, especialmente cuando el descenso térmico se combina con viento, humedad, lluvia o heladas.
Aunque muchas personas creen que el pelaje alcanza para protegerlos, los veterinarios advierten que esa idea no siempre es correcta. La tolerancia al frío depende de la edad, el tamaño, la raza, el tipo de pelaje, el estado de salud, la condición corporal y el tiempo que cada animal permanece expuesto al ambiente.
¿Existe una temperatura exacta a partir de la cual empiezan a sufrir?
Es una de las preguntas más frecuentes cada vez que llega el invierno, pero la respuesta no se resume en un número. No existe un consenso científico que establezca una temperatura universal a partir de la cual todos los perros o gatos comiencen a sentir frío.
Según la American Animal Hospital Association (AAHA), la respuesta al frío varía ampliamente entre los animales y depende de factores como la edad, el tamaño, el tipo de pelaje, la condición corporal, el estado de salud y las condiciones ambientales. Por eso, el riesgo aumenta cuando las bajas temperaturas se combinan con viento, humedad o una exposición prolongada al aire libre, incluso aunque el termómetro no marque valores extremos.
Las mascotas que necesitan más cuidados
No todos los perros ni todos los gatos toleran el invierno de la misma manera. Los cachorros, los animales de edad avanzada, las mascotas con enfermedades crónicas, los ejemplares de pelo corto y las razas pequeñas suelen perder calor corporal con mayor facilidad.

La American Veterinary Medical Association (AVMA) advierte que estos grupos requieren una atención especial durante los días más fríos, ya que son más vulnerables a sufrir hipotermia y otras complicaciones asociadas a las bajas temperaturas. También recomienda limitar el tiempo que permanecen al aire libre cuando el frío es intenso.
Cómo saber si una mascota está pasando frío
Las mascotas suelen manifestar cambios de comportamiento antes de desarrollar un cuadro grave. Temblores, rigidez al caminar, postura encorvada, búsqueda constante de lugares cálidos, apatía o la tendencia a acurrucarse son algunas de las señales de alerta más habituales.
El Merck Veterinary Manual explica que, si la temperatura corporal continúa descendiendo, pueden aparecer síntomas como debilidad, desorientación, respiración lenta, disminución del pulso o pérdida del estado de alerta. Ante cualquiera de estos signos, la recomendación es acudir de inmediato al veterinario.
Cuatro cuidados que recomiendan los veterinarios para proteger a las mascotas durante los días más fríos
Más allá de la temperatura que marque el termómetro, los veterinarios coinciden en que algunos hábitos cotidianos pueden marcar una gran diferencia durante el invierno. La American Veterinary Medical Association (AVMA), la American Animal Hospital Association (AAHA) y la Humane World for Animals reúnen una serie de recomendaciones para reducir los riesgos asociados al frío y proteger tanto a perros como a gatos.
- Elegir bien dónde dormir
Durante las noches más frías, los especialistas aconsejan que cachorros, animales geriátricos, mascotas enfermas y perros de pelo corto permanezcan dentro del hogar. La Humane World for Animals recomienda que, si un perro permanece parte del tiempo en el exterior, disponga de un refugio elevado del suelo, protegido del viento y la lluvia, con una cama aislante que permanezca siempre seca, ya que la humedad acelera la pérdida de calor corporal.

- Evitar accidentes con estufas y calefactores
Cuando hace frío, perros y gatos suelen buscar el lugar más cálido de la casa. Según la American Veterinary Medical Association (AVMA), las mascotas deben mantenerse a una distancia prudente de estufas, salamandras, braseros y calefactores para prevenir quemaduras o sobrecalentamiento, mientras que las mantas térmicas solo deberían utilizarse bajo supervisión.
- Adaptar los paseos al clima
El invierno no significa dejar de sacar a pasear al perro, pero sí modificar algunos hábitos. La American Animal Hospital Association (AAHA) recomienda elegir las horas menos frías del día, reducir el tiempo de exposición cuando las temperaturas son muy bajas y secar bien el pelaje al regresar si el animal estuvo bajo la lluvia o en contacto con superficies húmedas.

- Revisar las patas después de cada salida
Las almohadillas también sufren las consecuencias del invierno. La AAHA aconseja inspeccionarlas después de cada paseo para detectar grietas o pequeñas lesiones, mientras que la Humane World for Animals recomienda secarlas cuidadosamente para evitar irritaciones y reducir la pérdida de calor provocada por la humedad.
Pequeños cuidados que marcan la diferencia
El invierno no solo genera incomodidad en las mascotas. También puede favorecer cuadros de hipotermia, agravar enfermedades respiratorias y articulares o provocar lesiones si los animales permanecen demasiado tiempo expuestos a las bajas temperaturas.
Una cama seca y aislada del piso, agua siempre disponible, paseos adaptados al clima y un refugio adecuado son medidas sencillas que ayudan a proteger a perros y gatos durante esta época del año. Si además la mascota vive al aire libre, la Humane World for Animals señala que puede necesitar un mayor aporte de energía para mantener su temperatura corporal, aunque cualquier cambio importante en la alimentación debe ser indicado por un veterinario.