Amazonía brasileña: la deforestación se disparó un 278% en un año

La tala de árboles en el Amazonas no deja de crecer. El equivalente a 225 mil estadios de fútbol han desaparecido en lo que va del año.

Enzo Campetella Enzo Campetella 15 Ago 2019 - 19:39 UTC
Deforestación
El gobierno de Brasil ha puesto en duda los datos de deforestación en el Amazonas

El Amazonas, uno de los pulmones verdes más importantes del planeta, sucumbe ante el avance de la deforestación. En lo que va del año la tasa de deforestación creció un 278 %, superando los 2270 millones de kilómetros cuadrados. Eso traducido a una magnitud que puede comprenderse, representa más de 225 mil estadios de fútbol. En solo los dos últimos meses el crecimiento de la deforestación creció un 40%, alcanzando el récord anterior del año 2016.

Según reporta el medio EuroNews, haciendo comparativas mensuales, en junio de 2019 este proceso se disparó un 88% respecto del mismo mes de 2018. En el medio, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (un escéptico del cambio climático) ha dicho que estos datos son falsos y que la información de los satélites no es terminante y se puede manipular.

En medio de esa puja, Bolsonaro despidió al titular del organismo encargado de llevar registros de las tasas de deforestación en Brasil. Se trata de Ricardo Galvao, jefe del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE). Además de despedir a Galvao, Bolsonaro rechazó el informe al tildarlo de “mentira”.

Conflicto político

La política de Brasil respecto de la deforestación creciente del Amazonas también generó conflictos con otros países que ven esta tendencia con preocupación ante datos claros de cambio climático. Bolsonaro respondió a la canciller alemana Angela Merkel y al presidente francés Emmanuel Macron, con quienes se reunió en la cumbre del G20 en Osaka, Japón. Para el presidente de Brasil nadie “tiene la autoridad para venir a discutir este asunto con nosotros".

Por su parte Greenpeace ha advertido que la situación en el Amazonas se ha agravado por la sequía. Pese a que en junio pasado los países del Mercosur firmaron un acuerdo con la Unión Europea, que entre otras cosas obliga a los países sudamericanos a alcanzar los objetivos climáticos del acuerdo de París, Brasil no piensa cambiar su política hacia la Amazonia. El 60% de esa región se encuentra en Brasil.

Los cálculos de deforestación en Amazonia que realiza INPE se basa en información obtenida de imágenes satelitales. Con ellas se generaban reportes mensuales y anuales. Luego del despido de Galvao del organismo, el ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, informó que las metodologías para medir la deforestación serían cambiadas y que el gobierno usaría nueva tecnología con mayor precisión para monitorear los cambios en el uso de la tierra.

Imágenes satelitales confirman el crecimiento de la deforestación

Carlos Rittl, científico y secretario ejecutivo de la ONG brasileña Climate Observatory, indicó a Climate Home News que el uso de un sistema de monitoreo con imágenes satelitales de mayor resolución probablemente vaya a entregar una imagen "aún peor", en lugar de ajustarse a la agenda de Bolsonaro para abrir áreas protegidas del bosque para la agricultura y la tala.

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El crecimiento de la deforestación en el Amazonas es preocupante ya que es uno de los principales pulmones verdes del planeta

El sistema utilizado para dimensionar la deforestación en la zona de Amazonía, llamado Deter, fue creado en 2014. Un segundo sistema, llamado Prodes, publica datos más precisos sobre la deforestación en la Amazonia brasileña. Según lo reportado por The Guardian, Deter tiene una menor resolución y es especial para alertas. En los últimos 12 años, los datos de Deter mostraron un aumento de la deforestación, y Prodes confirmó la tendencia y calculó un áreas mayor.

Lo cierto es que el uso de la información científica ha generado un contrapunto político en Brasil, donde el presidente está abiertamente en contra del cambio climático y sus políticas han avanzado concretamente en el sentido contrario a acuerdos como el de París, que intentan mitigar el aumento de la temperatura en el planeta.

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