Como una gallina: el dinosaurio patagónico que cambia lo que se creía sobre su alimentación

El hallazgo del fósil completo de un dinosaurio pequeño en la Patagonia pone en duda todo lo que se creía saber de la especie. Aunque tenía el tamaño de una gallina, nunca dejó de ser carnívoro.

El Alnashetri cerropoliciensis tenía el tamaño de una gallina y, pese a lo que se creía, nunca dejó de cer carnívoro. Foto: Gabriel Díaz Yantén - CONICET
El Alnashetri cerropoliciensis tenía el tamaño de una gallina y, pese a lo que se creía, nunca dejó de cer carnívoro. Foto: Gabriel Díaz Yantén - CONICET

Hablar, imaginar y hasta intentar representar la imagen de un dinosaurio lleva a cualquiera, inmediatamente, a plantearlo como un ser colosal, imponente, más altos que un edificio (de esos que no existían hace millones de años) y con fuerza para derribar todo. No obstante, la paleontología lleva décadas demostrando que ese universo era mucho más diverso de lo que imaginábamos.

Un reciente descubrimiento realizado en la Patagonia vuelve a sacudir algunas de esas ideas establecidas y estandarizadas sobre estos animales prehistóricos. Porque también hubo algunos por demás pequeños, ¡hasta del tamaño de una gallina!

Un equipo internacional de investigadores describió recientemente una especie de dinosaurio diminuto y cuyo estudio permite replantear lo que los científicos creían sobre la evolución y la dieta de un grupo muy particular de dinosaurios conocidos como los "alvarezsaurios" en la región de Sudamérica.

El más reciente fósil fue hallado en "La Buitrera", una reconocida zona fosilífera del norte de la provincia de Río Negro. Los restos pertenecen a la especie Alnashetri cerropoliciensis y el análisis fue publicado en la revista científica Nature.

El trabajo, en tanto, contó con la participación de especialistas argentinos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) junto a investigadores de Estados Unidos.

Un "mini-saurio"

A diferencia de los gigantes que dominan el imaginario popular -y que han llegado a convertirse en protagonistas de grandes joyas del cine-, el Alnashetri era un dinosaurio extremadamente pequeño.

Según confirmaron los científicos que participaron de su hallazgo, esta especie medía cerca de 70 centímetros de largo -casi la mitad de ellos correspondían a la cola- y pesaba apenas un kilo. Como para darse una idea, su tamaño era comparable al de una gallina.

Esta especie vivió hace aproximadamente 95 millones de años, más precisamente en el período Cretácico, cuando la Patagonia era un ecosistema muy distinto al actual (ambientes cálidos y donde convivían dinosaurios de todos los tamaños, reptiles, aves primitivas e innumerables insectos).

Aunque se creía que había mutado su dieta a insectos por la reducción de sus patas, este pequeño dinosaurio nunca dejó de ser carnívoro.
Aunque se creía que había mutado su dieta a insectos por la reducción de sus patas, este pequeño dinosaurio nunca dejó de ser carnívoro.

De acuerdo a la publicación, el nuevo fósil representa el ejemplar más completo y también el más pequeño de los "alvarezsaurios" hallado hasta ahora en Sudamérica.

El esqueleto recuperado conserva casi todas sus partes y sólo faltan fragmentos del techo del cráneo, de la cola y partes del lado derecho del cuerpo.

Los alvarezsaurios, una especie misteriosa

Si hay un grupo de saurios que ha intrigado desde siempre a los paleontólogos y a la comunidad científica en general, es el de los "alvarezsaurios".

De acuerdo a su categorización, eran "pequeños dinosaurios carnívoros", de cuerpo liviano, cabeza pequeña y dientes diminutos y afilados.

Aparecieron hace alrededor de 150 millones de años y sus fósiles han sido encontrados principalmente en Argentina, Mongolia y China. Pero lo que realmente los distingue es la forma de sus brazos.

En muchas especies de este grupo, las extremidades delanteras se fueron modificando con el paso del tiempo hasta quedar reducidas a una estructura muy particular: un brazo cortito con un dedo principal robusto y una gran garra, mientras que los otros dedos se volvieron cada vez más pequeños (prácticamente desaparecieron).

Los fósiles hallados en la Patagonia componen el esqueleto más completo que se tiene del Alnashetri cerropoliciensis. Foto: CONICET
Los fósiles hallados en la Patagonia componen el esqueleto más completo que se tiene del Alnashetri cerropoliciensis. Foto: CONICET

Esta mutación, precisamente, fue lo que -durante años- llevó a los científicos a concluir que estos dinosaurios basaban su dieta de alimentación en hormigas o termitas, utilizando sus poderosas garras para romper nidos o termiteros. Incluso, creían que la marcada disminución de su tamaño estaba directamente ligada a ese cambio en la alimentación. Pero todo eso parece haberse derrumbado.

¿Y si nunca dejaron de comer carne?: el hallazgo que cambia la historia

El reciente estudio del Alnashetri cerropoliciensis, en base al fósil hallado, obliga a la ciencia a replantearse esa idea.

Y es que los científicos observaron que las manos aún conservan características típicas de un dinosaurio carnívoro relativamente primitivo, sin las adaptaciones extremas que presentan especies más tardías del grupo.

Además, sus dientes también indican que no estaba especializado en consumir hormigas o termitas, precisamente. No obstante, aun así, era un animal diminuto.

Así las cosas, este pequeño detalle (más pequeño, incluso que el Alnashetri cerropoliciensis) confirma que su diminuto tamaño no sería consecuencia de la dieta, sino una característica que ya estaba presente desde etapas tempranas de la evolución del grupo.

El fósil de Alnashetri cerropoliciensis fue hallado en "La Buitrera", una reconocida zona fosilífera del norte de Río Negro. Foto: CONICET
El fósil de Alnashetri cerropoliciensis fue hallado en "La Buitrera", una reconocida zona fosilífera del norte de Río Negro. Foto: CONICET

En pocas palabras, estos dinosaurios siempre fueron pequeños, incluso antes de la especialización alimentaria en insectos.

Un rompecabezas evolutivo que empieza a encajar

Para los paleontólogos, cada fósil es una pieza dentro de un enorme rompecabezas que intenta reconstruir la historia de la vida y la evolución en la Tierra. Por ello es que el descubrimiento de Alnashetri aporta información valiosa.

El Alnashetri cerropoliciensis vivió hace aproximadamente 95 millones de años, en el período Cretácico. Foto: Gabriel Díaz Yantén - CONICET
El Alnashetri cerropoliciensis vivió hace aproximadamente 95 millones de años, en el período Cretácico. Foto: Gabriel Díaz Yantén - CONICET

Porque el análisis detallado del esqueleto encontrado en la Patagonia argentina permitió comparar esta especie con otros fósiles encontrados en distintas partes del mundo. Y, gracias a ello, los investigadores pudieron reconocer que algunos ejemplares más antiguos descubiertos en América del Norte y el Reino Unido también podrían pertenecer al linaje de los alvarezsaurios.

Esto amplía la historia evolutiva del grupo y sugiere que su distribución.