Amenaza invisible: por qué el enfriamiento de la superficie no ha detenido el calentamiento de las profundidades marinas
Un estudio internacional alerta sobre la acumulación energética sin precedentes en los océanos en 2025, el indicador más sólido del calentamiento global.

El año 2025 marcó un nuevo y preocupante récord: por noveno año consecutivo, el contenido de calor oceánico (OHC - Ocean Heat Content) alcanzó los niveles más altos jamás registrados desde que comenzaron las mediciones modernas.
Según el análisis publicado en la revista científica Advances in Atmospheric Sciences, el calentamiento oceánico sigue siendo el indicador más sólido e inequívoco del cambio climático antropogénico.
Las cifras del calentamiento
El estudio, en el que participaron más de 50 científicos de 31 instituciones de investigación de todo el mundo, revela que los océanos almacenaron más energía térmica en 2025 que en cualquier otro período histórico. El aumento de calor en comparación con 2024 fue de aproximadamente 23 zetta julios (ZJ). Para poner este valor en perspectiva, esta energía adicional equivale a unos 37 años de consumo total de energía primaria de toda la humanidad (según los niveles de 2023).

Este aumento constante no es solo una cifra estadística; refleja la acumulación de energía que no puede escapar de la atmósfera debido al efecto invernadero. Dado que los océanos absorben más del 90 % del exceso de calor atrapado por los gases contaminantes, actúan como el verdadero termómetro del planeta, ofreciendo una visión mucho más estable y alarmante que la temperatura del aire en la superficie.
El papel de La Niña frente al calor profundo
Una distinción crucial hecha por los investigadores se refiere a la temperatura de la superficie frente al calor profundo.
Esto demuestra que el enfriamiento cíclico de la superficie no es suficiente para detener la tendencia al calentamiento a largo plazo impulsada por las emisiones de carbono.
Distribución regional y consecuencias
El calentamiento no fue uniforme en todo el planeta. Para 2025, aproximadamente el 16 % de la superficie oceánica mundial registró récords de temperatura, y un tercio del océano se encontraba entre los tres valores más cálidos de su historia. Las regiones más afectadas fueron el Atlántico Tropical y Sur, el Pacífico Norte y el Océano Antártico.

Las consecuencias de este calor excesivo son enormes y peligrosas:
- Aumento del nivel del mar: por expansión térmica (el agua caliente ocupa más espacio).
- Fenómenos extremos: las aguas más cálidas provocan huracanes y tormentas más intensos, además de prolongar olas de calor marinas devastadoras.
- Ecosistemas en riesgo: el estudio destaca la vulnerabilidad de las especies marinas. La combinación de calentamiento y acidificación (causada por la absorción de CO₂) ataca la "coraza" de crustáceos y corales, alterando cadenas alimentarias enteras.
Conclusión e incertidumbre humana
Los científicos subrayan que mientras la Tierra siga acumulando calor los récords seguirán cayendo.
Sin embargo, el artículo concluye con una nota de responsabilidad: la mayor incertidumbre climática no reside en los modelos científicos, sino en las decisiones humanas. Reducciones drásticas de las emisiones y la preparación para los cambios inevitables son las únicas maneras de salvaguardar un futuro donde los ecosistemas marinos y las sociedades humanas puedan prosperar.