Arca de Noé: por qué casi todas las culturas cuentan un diluvio y qué se busca hoy en Turquía

Una broca rota, un robot bajo tierra y 1.000 muestras de suelo reavivan la pregunta más vieja de la arqueología bíblica. Repasamos la historia del Arca, los diluvios del mundo y las dudas geológicas

¿Es la formación Durupınar (derecha), en la zona del Monte Ararat, el mítico lugar donde se encontraría el Arca de Noé (izquierda)? Noah's Ark Scans y la Universidad Cumhuriyet de Turquía, están en esta excitante búsqueda.
¿Es la formación Durupınar (derecha), en la zona del Monte Ararat, el mítico lugar donde se encontraría el Arca de Noé (izquierda)? Noah's Ark Scans y la Universidad Cumhuriyet de Turquía, están en esta excitante búsqueda.

Hace pocos días, en una ladera del este de Turquía, una broca se quebró contra una capa que nadie pudo identificar. El equipo que perfora el lugar sostiene que podría ser madera petrificada. Estamos frente a la formación Durupınar, un relieve con forma de barco que desde 1959 alimenta la pregunta más terca de la arqueología bíblica: ¿es el Arca de Noé?

Esta vez hay permisos oficiales, una universidad turca al frente y un robot que ya bajó unos 12 metros. Antes de emocionarte, conviene repasar la historia de una nave que lleva milenios en el imaginario humano.

Un diluvio en cada cultura

El Génesis, el relato bíblico sobre cómo Dios formó el mundo a partir del caos y la oscuridad, es meticuloso: 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto, tres cubiertas y madera de "gofer", un árbol que nadie hasta el momento logró identificar. Según el codo que uses, el largo va de 133 a 157 metros.

"El Arca de Noé en el Monte Ararat" de Simon de Myle (1570), representa la narrativa bíblica del Arca de Noé en el Monte Ararat, con una variedad de pares de animales a bordo, incluyendo criaturas fantásticas como dragones (esquina superior izquierda).
"El Arca de Noé en el Monte Ararat" de Simon de Myle (1570), representa la narrativa bíblica del Arca de Noé en el Monte Ararat, con una variedad de pares de animales a bordo, incluyendo criaturas fantásticas como dragones (esquina superior izquierda).

Y la narración indica que el arca se posa sobre "los montes de Ararat", en plural: una región, no un pico. En el siglo I, el historiador Flavio Josefo aseguraba que en Armenia se exhibían restos, y desde el siglo XIX, con el naturalista Friedrich Parrot, las expediciones no pararon.

El texto bíblico no está solo. En Mesopotamia, el Atrahasis y la Epopeya de Gilgamesh lo cuentan antes: un dios avisa a un hombre, que construye una nave y sube animales. En 2014, Irving Finkel tradujo en el Museo Británico una tablilla de casi 4.000 años que describe esa nave como un barco redondo, con los animales entrando "de a dos". Deucalión se salva en un cofre en Grecia, Manu en la India y, en nuestro sur, los mapuche cuentan cómo la serpiente Caicai subió el mar mientras Trentren alzaba los cerros.

El mito del diluvio de Gilgamesh se encuentra en una tablilla de arcilla (izquierda), describe un evento similar a la historia bíblica del arca de Noé. A la derecha, un vaso ritual sumerio de 3.000 a.C., y representa a un héroe barbado, toros y aves. Ambas piezas están en el Museo Británico de Londres
El mito del diluvio de Gilgamesh se encuentra en una tablilla de arcilla (izquierda), describe un evento similar a la historia bíblica del arca de Noé. A la derecha, un vaso ritual sumerio de 3.000 a.C., y representa a un héroe barbado, toros y aves. Ambas piezas están en el Museo Británico de Londres

¿Hubo un diluvio real? Global, no: ninguna capa geológica planetaria lo respalda. Locales, muchos. En los años veinte, Leonard Woolley halló en Ur casi 2,5 metros de barro estéril y creyó haber dado con el Diluvio; hoy se lo considera una inundación local. Otros apuntan al Mar Negro, que según Ryan y Pitman se habría llenado hace unos 7.600 años (sigue en debate), o a las tradiciones aborígenes australianas que Nunn y Reid vincularon con tierras hoy sumergidas: tras la última glaciación, el mar subió más de 100 metros.

Radar, muestras y un robot cavador

En 2026 el proyecto pasó de las imágenes a las muestras. Dirigido por el arqueólogo Cenker Atila, de la Universidad Cumhuriyet de Sivas, un equipo de unos 20 investigadores de cinco países trabajó cerca de 90 días y juntó unas 1.000 muestras de suelo y cerámica aún sin fecha.

El radar detectó posibles vacíos y ángulos rectos, y el suelo interior tendría un 40 % más de carbono que el exterior. Desde el 22 de septiembre se perfora, y un robot llamado Gopher, adaptado de uno creado para explorar madrigueras de wombats, llegó a unos 12 metros.

Estas fascinantes imágenes obtenidas de diferentes escaneos en el yacimiento de Durupinar, podrían ser evidencia del arca de Noé. Fuente: @NoahsArkScans.com
Estas fascinantes imágenes obtenidas de diferentes escaneos en el yacimiento de Durupinar, podrían ser evidencia del arca de Noé. Fuente: @NoahsArkScans.com

La geología lo discute desde hace treinta años. En 1996, Lorence Collins y David Fasold, un buscador de arcas que cambió de opinión, describieron un sinclinal, un pliegue natural de capas, con vetas de limonita y magnetita que se confundieron con costillas y remaches.

El sitio queda a 29 kilómetros del Ararat, a unos 2.000 metros de altura y sobre terreno volcánico. Andrew Jones, líder del proyecto, cree que es el Arca, aunque afirma que la somete a la prueba más rigurosa posible. Los resultados de laboratorio, en Ankara, llegarían entre el invierno de 2026-27 y 2027.

Los geólogos piden pruebas

Si aparece madera, habrá que datarla con radiocarbono. Si son óxidos de hierro y barro, será una lección sobre lo bien que nuestro cerebro encuentra barcos donde hay piedras. En ambos casos, un mito empujó a la ciencia hacia georradares, sondeos y robots.

Los diluvios de las leyendas hablan también de algo actual: las inundaciones están entre los desastres más frecuentes. Aprender a distinguir una señal de un espejismo sirve tanto para un cerro en Turquía como para una alerta en el celular.

Los diluvios de las leyendas hablan también de algo actual: las inundaciones están entre los desastres más frecuentes.

Por ahora, el Arca sigue donde siempre estuvo: entre el dato y la fe. Dentro de unos meses, una muestra de suelo va a decir más que cuatro mil años de discusión.