meteored.com.ar

Descubren increíbles efectos tras la violenta erupción del Hunga Tonga

Dos trabajos científicos dan cuenta de las implicancias que tuvo la erupción volcánica más intensa de los últimos 140 años. Las ondas atmosféricas dieron varias vueltas al planeta en distintas direcciones, y además llegaron a la ionosfera afectando patrones climáticos conocidos.

Volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai
El volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai el 6 de enero de 2022, antes de la erupción del 14 de enero de 2022. Crédito: Maxar/Getty Images

La erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai en enero provocó resultados devastadores para la región, convirtiéndolo en un evento con implicancias mundiales, el más intenso en 140 años luego de la erupción del volcán Krakatoa en 1883.

Ahora, dos recientes estudios realizados por 76 científicos de 17 países han caracterizado esta enorme explosión, mostrando resultados sorprendentes.

El primer estudio, publicado en la revista Science, descubrió que las ondas atmosféricas producidas por la erupción masiva dieron la vuelta al globo entero cuatro veces en una dirección y tres veces en la otra. Los científicos también descubrieron que los vientos producidos por estas ondas llegaron incluso a la ionosfera e influyeron en los patrones climáticos en el espacio, según un segundo estudio publicado en Geophysical Research Letters.

Las ondas atmosféricas dieron varias vueltas al mundo

El primer estudio indica que las ondas atmosféricas son las más fuertes registradas por un volcán desde la erupción del Krakatoa de 1883 en Indonesia.

"Este evento de ondas atmosféricas no tiene precedentes en el registro geofísico moderno", dice el autor principal Robin Matoza, profesor asociado del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California Santa Bárbara en EE.UU.

El equipo estaba interesado en el comportamiento de la onda de presión dominante producida por la erupción, un tipo de onda atmosférica llamada onda Lamb. Estas son ondas de presión longitudinales, como las ondas sonoras, pero de una frecuencia increíblemente baja.

Nombradas en honor al matemático Horace Lamb de principios del siglo XX, estas ondas pueden mantener su forma a medida que viajan y, por lo tanto, son visibles durante mucho tiempo. Las ondas Lamb se asocian comúnmente con grandes explosiones atmosféricas, como las detonaciones nucleares.

En el caso de la erupción volcánica de Tonga, creó pulsos de ondas Lamb que dieron la vuelta a la Tierra al menos cuatro veces en una dirección y tres veces en la dirección opuesta. También llegó a la ionosfera, elevándose a una altitud de unos 450 kilómetros. Según los informes, incluso fomentó la aparición de nubes sobre el Reino Unido, ubicado a 16.500 kilómetros de distancia de Tonga.

Perturbaciones en el clima espacial

El segundo trabajo ha analizado datos de la misión Ionosphere Connection Explorer (ICON) de la NASA y los satélites Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA). Encontraron que se formaron vientos con velocidades semejantes a un ciclón y corrientes eléctricas inusuales en la ionosfera en las horas posteriores a la erupción.

Las ondas Lamb provocaron que fuertes vientos se expandieran hacia arriba que, a medida que se propagaban hacia capas atmosféricas más delgadas, comenzaron a moverse más rápido y afectar las corrientes eléctricas allí presentes.

Volcán Hunga Tonga-Hunga Ha'apai
La erupción de Hunga Tonga-Hunga Ha'apai causó muchos efectos que se sintieron en todo el mundo e incluso en el espacio. Crédito: Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA/Mary Pat Hrybyk-Keith.

Las partículas en la ionosfera forman comúnmente una corriente eléctrica que fluye de este a oeste, llamada electrochorro ecuatorial, pero después de la erupción, aumentó cinco veces su potencia máxima normal para luego cambiar drásticamente de dirección y fluir hacia el oeste durante un corto período de tiempo.

"Es muy sorprendente ver que el electrochorro se revierte en gran medida por algo que sucedió en la superficie de la Tierra", dice la coautora, la Dra. Joanne Wu, física de UC Berkeley. "Esto es algo que solo hemos visto anteriormente con fuertes tormentas geomagnéticas, que son una forma de clima en el espacio causada por partículas y radiación del Sol".