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Los modelos subestimaron el tsunami producido por el volcán de Tonga

Los modelos de pronóstico de olas de tsunami están preparados para terremotos, y por ello subestimaron sus efectos que afectaron a costas tan lejanas como las de Perú, Chile y Norteamérica.

Tonga
La erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai produjo una onda de choque que dio varias vueltas al planeta.

La erupción del volcán Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en el reino de Tonga, en Oceanía generó una onda de choque en la atmósfera que se propagó por todo el mundo a una velocidad cercana a la del sonido. Esta onda empujó grandes olas a través del océano Pacífico hasta las costas de Japón y Sudamérica, a miles de kilómetros de distancia del punto emisor.

De acuerdo a lo que indica Thompson Reuters Foundation, los modelos de previsión y los sistemas de alerta, que están diseñados principalmente para evaluar las olas provocadas por los terremotos, no tuvieron en cuenta los efectos potenciadores de la onda expansiva. La experiencia reciente ha demostrado que este punto ha sido un fallo crítico del sistema de previsión.

De hecho, este fallo ayudará a mejorar los modelos para el futuro. Las estimaciones actuales impidieron predecir con mayor exactitud el momento en que las olas de este tsunami tocarían tierra, y los efectos en cada lugar. El ingeniero civil Hermann Fritz de la Universidad de Georgia Tech, que estudia el efecto de los tsunamis, señaló que "las olas transpacíficas y globales llegaron antes de lo previsto, lo que resultó terrible para las costas más lejanas".

Diferentes realidades

La abrupta erupción del volcán generó un tsunami que destruyó pueblos y centros turísticos y dejó sin comunicaciones a Tonga, en el Pacífico Sur. El país tiene unos 105.000 habitantes. Las autoridades reportaron la muerte de tres personas. Esta baja tasa de mortalidad ante un evento de esta envergadura está relacionada con el hecho de que los tonganos estaban bien equipados para hacer frente al tsunami.

La pequeña nación está considerada a nivel global como una de las más preparadas para las catástrofes naturales, con años de simulacros de tsunami realizados. La mayoría de la población sabe que ante estos eventos debe evacuar a terrenos más altos previamente informados.

Pero en Perú a miles de kilómetros, la falta de información hizo que las olas anormales generadas por el tsunami produjeran la muerte de dos personas que se ahogaron debido al súbito ascenso del nivel del mar. La situación también contribuyó a la ocurrencia de un catastrófico derrame de petróleo en las costas del país.

Otros volcanes submarinos podrían generar efectos similares

Hermann Fritza fue categórico al afirmar que ahora "tenemos que reevaluar los riesgos de tsunami en otros volcanes del mundo". Menciona como ejemplo el volcán submarino conocido como Kick'em Jenny que solo hace suponer un riesgo de tsunami regional para la isla caribeña de Granada.

Pero un evento como el de Tonga puede muy bien excitar a todo el Caribe y el Golfo de México, y posiblemente también el Atlántico y los océanos mundiales. Juega a favor que los tsunamis volcánicos han sido muy poco frecuente en la historia moderna. De hecho, la onda expansiva del volcán de Tonga fue una de las más grandes jamás registradas, similar a la producida por la erupción del Krakatoa en 1883.

Antes del tsunami de 2018 producido por una nueva erupción del Anak Krakatau, no se había producido en el océano un tsunami provocado por un volcán en más de un siglo. De hecho las estadísticas muestran que el 90% de los tsunamis son provocados por terremotos. Es por ello que los sistemas de alerta de tsunamis están programados para dar prioridad a los fenómenos sísmicos, y los científicos evalúan el riesgo en función de si la magnitud de un terremoto es lo suficientemente alta, por ejemplo superior a 7,5 de magnitud.