El futuro del transporte aéreo: retos y desafíos de la industria en un mundo más cálido

La aviación contribuye con alrededor del 2.5 % de las emisiones globales de CO2. Si no se toman medidas drásticas, por el aumento de la demanda las emisiones se pueden triplicar para 2050.

Avión despegando
La industria aeronáutica es una de las más dinámicas, tecnificadas y reguladas del planeta. Sin ella, sería inconcebible la vida moderna.

El transporte aéreo representa aproximadamente el 2.5 % de las emisiones mundiales de CO2, habiendo crecido esta industria más rápidamente en las últimas décadas que el ferrocarril, la carretera o el transporte marítimo. Se estima que la demanda de vuelos va a seguir creciendo a un ritmo acelerado hasta 2030.

Si bien la aviación es uno de los sectores más difíciles de descarbonizar, los nuevos modelos de aviones llegan a ser hasta un 20 % más eficientes que la generación anterior, pero el incremento de la actividad aérea supera no es ni por cerca compensada por las mejoras en la eficiencia.

La industria del transporte aéreo a través de IATA (International Air Transport Association), asociación que representa cerca de 290 líneas aéreas que constituyen el 82 % del tráfico aéreo global, se ha comprometido en implementar medidas relacionadas con la mejora de operaciones e infraestructuras para hacerlas más eficientes, combustibles de bajas emisiones, mejoras en los fuselajes y motores, y soluciones de contención de la demanda para limitar el crecimiento de las emisiones y preferentemente reducirlas para lograr el objetivo de Emisiones Netas Cero para 2050 (NZE).

La aviación y el cambio climático

Las emisiones de la aviación han aumentado constantemente, cuadruplicándose desde 1966 hasta 2018.

Pero no solo la contaminación generada por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de los viajes aéreos, contribuyen al calentamiento global. Las estelas de condensación, esas huellas blancas producto de la condensación del vapor de agua producto de la combustión de los motores de reacción a gran altura, también tienen su importante aporte.

Si bien su impacto es aún investigado, estudios recientes indican que esas delgadas estelas pueden atrapar tanto calor como para representar el 35 % del impacto de la industria aeronáutica.

Estelas de condensación
Las estelas de condensación son responsables del 35 % del aporte total de la industria aeronáutica al cambio climático.

Las demoras en los vuelos por causas meteorológicas, representan la mayor porción de las demoras en los retrasos del tráfico aéreo, llegando a ser responsables de más del 75 % de los retrasos en los Estados Unidos. Y a medida que el cambio climático exacerba los fenómenos meteorológicos extremos, combinados con el aumento del nivel del mar favorece el incremento de las inundaciones costeras y una mayor cantidad de rayos, una mayor cantidad de vuelos podrían quedar en tierra. Y no debemos olvidar que en una atmósfera más cálida, es muy probable que aumenten las turbulencias en vuelo.

Esta situación plantea nuevos y crecientes desafíos para la industria aeronáutica y todas aquellas relacionadas (turismo, hospitalidad, negocios, etc).

Así está alterando los viajes aéreos el cambio climático

La aviación en general y el transporte aéreo en particular, son parte esencial de nuestra vida moderna. Sus efectos económicos, sociales y políticos son tan evidentes que resulta difícil imaginarse el mundo actual sin aviación.

El cambio climático está perturbando el transporte aéreo
Esta es la forma en que el cambio climático puede perturbar los viajes aéreos y aumentar los riesgos de seguridad durante el vuelo. Imagen cortesía de Climate Central

Por ello, ante la crisis climática la industria aeronáutica debe adaptarse a los desafíos que representa el cambio climático antropogénico, cuyos efectos más visibles para el sector son los siguientes:

1. Los aeropuertos costeros están en riesgo por el aumento del nivel del mar y las marejadas ciclónicas

El aumento del nivel del mar debido al calentamiento causado por la actividad humana, hace que las inundaciones costeras, ya sean por mareas altas regulares o por las tempestades que producen marejadas, puedan avanzar tierra adentro en mayor medida, causando inundaciones en una mayor extensión geográfica.

Aviones inundados
Airbus A300 de Thai Airways afectados por inundaciones en el aeropuerto de Don Muang, en Bangkok (2011). El agua los cubrió hasta la altura de las ventanillas.

Esto pone en riesgo las pistas de numerosos aeropuertos en todo el mundo, los que corren el riesgo de sufrir cierres, retrasos y daños debido a inundaciones costeras, especialmente después de grandes tormentas. Adicionalmente, la infraestructura vial para acceder a los aeropuertos puede verse afectada, sumando problemas colaterales.

2. El calor puede afectar la capacidad del avión y restringir el despegue

Al ser el aire caliente menos denso que el aire frío, con el aumento de temperaturas a nivel de superficie como consecuencia del calentamiento global, dificulta que los aviones obtengan suficiente sustentación para despegar. Esto puede causar restricciones de peso para el despegue de las aeronaves, lo que significa menos pasajeros y limitaciones para el equipaje, carga y combustible.

Es probable que en el futuro, algunas pistas deban ser extendidas, a menos que se mejore la aerodinámica en las nuevas generaciones de aeronaves.

3. El cambio climático está aumentando el riesgo de impactos de rayos

Cuanto más cálido el aire, más humedad puede contener. Esto favorece el potencial de tormentas severas en gran parte del planeta, estimándose que por cada grado de aumento de temperatura debido al calentamiento global, se registre un 12 % más de rayos.

Si bien un avión de pasajeros suele ser impactado por un rayo una o dos veces al año, no representa un riesgo mayor, pero los rayos pueden dañar los sistemas y equipos eléctricos de abordo. Por ello, tras recibir el impacto de un rayo, los aviones se someten a inspección y reparaciones, lo que puede dejarlos fuera de servicio y causar retrasos.

4. Los cambios en las corrientes en chorro pueden modificar los tiempos de viaje

Los científicos han observado cambios en las corrientes en chorro en las últimas décadas, y la influencia del calentamiento global en estos cambios observados aún no se comprende completamente.

Las corrientes en chorro son bandas estrechas de viento fuerte en lo alto de la tropósfera (la porción de la atmósfera donde ocurren los fenómenos meteorológicos), que se mueven de oeste a este a lo largo de los límites entre el aire caliente y el frío.

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Estos cambios pueden afectar de manera sensible los tiempos de viaje en el hemisferio norte, haciendo que los vuelos hacia el oeste sean más largos, al tiempo que se aceleran los vuelos hacia el este, además de afectar al consumo de combustible, la planificación de rutas y la programación de los vuelos.

5. El aumento de la cizalladura del viento en la corriente en chorro está causando turbulencias más peligrosas.

Los cambios observados en las corrientes en chorro implican una cortante de viento o cizalladura, más intensa en altitudes de crucero de vuelo, lo que puede aumentar la turbulencia durante los vuelos.

La cizalladura o cortante de viento implica grandes variaciones de velocidad y/o dirección del viento en distancias reducidas. En el caso de la turbulencia conocida como turbulencia en aire claro (Clear Air Turbulence / CAT), al ocurrir en cielos despejados los pilotos no tienen indicios visuales, ni tampoco puede ser detectada por el radar de la aeronave. Un estudio encontró un aumento del 41 % en las CAT sobre los EE. UU. entre 1979 y 2020, y se estima que continúen en aumento, como consecuencia del cambio climático.

La industria del transporte aéreo se enfrenta un gran desafio: adaptarse a un mundo más cálido protegiendo a los pasajeros, su personal e infraestructura. Y lo debe hacer manteniendo al sector rentable económicamente y sostenible con el ambiente.

Referencia de la noticia:

https://www.climatecentral.org/climate-matters/climate-change-is-disrupting-air-travel-2023?lang=en