El invierno extremo golpea la cordillera argentina: rutas cortadas, rescates y transporte paralizado

Las intensas nevadas bloquearon corredores estratégicos, obligaron a desplegar operativos de rescate y dejaron a más de mil camiones detenidos en distintos pasos fronterizos.

La nieve y el hielo transformaron las rutas cordilleranas en uno de los principales desafíos del invierno, con tareas permanentes de despeje y controles para evitar accidentes.
La nieve y el hielo transformaron las rutas cordilleranas en uno de los principales desafíos del invierno, con tareas permanentes de despeje y controles para evitar accidentes.

La nieve volvió a cubrir buena parte de la cordillera argentina, pero detrás de las imágenes impactantes apareció una situación mucho más compleja. Rutas bloqueadas, pasos internacionales cerrados, personas aisladas y transportistas detenidos durante días expusieron el verdadero alcance del invierno en las zonas de montaña.

El temporal afectó distintos puntos del oeste y el sur del país, con episodios severos en Mendoza, Catamarca, San Juan y varias provincias patagónicas. La acumulación de nieve, el hielo sobre la calzada, las bajas temperaturas y la escasa visibilidad obligaron a restringir o interrumpir la circulación en corredores esenciales.

Rutas bajo la nieve y en alerta

En varios sectores cordilleranos, la nieve dejó de ser una postal y se convirtió en una barrera física. Los equipos viales debieron trabajar de manera permanente para despejar caminos, distribuir sal y salmuera, retirar vehículos y sostener la circulación donde las condiciones lo permitían.

Vialidad Nacional informó que el Plan Integral de Mantenimiento Invernal 2026 alcanza más de 7.800 kilómetros de rutas nacionales en Mendoza y las provincias patagónicas. El operativo moviliza a más de 450 agentes y unos 350 equipos, entre camiones, motoniveladoras, cargadoras y vehículos preparados para trabajar sobre nieve y hielo.

Solo en Mendoza, el dispositivo cubre más de 1.000 kilómetros de las rutas nacionales 7, 40, 143, 144 y 145, además de los pasos internacionales Cristo Redentor y Pehuenche. En Neuquén alcanza más de 1.270 kilómetros, mientras que en Santa Cruz comprende alrededor de 2.550 kilómetros.

La tarea no consiste únicamente en retirar la nieve acumulada. También incluye monitoreo meteorológico, aplicación preventiva de solución salina, asistencia a conductores, remoción de derrumbes y guardias durante las 24 horas.

El cierre del Cristo Redentor frenó el transporte

Uno de los mayores impactos se sintió en el Sistema Integrado Cristo Redentor, el principal corredor terrestre entre Argentina y Chile. El cierre preventivo del paso y de la Ruta Nacional 7 dejó a una enorme cantidad de camiones sin posibilidades de continuar viaje.

El cierre preventivo de los pasos fronterizos dejó a cientos de camiones detenidos durante varios días, afectando el transporte internacional de mercaderías entre Argentina y Chile.
El cierre preventivo de los pasos fronterizos dejó a cientos de camiones detenidos durante varios días, afectando el transporte internacional de mercaderías entre Argentina y Chile.

De acuerdo con autoridades mendocinas, alrededor de 1.380 transportes de carga quedaron detenidos entre Uspallata y distintos puntos del este provincial. Cerca de 580 fueron ubicados en espacios de resguardo de alta montaña y otros 800 permanecieron en áreas de estacionamiento entre Palmira y La Paz.

La estrategia buscó impedir que los vehículos continuaran avanzando hacia la cordillera y terminaran bloqueando por completo la ruta. Los camiones fueron distribuidos en estaciones de servicio, playones y paradores, mientras se aguardaba una mejora en las condiciones meteorológicas.

Cuando el paso vuelve a habilitarse, el problema tampoco desaparece de inmediato. La salida debe organizarse de manera escalonada, porque una liberación simultánea puede generar extensas filas y saturar los controles fronterizos.

Cada día detenido aumenta las pérdidas

El cierre de las rutas también genera un impacto económico que no siempre aparece en las imágenes del temporal. Según estimaciones del sector transportista, cada camión detenido puede perder entre 350 y 450 dólares por día, dependiendo del recorrido y del tipo de operación.

El costo incluye combustible improductivo, salarios, alimentos, seguros, compromisos de entrega y pérdida de nuevos viajes. A eso se suma el efecto sobre las empresas que esperan insumos, repuestos, alimentos y materias primas transportadas entre Argentina y Chile.

Las demoras afectan especialmente a las cargas refrigeradas o sujetas a fechas estrictas de entrega. Un cierre de varios días no detiene solamente a un camionero: interrumpe una cadena logística completa, desde el productor hasta las industrias y comercios que esperan la mercadería.

El temporal volvió a mostrar la vulnerabilidad de una conexión internacional que depende de un corredor sometido a nevadas, avalanchas y vientos intensos. Cuando el Cristo Redentor se cierra, las alternativas terrestres exigen largos desvíos y tampoco garantizan mejores condiciones.

Rescates en medio de la nieve

Mientras las máquinas intentaban recuperar las rutas, las fuerzas de seguridad debieron ingresar en zonas donde la circulación convencional ya no era posible. En Mendoza, Gendarmería Nacional evacuó a doce personas, entre turistas, pobladores y cinco menores, que habían quedado aisladas en Penitentes y Los Puquios.

En Chubut, otro procedimiento permitió encontrar a una mujer extraviada en el Cerro 21, cerca de Esquel. Los efectivos ascendieron durante dos horas, con viento y escasa visibilidad, hasta localizarla con principios de hipotermia.

Gendarmería también intervino en la evacuación de puesteros y pobladores aislados en otros sectores. El mayor peligro no siempre aparece durante la nevada, sino cuando alguien intenta circular, regresar a su hogar o permanecer sin suministros en un lugar remoto.

Una infraestructura al límite

La magnitud del despliegue oficial demuestra que mantener abierta la cordillera durante el invierno exige una operación permanente. Vialidad utiliza cientos de equipos y puestos distribuidos en rutas estratégicas, aunque no informó el costo total del operativo.

En varios sectores se sostienen guardias durante las 24 horas y recorridas preventivas para detectar hielo, piedras y acumulaciones peligrosas. Sin embargo, cuando la precipitación se intensifica, la prioridad deja de ser mantener abierta la ruta y pasa a ser evitar accidentes.

Las condiciones pueden cambiar en pocos minutos y transformar un camino transitable en una superficie congelada. Por eso, las autoridades recomiendan consultar el estado de las rutas, respetar los cortes, portar cadenas y evitar desplazamientos innecesarios.