El Niño marca el rumbo de la campaña 2026/27 mientras concluye la siembra de trigo y comienza la de girasol

Con el trigo casi implantado y el girasol dando sus primeros pasos, la campaña 2026/27 comienza a definirse bajo un escenario climático favorable.

Trigo en macollaje, sembrado en la localidad de Enrique Carbó, provincia de Entre Rios. Gentileza: Luis Tronco, para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Trigo en macollaje, sembrado en la localidad de Enrique Carbó, provincia de Entre Rios. Gentileza: Luis Tronco, para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

La campaña fina entra en una etapa decisiva y el foco del campo comienza a desplazarse hacia los cultivos de verano. Mientras el trigo completa sus últimas hectáreas y el girasol pone en marcha una nueva campaña, el clima vuelve a convertirse en la variable que más condiciona las decisiones productivas.

Según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra de trigo alcanzó el 98,4 % del área proyectada, mientras el girasol inició la campaña con un avance del 4,4 % sobre las 3 millones de hectáreas previstas. Al mismo tiempo, la cosecha de maíz continúa avanzando con dificultades en algunas regiones debido a la elevada humedad de los suelos y del grano.

El trigo cierra la siembra con muy buenas perspectivas

Las labores avanzaron apenas 0,7 puntos porcentuales durante la última semana, ya que el exceso de humedad sigue dificultando el ingreso de las sembradoras en sectores del sudeste bonaerense. Las demoras responden más a problemas de transitabilidad que al estado del cultivo, que mantiene una condición general muy favorable.

El 99,7 % del área implantada presenta una condición entre normal y excelente, mientras los primeros lotes comienzan a ingresar en espigazón. Ese diagnóstico coincide con los relevamientos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, que describen un trigo entre inicio y pleno macollaje, con buen estado sanitario y escasa presencia de enfermedades.

Las diferencias empiezan a aparecer por efecto del clima. En algunas regiones el cultivo comienza a demandar nuevas lluvias, mientras que en otras preocupa la persistencia de jornadas nubladas que reducen la radiación y frenan el crecimiento.

El girasol, con un buen punto de partida

Con el trigo cerca de completar la implantación, el girasol se convierte en el primer cultivo de la campaña gruesa en poner en marcha las sembradoras. Las labores se concentran por ahora en el NEA, donde el ritmo de avance supera el promedio de las últimas cinco campañas.

La superficie proyectada alcanza las 3 millones de hectáreas, un 5,3 % más que el ciclo anterior. El cultivo inicia la campaña con un escenario hídrico mucho más favorable que en años recientes, gracias a perfiles de suelo bien abastecidos de agua en buena parte del área agrícola.

El comienzo de la siembra también marca un cambio de etapa dentro del calendario productivo. A partir de ahora, gran parte de la atención del sector empezará a concentrarse en la planificación de la campaña gruesa.

Las reservas de agua definen la estrategia para la gruesa

Más allá del avance de las labores, hay un dato que se repite en prácticamente todas las regiones agrícolas. Los perfiles de humedad llegan al inicio de la campaña gruesa con niveles que invitan al optimismo y modifican la planificación de los productores.

En Carlos Pellegrini destacan que los barbechos, la cobertura de rastrojos y la escasa extracción de agua durante el otoño e invierno permitieron conservar excelentes reservas. En Bigand consideran que la humedad es similar o incluso superior a la del año pasado, mientras que en Sancti Spíritu los perfiles se encuentran prácticamente a capacidad de campo.

Ese escenario ya comienza a reflejarse en las decisiones de manejo. En Alvear, por ejemplo, algunos productores analizan adelantar la siembra temprana de maíz hacia fines de agosto o principios de septiembre si las condiciones climáticas acompañan.

La expectativa de un posible evento El Niño fortalece esa estrategia y alimenta la posibilidad de una campaña con buena disponibilidad de agua para los cultivos estivales. Aunque los pronósticos seguirán siendo monitoreados durante las próximas semanas, el escenario climático ya forma parte de la planificación del nuevo ciclo.

El desafío ahora pasa por administrar el agua

La buena disponibilidad hídrica aparece hoy como uno de los principales activos con los que cuenta la agricultura argentina. Sin embargo, el mismo factor que genera optimismo también obliga a prepararse para manejar eventuales excesos de agua durante la primavera.

En General Villegas advierten que las napas permanecen muy elevadas y que un eventual fortalecimiento de El Niño podría provocar anegamientos y complicaciones para transitar los caminos rurales. Ese riesgo se suma a un antecedente que todavía sigue vigente: la cosecha de maíz continúa avanzando lentamente en parte del sudeste bonaerense debido a la elevada humedad del ambiente y del grano, aunque la producción nacional se mantiene estimada en 64 millones de toneladas.

Con el trigo prácticamente implantado y el girasol dando los primeros pasos de la campaña 2026/27, el agua vuelve a ocupar el centro de la escena. Esta vez, el desafío no será enfrentar la falta de humedad, sino administrarla de la mejor manera para convertir un escenario climático favorable en más producción.