El polvo del Sahara fertiliza al Amazonas

El polvo del Sahara, arrastrado por los vientos alisios, cruza el Atlántico para alcanzar el Caribe e incluso la Amazonía. Algunos de sus minerales serían fundamentales en la fertilización de una de las selvas más grandes del mundo.

Enzo Campetella Enzo Campetella 11 Mar 2019 - 16:01 UTC
Sahara
Los vientos pueden hacer maravillas. Y en este caso arrastrar millones de toneladas de polvo para cruzar el océano Atlántico.

Aunque parezcan tan lejanos, el desierto del Sahara y el Amazonas están más relacionados de lo que pensamos. Cada año alrededor de 182 mil toneladas de polvo recorren más de 6000 kilómetros para atravesar el océano Atlántico y alcanzar el norte de América del Sur o el Caribe.

Del total de polvo sahariano que cruza el Atlántico, unas 28 millones de toneladas llegan a precipitar sobre la cuenca del río Amazonas. De esa cantidad, el 0,08 % está conformado por fósfora, que actúa como un importante nutriente para las plantas de la zona selvática.

Ese aporte es esencial porque la selva amazónica lo necesita para reponer reservas de nutrientes pérdidas, según lo indicado por Hongbin Yu, uno de los investigadores especiales de la NASA que trata este tema desde 2007. Es así, que América del Sur y Centroamérica se beneficiarían con este proceso.

Cien veces más pequeño que el polvo doméstico

Santiago Gassó, geofísico argentino e investigador de NASA, explicó a BBC que “el polvo que llega a América es cien veces más pequeño que el polvo doméstico. Cada grano es invisible a los ojos, pero su acumulación sí se hace visible”. Además de fertilizar el Amazonas, es posible que también haya una fertilización del océano.

En julio de 2018, el Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica (IMN) se vio en la obligación de alertar sobre la presencia de una nube de polvo del Sahara, con riesgo para personas alérgicas y asmáticas. La concentración estaba en el rango de 30 a 50 microgramos por metro cúbico, equiparable a la concentración contaminante de grandes ciudades.

Una mayor concentración de polvo sahariano en el Caribe podría contribuir en temporadas con menor cantidad de huracanes. Esto estaría asociado a la radiación que absorbería el polvo, evitando de esa manera que llegue a la superficie oceánica impidiendo un mayor calentamiento.

El polvo y la formación de granizo

La cantidad y tamaño del polvo en suspensión también estaría relacionado con la formación de nubes y la formación de granizo. Su presencia ayuda a la formación de hielo dentro de las nubes de desarrollo vertical. Esto activaría una secuencia de eventos, permitiendo granizos más grandes, y gotas de mayor tamaño en este tipo de nubes.

Polvo sahara
En días de mayor concentración, el polvo puede ser claramente observable en la atmósfera / Imágen: Jason Dunion NOAA

Este proceso ha estado ocurriendo durante mucho tiempo en la historia reciente de la Tierra. Si bien se van conociendo algunos elementos de interacción, todavía queda mucho por investigar y entender, tanto en la dinámica que lo permite, como en sus efectos sobre los ecosistemas que alcanza.

La potencia de los vientos alisios tropicales puede ser tan importante, como para que en algunos casos el polvo vaya aún más al oeste y logre llegar a las costas de Estados Unidos. En su camino zonas de corales del Caribe podrían ser beneficiadas por el aporte de este polvo que surge de roca triturada transportada por varios miles de kilómetros. Todos, elementos que nos permiten observar lo interrelacionada que están las cosas en nuestra casa: la Tierra.

Publicidad