Japón bautiza el calor extremo: nace el “día cruel” en medio de veranos cada vez más sofocantes

Tras un verano récord, Japón crea una nueva categoría para jornadas de 40 °C o más. La medida busca alertar mejor a la población ante un calor cada vez más frecuente e intenso.

La iniciativa fue anunciada por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA). Busca reforzar los mensajes de prevención frente a episodios de calor.
La iniciativa fue anunciada por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA). Busca reforzar los mensajes de prevención frente a episodios de calor.

Japón decidió ponerle palabras a una realidad que dejó de ser rara para volverse inquietantemente habitual. A partir de ahora, los días en los que la temperatura alcance o supere los 40 °C serán catalogados oficialmente como “kokusho-bi”, una expresión que distintos medios traducen como “día de calor cruel”, “brutal” o directamente “extremo”.

La iniciativa fue anunciada por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), que busca reforzar los mensajes de prevención frente a episodios de calor que, según advierten, son cada vez más frecuentes y peligrosos. No se trata solo de un cambio semántico: detrás hay una estrategia de comunicación pensada para captar la atención de la población y generar mayor conciencia.

“El objetivo es promover una vigilancia más eficaz ante temperaturas extremadamente altas”, señalaron desde el organismo.

El verano que lo cambió todo

La decisión llega después de un punto de inflexión. En 2025, Japón vivió el verano más caluroso desde que existen registros sistemáticos, con temperaturas medias 2,36 °C por encima de lo habitual. Fue una anomalía que dejó cifras difíciles de ignorar.

Durante ese período, el país registró nueve días con temperaturas superiores a los 40 °C entre junio y agosto, incluyendo un nuevo récord nacional de 41,8 °C en la ciudad de Isesaki. Pero el fenómeno no se limitó a picos aislados: también se disparó la cantidad de jornadas muy calurosas.

Los eventos extremos —como las olas de calor— están aumentando en frecuencia e intensidad en todo el mundo.
Los eventos extremos —como las olas de calor— están aumentando en frecuencia e intensidad en todo el mundo.

En Tokio, por ejemplo, hubo 25 días con más de 35 °C, cuando el promedio histórico apenas ronda los 4,5. Kioto, por su parte, alcanzó 52 días por encima de ese umbral, casi el triple de lo habitual. El calor dejó de ser una excepción para convertirse en una constante incómoda.

Una elección con participación masiva

El término “kokusho-bi” no fue impuesto desde un escritorio. La JMA organizó una encuesta nacional en línea durante febrero y marzo, en la que participaron cerca de 478.000 personas. Se ofrecieron 13 opciones distintas para nombrar estas jornadas extremas.

La ganadora fue clara: “cruelmente caluroso” se impuso como la forma más representativa de lo que se siente vivir bajo ese nivel de temperatura. En segundo lugar quedó “día súper extremadamente caluroso” (cho-mosho-bi), mientras que otras alternativas como “día de sauna”, “día para quedarse en casa” o “día hirviente” también recogieron apoyos.

El detalle no es menor: el lenguaje importa, y en contextos de riesgo puede ser determinante para modificar conductas.

Un fenómeno global con sello humano

Aunque la medida es local, el trasfondo es global. Los científicos coinciden en que los eventos extremos —como las olas de calor— están aumentando en frecuencia e intensidad en todo el mundo. El principal motor: la actividad humana, en particular la quema de combustibles fósiles.

Japón, con su clima húmedo y veranos tradicionalmente intensos, se encuentra especialmente expuesto. Pero lo que antes era parte de la normalidad estacional hoy adquiere otra dimensión. El calor no solo incomoda: también pone en riesgo la salud, incrementa la demanda energética y tensiona la infraestructura urbana.

Lo que viene: más calor en el horizonte

Lejos de ser un fenómeno pasajero, las proyecciones apuntan a que el calor seguirá marcando la agenda. La propia JMA anticipa una alta probabilidad de temperaturas por encima de lo normal para el próximo verano, entre junio y agosto.

En ese contexto, la creación del “kokusho-bi” aparece como una herramienta más —simbólica, pero también práctica— para enfrentar un desafío que ya está en marcha. Nombrar el calor, en este caso, es también una forma de advertirlo. Y quizás, de empezar a tomarlo más en serio.

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