La atmósfera de la Tierra alcanzó un récord de vapor de agua: por qué preocupa a los científicos
La atmósfera terrestre registró en agosto la mayor cantidad de vapor de agua de toda la serie disponible. El calentamiento global y El Niño aparecen como factores clave detrás de este nuevo récord.

La atmósfera de la Tierra acaba de alcanzar un récord que, a primera vista, puede pasar inadvertido, pero que tiene importantes implicancias para el clima. Durante agosto, la cantidad promedio de vapor de agua presente en la atmósfera llegó a 27,35 kilogramos por metro cuadrado, el valor más elevado desde el comienzo de la serie de datos en 1979.
El registro fue identificado a partir de los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y supera por 0,04 kg/m² el anterior máximo, establecido en julio de 2024. Aunque la diferencia parece pequeña, representa unos 20 billones de litros adicionales de agua distribuidos en la atmósfera a escala planetaria.
¿Qué significa tener más vapor de agua en la atmósfera?
El dato no significa que haya una gigantesca masa de agua suspendida sobre nuestras cabezas a punto de caer. Se trata de una medida conocida como agua precipitable: la cantidad total de vapor contenida en una columna de aire que se extiende desde la superficie hasta las capas superiores de la atmósfera.
Y aquí aparece una de las claves del nuevo récord. El aire más cálido puede contener más humedad. Según Julien Nicolas, científico senior del C3S, por cada grado Celsius de calentamiento el aire puede retener aproximadamente un 7 % más de vapor de agua.
Por eso, el aumento de la temperatura global favorece una atmósfera con mayor capacidad para almacenar humedad. A su vez, esa humedad adicional puede modificar la intensidad de algunos fenómenos meteorológicos.
Más humedad disponible para las tormentas
El problema no es simplemente que haya más agua en el aire. Cuando el vapor de agua asciende, se enfría y se condensa para formar gotas dentro de las nubes, libera calor. Esa energía puede alimentar los sistemas de tormentas y contribuir a que algunas precipitaciones sean más intensas.

Una atmósfera más húmeda, por lo tanto, dispone de mayor cantidad de combustible para determinados eventos de lluvia extrema, especialmente cuando coinciden otros ingredientes favorables para la convección y la formación de tormentas.
El efecto también puede observarse en los ciclones tropicales, donde la abundante humedad disponible puede favorecer precipitaciones más intensas y aportar energía adicional al sistema. Los científicos advierten, de todos modos, que el récord global de vapor de agua no implica que todos los lugares del planeta vayan a experimentar automáticamente más lluvias extremas. La respuesta depende de la circulación atmosférica y de las condiciones regionales.
El Niño también aparece en escena
Las temperaturas excepcionalmente elevadas de los océanos tropicales fueron otro ingrediente importante. El océano es la principal fuente de vapor de agua para la atmósfera y, cuando su superficie está más caliente, aumenta la evaporación.
En agosto, las temperaturas del Pacífico tropical se encontraban particularmente elevadas en un contexto de El Niño en fortalecimiento. Copernicus señala que estas condiciones probablemente contribuyeron al récord de humedad atmosférica.
El dato adquiere todavía mayor relevancia porque agosto de 2026 también estuvo entre los meses más cálidos jamás registrados. Para Copernicus, fue el agosto más cálido de su conjunto de datos ERA5, con una temperatura media global de 16,96 °C, mientras que quedó empatado como el mes más cálido de cualquier calendario junto con julio de 2023.
El récord de vapor de agua es, en definitiva, otra señal de cómo temperatura, océanos y humedad están estrechamente conectados. Y muestra que los cambios en el clima global no se manifiestan únicamente en el termómetro: también están modificando uno de los componentes fundamentales de la atmósfera.