Cuando las aves ya no encuentran el camino a casa

Las aves migratorias se enfrentan a una crisis sin precedentes: la destrucción de sus hábitats, el cambio climático y las rutas cada vez más peligrosas amenazan su supervivencia.

Los grandes viajes de las aves migratorias se ven cada vez más amenazados por la pérdida de hábitats, el cambio climático y la degradación de sus rutas naturales.
Los grandes viajes de las aves migratorias se ven cada vez más amenazados por la pérdida de hábitats, el cambio climático y la degradación de sus rutas naturales.

Casi la mitad de todas las especies de aves migratorias están en declive, una advertencia mundial que muestra cómo la pérdida de hábitat, la agricultura intensiva, la caza y el cambio climático están alterando las rutas que conectan los continentes.

Cada año, millones de aves recorren miles de kilómetros entre sus lugares de nacimiento y sus zonas de invernada. Cruzan océanos, desiertos, montañas y fronteras, siguiendo rutas utilizadas durante miles de años; sin embargo, este extraordinario viaje se ve cada vez más amenazado.

Según un informe de The Guardian, un nuevo informe de BirdLife International revela que el 45 % de las especies de aves migratorias están actualmente en declive y una de cada nueve está amenazada de extinción.

El estudio, presentado en la Global Flyways Summit en Nairobi, es el primer informe sobre el estado de las aves del mundo dedicado exclusivamente a las aves migratorias y las principales rutas ecológicas de las que dependen.

Un viaje con cada vez menos lugares donde parar

La cuestión no se limita a dónde se reproducen o pasan el invierno las aves. A lo largo de su migración, necesitan una sucesión de humedales, bosques, zonas costeras, campos y otros hábitats donde puedan descansar y encontrar alimento.

Según Stuart Butchart, científico jefe de BirdLife International, "las aves migratorias actúan como 'centinelas', revelando la creciente presión sobre los sistemas naturales que también sustentan a las sociedades humanas".

Si desaparece alguno de estos puntos, todo el viaje podría verse comprometido.
La transformación de áreas naturales en áreas agrícolas, la intensificación de la agricultura, la destrucción de humedales, la contaminación, las especies invasoras y la caza insostenible se encuentran entre las principales amenazas identificadas.

El cambio climático plantea un nuevo desafío, alterando las temperaturas, la disponibilidad de alimentos y las condiciones del hábitat a lo largo de las rutas migratorias.

Las aves marinas se encuentran entre los grupos más vulnerables. Muchas dependen de zonas costeras y marinas que están sujetas tanto a la presión humana como al cambio ambiental.

Una extinción que supone una nueva señal de alerta

Uno de los ejemplos más preocupantes es el del zarapito de pico fino (slender-billed curlew), declarado oficialmente extinto en 2025. El último avistamiento confirmado tuvo lugar en una laguna de Marruecos, en febrero de 1995.

Su desaparición representa un acontecimiento particularmente simbólico, ya que fue la primera extinción global de un ave registrada en Eurasia continental y África en los últimos siglos. Otras seis especies migratorias también han desaparecido o se consideran probablemente extintas en los últimos 150 años.

La desaparición de una especie migratoria no tiene por qué ocurrir en un solo país. Puede ser consecuencia de la acumulación de problemas en diferentes puntos de su recorrido, lo que hace que su conservación sea especialmente compleja.

La naturaleza no conoce fronteras

Una de las principales conclusiones del informe es que no basta con proteger una especie en un solo territorio. Un ave nacida en el norte de Europa puede pasar el invierno en África y cruzar varios países durante su migración. Proteger únicamente el lugar de cría implica dejar desprotegida una gran parte de su ciclo vital.

El zarapito de pico fino se convirtió en un símbolo de la crisis de las aves migratorias al ser declarado extinto en 2025. Fuente: Wild beim wild.
El zarapito de pico fino se convirtió en un símbolo de la crisis de las aves migratorias al ser declarado extinto en 2025. Fuente: Wild beim wild.

Un artículo de revisión publicado en Nature Reviews Biodiversity refuerza esta preocupación. El estudio estima que más de la mitad de las especies migratorias analizadas tienen poblaciones en declive y aboga por una conservación que considere todo el ciclo anual de las aves, desde los lugares de reproducción hasta las zonas de invernada y los puntos de parada.

Por eso cobra importancia el concepto de ruta migratoria, o corredor aéreo: una vasta red de hábitats interconectados que permite a las aves completar su viaje.

Todavía hay motivos para la esperanza

A pesar de las cifras preocupantes, el informe no solo presenta pérdidas. Hay ejemplos concretos de recuperación cuando diferentes países trabajan juntos.

La eliminación de especies invasoras en las islas australianas y la recuperación de los humedales en China y el Reino Unido demuestran que los hábitats pueden recuperarse y que las poblaciones de aves pueden responder positivamente a las medidas de conservación.

En el caso del buitre egipcio, las acciones coordinadas en varios países contribuyeron a frenar el declive de la población reproductora en los Balcanes. En Nairobi, gobiernos, científicos, organizaciones ambientales e instituciones financieras firmaron la Nairobi Flyways Declaration, comprometiéndose a fortalecer la cooperación internacional.

Desde 2021, los bancos multilaterales de desarrollo han movilizado más de 6.000 millones de dólares para proyectos relacionados con la conservación de las rutas migratorias.

Proteger a las aves es proteger los ecosistemas

Las aves migratorias desempeñan un papel esencial en los ecosistemas, transportando semillas, ayudando a controlar las poblaciones de insectos y formando parte de cadenas alimentarias complejas.

Por lo tanto, su declive es más que una simple cuestión de biodiversidad; es también una señal de que los entornos de los que depende están bajo presión.