La humedad lleva la cosecha de maíz a uno de sus mayores retrasos y El Niño empieza a condicionar lo que viene
La cosecha nacional de maíz acumula una fuerte demora por la humedad. En la zona núcleo, los productores aceleran las labores para evitar mayores pérdidas.

La cosecha de maíz atraviesa una situación cada vez más compleja en buena parte de la región agrícola. La persistencia de la humedad mantiene las labores entre las más demoradas de los últimos años y, en la zona núcleo, la preocupación por el deterioro llevó a productores a ingresar con niveles de humedad de grano superiores a los habituales.
A escala nacional, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó que la recolección alcanzó el 77 % del área apta, con un rendimiento promedio de 78,6 quintales por hectárea. El avance se encuentra 7,5 puntos porcentuales por debajo del promedio de las últimas cinco campañas y la entidad advierte que las demoras continúan acentuándose y acercándose a los mínimos históricos.
Lentisima la cosecha de #maíz pic.twitter.com/3cCl2641OX
— Mariela Brandolin (@MarielaBrandoli) August 14, 2026
Pese a las dificultades, los rindes obtenidos permanecen en línea con las expectativas y permiten sostener una proyección nacional de 64 millones de toneladas. El problema, por ahora, no pasa tanto por cuánto produjo el cultivo como por las dificultades para retirar el grano de los campos.
En la zona núcleo cosechan incluso con más humedad
La dimensión del problema puede observarse con mayor detalle en la zona núcleo. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, en apenas cuatro días se cosecharon unas 70.000 hectáreas de maíz tardío, después de que el ingreso de aire más frío y seco permitiera aprovechar una breve ventana para volver a los lotes.
El avance fue significativo: la recolección del maíz tardío ganó 20 puntos porcentuales y llegó al 73 % del área regional. Sin embargo, todavía quedan alrededor de 80.000 hectáreas pendientes, mientras aumenta la presión por retirar el cereal antes de que nuevas lluvias vuelvan a interrumpir las tareas.
En la desesperación por cosechar el maíz tardío, se levantaron 70.000 ha en 4 días
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La preocupación y el buen tiempo impulsó la cosecha, logrando un avance del 73% en la región. Pero volvió el mal tiempo y la humedad, la proliferación de malezas y el vuelco de plantas que ponen pic.twitter.com/DIczFcYQ1g
La urgencia está modificando incluso las decisiones económicas. De acuerdo con la BCR, se están cosechando lotes con granos que presentan entre 16 y 19 % de humedad, lo que obliga posteriormente a afrontar costos de secado, pero permite reducir el riesgo de dejar durante más tiempo el cultivo expuesto en el campo.
Esperar también tiene un costo
La elevada humedad no solamente impide que el grano alcance naturalmente las condiciones adecuadas para su almacenamiento. La permanencia prolongada de los cultivos aumenta además la exposición al vuelco, quebrado de plantas, crecimiento de malezas y nuevos episodios de lluvia.
En Córdoba, por ejemplo, la Bolsa de Cereales registró fuertes vientos que provocaron vuelcos puntuales de maíces tardíos. Cuanto más se prolonga la cosecha, mayor es el riesgo de que un cultivo que alcanzó buenos rendimientos termine sufriendo pérdidas antes de llegar al acopio.
En la zona núcleo también existen fuertes contrastes. Mientras algunas localidades prácticamente terminaron, en sectores del noroeste bonaerense todavía queda una proporción importante del maíz por levantar, combinando humedad del grano, problemas de piso y daños ocasionados por los temporales.
El trigo aprovecha el agua, aunque también sufre los excesos
El mismo escenario hídrico presenta una cara diferente para el trigo 2026/27. La siembra nacional alcanzó el 99,6 % de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas, aunque los problemas de piso todavía impiden completar algunos lotes del sur agrícola.

Las condiciones para el cultivo implantado son, por ahora, favorables: el 86,5 % del área presenta humedad adecuada u óptima y el 53,5 % de los lotes transita desde macollaje en adelante. En el norte comenzaron incluso los primeros estadios de espigazón, con más del 80 % de esos cultivos en condición buena a excelente.
El Niño no explica este atraso, pero condicionará lo que viene
En este escenario aparece inevitablemente El Niño, aunque es importante diferenciar ambos fenómenos. No corresponde atribuir directamente al evento climático el atraso actual de la cosecha, ya que los informes de ambas entidades bursátiles identifican como causas inmediatas la elevada humedad ambiental, la falta de piso y las dificultades para el secado de los granos.

Su importancia comienza a proyectarse, en cambio, sobre lo que viene. La evolución de las lluvias durante la primavera será una variable central para la campaña fina y para la implantación de la gruesa 2026/27, porque una mayor disponibilidad hídrica puede favorecer el potencial productivo, pero también incrementar los riesgos de excesos y reducir las ventanas disponibles para realizar las labores.
De hecho, la primera señal ya aparece en el girasol. La Bolsa de Cereales porteña señala que, aunque todavía faltan alrededor de dos meses para el inicio de la ventana de siembra en el sur, los pronósticos de lluvias para la primavera generan incertidumbre sobre la planificación de las tareas.
El campo atraviesa así una transición particular: todavía intenta terminar una cosecha gruesa demorada por el agua mientras comienza a planificar la siguiente bajo un escenario que la mantendrá como protagonista. El desafío de los próximos meses no será solamente disponer de humedad, sino encontrar las ventanas necesarias para poder trabajar los lotes en tiempo y forma.