Las olas de calor son cada vez más peligrosas

Más frecuentes, más intensas y más extensas. Así son las olas de calor que se harán moneda corriente en un mundo donde el calentamiento global va ganando más terreno. Y cada vez más cerca de los polos. El infierno más temido.

Cada verano, en cada hemisferio, las olas de calor se hacen presente. Siempre existieron, son parte de la variabilidad normal del clima del planeta en el que vivimos. Pero en las últimas décadas se han transformado en parte de la normalidad. Picos de calor que estadísticamente deberían darse no más de una vez cada década, se dan todos los años, y en algunos casos más de una vez por año.

Más allá de los valores máximos de cada ola de calor, son las mínimas más elevadas durante muchos días las que erosionan la salud de la población. Y son los sectores más pobres de la sociedad los que no pueden acceder a elementos que les permitan paliar esos excesos de temperatura. En la última ola de calor en Irak, durante varios días algunas ciudades experimentaron temperaturas mínimas por encima de los 45 °C. El cuerpo humano no está preparado para eso.

Algunas ciudades como Nueva York, ya desde hace años tienen dispuestos cooling centers, espacios de enfriamiento para que quienes viven en casas muy calurosas puedan refrescarse. Podría pensarse que es un derecho humano. Pero millones de personas van a seguir muriendo porque las olas de calor son asesinas silenciosas de ancianos, bebés y personas con problemas crónicos de salud.