Llovió, pero no para todos: el detalle que mantiene en vilo a la campaña agrícola

Tras un 2025 muy lluvioso, la campaña agrícola avanza ahora con lluvias presentes pero mal distribuidas, un rasgo que explica los contrastes productivos entre regiones y cultivos.

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ote con soja temprana; en etapa de estado reproductivo, en el centro norte del departamento San Martín, Provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

El mapa agrícola argentino no refleja hoy una situación de sequía generalizada, pero sí muestra un escenario climático mucho más desordenado que el que dominó gran parte de 2025. Las lluvias siguen apareciendo en amplias zonas del país, aunque lo hacen de forma irregular y con efectos muy distintos según la región, el cultivo y el momento del ciclo.

Ese patrón, más que la falta absoluta de agua, es el que explica la tensión que atraviesa la campaña 2025/26 en esta etapa del verano. Los cultivos conservan potencial productivo, pero dependen cada vez más de la oportunidad y la localización de cada evento de precipitación.

El diagnóstico surge del cruce entre los relevamientos de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario y el Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Ambos coinciden en que el problema central ya no es un faltante estructural de lluvias, sino una distribución desigual que amplifica diferencias productivas incluso dentro de una misma región.

El 2025 cerró con lluvias desordenadas

El punto de partida climático de esta campaña fue claramente favorable. Durante gran parte de 2025, las lluvias fueron frecuentes y abundantes, lo que permitió recomponer perfiles de suelo y dejar niveles de humedad elevados en amplias zonas agrícolas.

Ese escenario comenzó a modificarse hacia el último tramo del año, cuando las precipitaciones perdieron regularidad y pasaron a concentrarse en eventos más aislados. El cambio no implicó un corte abrupto del aporte hídrico, pero sí un quiebre hacia un régimen mucho más errático.

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Lote con soja de segunda, en etapa de emergencia y desarrollo vegetativo, con buena disponibilidad de agua útil, en el centro sur del departamento San Justo. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

La campaña fina fue la primera en reflejar ese giro. En trigo y cebada, la buena disponibilidad de agua acumulada durante gran parte del ciclo permitió sostener el potencial, aunque el cierre dejó al descubierto una fuerte variabilidad de rindes entre regiones.

En trigo, los resultados finales muestran con claridad esa dualidad. Las zonas que lograron sostener humedad en etapas clave consolidaron rendimientos elevados, mientras que otras quedaron más expuestas al desorden climático y cerraron con resultados más ajustados.

La cebada fue el cultivo que mejor logró capitalizar ese contexto. Con perfiles bien cargados y una mejor sincronía entre lluvias y momentos críticos, alcanzó rindes superiores al promedio histórico, especialmente en el centro y sudeste bonaerense.

Maíz temprano con gran dependencia del clima

En la campaña gruesa, el arrastre de humedad dejado por 2025 resultó determinante para un arranque favorable. El maíz temprano se implantó con perfiles bien cargados y atravesó las primeras etapas del ciclo con escasas restricciones hídricas.

Ese escenario empezó a ajustarse una vez superada la floración. La interrupción de las lluvias y la aparición de episodios de calor hicieron que el cultivo pasara a depender mucho más de eventos puntuales para sostener el llenado de granos.

Las precipitaciones registradas en los últimos días llegaron en un momento oportuno y permitieron evitar un deterioro más marcado. Sin embargo, su carácter errático mantiene abierta la principal incógnita de la campaña: si alcanzarán para sostener el llenado durante las próximas semanas.

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Lote con maíz temprano en etapa de fructificación, con muy buena disponibilidad de agua útil, excelente estado, en el departamento San Jerónimo. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

Ese proceso ya se refleja en la condición general del cultivo. El área bajo estado excelente a muy bueno se redujo en torno al 20 %, aunque cerca del 70 % del maíz temprano todavía conserva una condición favorable, con los ajustes concentrados en los ambientes más restrictivos.

Soja, trigo y cebada: una campaña definida por contrastes

La soja avanza con una condición general buena, apoyada en la humedad acumulada durante gran parte de 2025. A nivel nacional, la implantación cubre la mayor parte del área prevista y la mayoría de los lotes presenta una condición hídrica adecuada.

Sin embargo, a medida que el cultivo ingresa en etapas reproductivas, la demanda de agua comienza a incrementarse de forma sostenida. En ese contexto, la continuidad de las lluvias se vuelve clave para evitar ajustes en el potencial, especialmente en los ambientes de menor calidad.

En la soja de segunda, los requerimientos hídricos siguen siendo bajos en esta etapa inicial, pero los perfiles llegan exigidos por la campaña de trigo. Esa herencia vuelve relevante la recomposición de agua y nutrientes para sostener el rendimiento más adelante.

El contraste entre cultivos termina de ordenar la lectura general de la campaña. Mientras trigo y cebada muestran cómo la buena humedad inicial permitió sostener rendimientos elevados, maíz y soja enfrentan ahora un escenario donde la distribución de las lluvias pesa más que el promedio acumulado.

Un cierre abierto, con la variabilidad como protagonista

El cruce entre los informes regionales y nacionales permite arribar a una conclusión clara y consistente. La campaña 2025/26 no está atravesada por una sequía, sino por una transición desde un año muy húmedo hacia un régimen de lluvias más irregular.

El agua sigue estando presente y los cultivos mantienen potencial productivo. Sin embargo, en un escenario más desordenado, cada evento cuenta más por cuándo y dónde ocurre que por el milimetraje total.

Ese detalle, más que cualquier otro factor, es el que mantiene en vilo a la campaña agrícola. También será el que termine de definir los resultados productivos a medida que avance el verano.