Plantean a los insectos como alimentos en un mundo más sostenible

Europa ha dado un paso al aprobar la inclusión de insectos entre los alimentos permitidos. Se plantea como alimentos, en un mundo más sostenible. Algunos insectos son eficaces para degradar el plástico.

Insectos
La inclusión de los insectos a la dieta humana ya es un hecho en Europa.

Nota complicada partiendo de la base que quien escribe se siente incómodo con la idea de sumar insectos a su alimentación. Y al mismo tiempo parece confirmar que lo que siempre planteó Marley, que comió insectos en cada rincón del planeta.. ¡no debería ser tomado como algo tan descabellado! Dicho esto vamos a los datos. Tal como relata un informe de RTVE, los insectos nos rodean por todas partes y han convivido siempre con nosotros.

Los humanos nunca le dimos una caracterización positiva. Siempre los relacionamos con capacidades negativas como la transmisión de enfermedades y los vemos como símbolo de degradación. Seguramente por ello, y por el instinto de preservación, nos dan asco o repulsión con el solo hecho de imaginarlos. Mucho menos pensar en comerlos... hasta ahora.

Pero como indica el informe, en realidad son indispensables en la cadena alimentaria, polinizan las plantas que comemos, controlan las invasiones de plagas para que no acaben con las plantaciones y alimentan a otros animales superiores, dando continuidad a la cadena que nos permite acabar comiendo pollos, peces o cerdos los organismos más grandes como nosotros. Se alimentan de los desechos animales y vegetales, permitiendo así un reciclaje natural de los residuos orgánicos.

Europa da el primer paso

Insectos como el tenebrio molitor y la mosca soldado negra colaboran en la degradación de plástico y residuos orgánicos, algo que toma relevancia en el tiempo en que vivimos. En Almería (España), los agricultores que cultivan bajo invernaderos, han adoptado el uso de insectos para controlar las plagas de sus cultivos evitando pesticidas. En Argentina, tanto en Cuyo como en el Alto Valle y Entre Rios, se han sembrado desde aviones moscas híbridas para controlar la plaga de la mosca de los frutos que genera graves daños económicos a la fruticultura.

En Europa , los insectos no están dentro de la gastronomía popular, aunque en continentes como en Asia o en algunos puntos de América, sí se consumen. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) estudia actualmente la inclusión de distintas especies de insectos para el consumo humano.

Son los llamados "nuevos alimentos" según relata RTVE, e incluyen diferentes tipos de grillos, larvas y gusanos, y tienen una alta concentración de proteínas (50% el tenebrio molitor, 65% el grillo y 70% el saltamontes). Producirlos necesita de un bajo consumo de recursos dado que pueden alimentarse de otros productos sobrantes de la cadena alimentaria y no requieren de mucho espacio. Y un dato ambiental importante es que no contribuyen a generar gases de efecto invernadero. Sus excrementos también sirven como abono. Hasta ahora solo dos de ellos han conseguido cumplir los requisitos para convertirse en "nuevos alimentos": el gusano de la harina o tenebrio molitor y la langosta migratoria o locusta migratoria.

Insectos que degradan el plástico

Por delante queda conocer más sobre ciertas dudas relacionadas con la seguridad alimentaria, lo que hace que estén en fase de estudio las posibles enfermedades que pudiesen transmitir. Por el momento, se les relaciona fundamentalmente con reacciones alérgicas.

Tenebrio
El tenebrio molitor o gusano de la harina es muy efectivo ya que consume el plástico.

El tenebrio ha sido el primer insecto al que la EFSA ha aceptado ya puede introducirse directamente en la dieta humana, y en la alimentación de animales que entran dentro de la cadena de alimentación humana. El próximo candidato a ser aceptado es el grillo. Poner el ojo en ellos como candidatos a revertir el cambio climático sería muy pretencioso, pero sí es cierto que serían aliados para luchar contra los plásticos.

El proyecto de investigación Ap-Waste apunta a la alimentación de larvas de tenebrio molitor con plásticos de residuos agrarios. Estos gusanos de la harina se comen el plástico. La razón es que ellos se alimentan de harina, que tiene una estructura química similar al plástico. Y aunque sea un material artificial, no resulta tan ajeno a su sistema digestivo.