Por qué todavía te piden activar el modo avión (y qué podría pasar si nadie lo hace)
Aunque muchos pasajeros lo ven como una regla antigua, el modo avión sigue cumpliendo un rol clave en los vuelos comerciales. Responde a criterios técnicos, preventivos y operativos que siguen vigentes.

El avión todavía está detenido en pista cuando la tripulación repite el mensaje de siempre y pide activar el modo avión en todos los dispositivos electrónicos. Para muchos pasajeros, esa indicación suena cada vez más desconectada de la realidad, especialmente cuando minutos después se anuncia que es posible contratar el servicio de Wi-Fi durante el vuelo.
La duda es comprensible y se volvió habitual con el paso del tiempo. Si los celulares son más potentes, si los aviones están cargados de tecnología y si la conectividad forma parte de la experiencia de viaje, ¿por qué sigue siendo necesario desactivar la red celular?
En el vuelo de hoy, había un tipo programando a mi lado con el modo avión activado, es decir: sin internet, sin ayuda de ninguna IA, sin documentación, ¡solo programando y corrigiendo errores usando su cerebro como un maniático! pic.twitter.com/1VOZbAWtDK
— El Programador Senior (@5eniorDeveloper) December 13, 2025
La respuesta no está en una norma antigua que nadie se animó a revisar. Está en cómo funciona realmente un teléfono cuando vuela y en la lógica preventiva con la que se diseñan los sistemas de seguridad aérea.
Qué ocurre cuando el celular no está en modo avión
En tierra, un celular se conecta de manera estable a una antena cercana y mantiene esa comunicación sin grandes variaciones. En el aire, esa referencia desaparece y el dispositivo comienza a buscar señal de forma constante, aunque no esté preparado para hacerlo en ese entorno.
Un solo celular funcionando de esta manera no representa un problema relevante. El escenario cambia cuando esa conducta se multiplica y decenas o cientos de dispositivos hacen lo mismo al mismo tiempo.
La aviación no evalúa riesgos de forma individual, sino colectiva. No se pregunta qué puede provocar un pasajero aislado, sino qué ocurre cuando una práctica se generaliza dentro de un sistema que funciona con márgenes de seguridad muy ajustados.

Ese conjunto de emisiones simultáneas genera un ruido electromagnético innecesario dentro del avión. No se trata de fallas graves ni de escenarios extremos, pero sí de interferencias menores que pueden afectar comunicaciones o sumar distracciones evitables.
En un entorno donde la precisión y la concentración son fundamentales, cualquier interferencia innecesaria se considera un riesgo operativo. Por eso, incluso eventos pequeños reciben atención dentro de la aviación comercial.
Por qué el momento del vuelo importa tanto
El pedido de activar el modo avión cobra mayor relevancia durante el despegue y el aterrizaje. Son las fases más críticas del vuelo, cuando la carga de trabajo de los pilotos es máxima y la comunicación con la torre de control debe ser clara y constante.
Además, durante esas fases iniciales y finales del vuelo, cualquier distracción puede tener un impacto mayor. La aviación prioriza la simplicidad operativa, y eso incluye limitar todo aquello que no sea estrictamente necesario.
Existe también un efecto menos conocido que no impacta directamente en el avión, sino en las redes de telecomunicaciones en tierra. Un celular en vuelo puede conectarse de manera intermitente a múltiples antenas al mismo tiempo, algo para lo cual los sistemas no están preparados.

Esto puede generar sobrecargas innecesarias, especialmente en zonas cercanas a aeropuertos con alto tránsito aéreo. Por ese motivo, durante años las regulaciones aeronáuticas y de telecomunicaciones evolucionaron de forma coordinada.
Wi-Fi a bordo y una norma que sigue vigente
El Wi-Fi en los aviones no invalida el uso del modo avión, sino que confirma por qué sigue siendo necesario. La conectividad a bordo opera a través de sistemas diseñados específicamente para volar, que requieren que la red celular convencional del teléfono permanezca desactivada.
Activar el modo avión y luego encender el Wi-Fi no es una contradicción, sino una adaptación del dispositivo a un entorno con reglas propias. El problema no es usar el celular, sino permitir que intente funcionar como si estuviera en tierra, en un contexto para el que no fue diseñado.
Un detalle mínimo en un sistema que no deja nada al azar
Activar el modo avión es un gesto simple que no altera la experiencia de viaje ni implica quedar incomunicado. Es una decisión mínima que reduce variables innecesarias en un sistema donde la seguridad se construye a partir de la previsión.
En tiempos de hiperconectividad permanente, esta indicación puede parecer exagerada o antigua, pero sigue vigente por una razón esencial. En aviación, anticiparse siempre vale más que corregir, y el modo avión continúa siendo parte de esa lógica silenciosa que permite volar con márgenes de seguridad extraordinarios.