Registro histórico: la "abuela tortuga" regresa a desovar después de 37 años en la costa brasileña
Tras casi cuatro décadas de seguimiento, el regreso de una tortuga a la costa de Espírito Santo refuerza la eficacia de las políticas ambientales en curso, la movilización científica y la participación de la comunidad en la conservación marina brasileña.

Una tortuga marina que ha sido monitoreada durante 37 años ha regresado a desovar en la costa norte de Espírito Santo, en la misma región donde fue registrada por primera vez. Este caso, monitoreado por equipos de Projeto Tamar y Centro Tamar/ICMBio, representa el seguimiento continuo más prolongado de una especie jamás documentado en el país.
El regreso de la hembra a su lugar de origen es notable no solo por su longevidad, sino también por los resultados acumulados de décadas de políticas públicas centradas en la conservación marina. Los expertos destacan que este logro es un reflejo directo de los esfuerzos continuos iniciados en el siglo pasado.
Según João Carlos Alciati Thomé, coordinador del Centro Tamar/ICMBio, el registro histórico demuestra la eficacia de las acciones permanentes. Para él, el trabajo de conservación requiere continuidad, planificación y la participación de diferentes sectores a lo largo del tiempo.
Historia de la conservación y el monitoreo en Brasil
Las iniciativas para proteger a las tortugas marinas en Brasil comenzaron a finales de la década de 1970, bajo la responsabilidad del entonces Instituto Brasileño de Desarrollo Forestal (IBDF). Posteriormente, estas acciones fueron incorporadas por IBAMA y, desde 2007, han sido coordinadas por ICMBio en colaboración con Projeto Tamar.
La tortuga en cuestión, una tortuga boba, fue marcada por primera vez en 1988 y registrada nuevamente en diciembre de 2025. Esto la convirtió en la hembra de mayor edad en poner huevos en Brasil, marcando un hito sin precedentes para la ciencia en el país.
La temporada de desove moviliza a equipos de todo el país
Los avistamientos se producen durante la temporada de anidación de las tortugas marinas, que en Brasil se extiende de septiembre a marzo o abril, variando según la especie y la región. Durante este periodo, equipos patrullan amplias zonas de la costa para monitorear el comportamiento reproductivo de los animales.

Las zonas de anidación se distribuyen a lo largo de la costa brasileña. La tortuga boba, por ejemplo, concentra su reproducción en el norte de Bahía, Espírito Santo y Río de Janeiro, mientras que otras especies tienen áreas prioritarias diferentes.
De las siete especies que existen en el mundo, cinco ponen sus huevos en Brasil. Algunas de ellas están experimentando una recuperación de su población, mientras que otras aún enfrentan riesgos significativos de extinción, lo que requiere la atención constante de las autoridades ambientales.
A pesar de los avances, persisten los desafíos en materia de conservación
La labor de conservación implica una red de instituciones y acciones coordinadas a lo largo del año. Además del monitoreo sobre el terreno, se realizan análisis de impacto ambiental e iniciativas educativas destinadas a sensibilizar a la población.
En las últimas décadas se han producido avances significativos. Especies que antes estaban amenazadas han mostrado mejoras en sus niveles de conservación, lo que refleja el impacto positivo de las políticas públicas y la acción integrada entre la ciencia y el gobierno.
A pesar de ello, persisten los desafíos. La contaminación por residuos plásticos y la pesca incidental siguen figurando entre las principales amenazas para las tortugas marinas, lo que exige soluciones innovadoras y una vigilancia constante.
Referencias de noticias
ICMBio. “Tartaruga vovó” volta a desovar após 37 anos e destaca conservação marinha no Brasil. 2026
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