Una nueva ola de calor amenaza con reactivar los grandes incendios que afectan a España y Francia

Tras varios días de incendios extremos, una nueva ola de calor amenaza con devolver un comportamiento explosivo a los grandes focos activos. Temperaturas, humedad y viento vuelven a convertirse en los principales aliados del fuego.

Multiples incendios afectan a España, especialmente la zona de la Comunidad de Madrid, y Castilla y Leon. Allí el incendio de Avila es el mayor incendios en la historia española. Imagen: Copernicus
Multiples incendios afectan a España, especialmente la zona de la Comunidad de Madrid, y Castilla y Leon. Allí el incendio de Avila es el mayor incendios en la historia española. Imagen: Copernicus

Los incendios forestales que afectan a España y al sur de Francia atraviesan un momento decisivo. También preocupan algunos incendios en Portugal. Aunque los equipos de extinción han logrado avances durante las últimas horas en algunos de los principales focos, la evolución atmosférica prevista para los próximos días podría volver a inclinar la balanza a favor de las llamas. Más allá del número de hectáreas quemadas o de las evacuaciones, es la meteorología la que determinará ahora si los incendios continúan estabilizándose o recuperan un comportamiento extremo.

La evolución de los grandes incendios ya no depende solo del trabajo de los equipos de extinción: la combinación de calor extremo, baja humedad y viento decidirá si las llamas logran ser contenidas o vuelven a adquirir un comportamiento explosivo.

En España, el incendio de Ávila ya supera las 50.000 hectáreas y se ha convertido en el mayor registrado en la historia reciente del país. Sumado a los grandes incendios que afectan a Madrid y Toledo, el complejo de fuegos alcanza unas 77.000 hectáreas, mientras que en Castellón el incendio de la Vall d'Uixó ha calcinado alrededor de 8.500 hectáreas. En conjunto, más de 170.000 personas permanecen evacuadas o confinadas, según informó la agencia EFE.

Al otro lado de los Pirineos, el gran incendio de Saumos, en el departamento francés de Gironda, continúa sin estar completamente controlado pese a una mejora temporal de las condiciones meteorológicas, según informó El País y recogieron también RTVE y otros medios franceses. La situación sigue siendo muy sensible ante cualquier cambio del viento o un nuevo aumento de las temperaturas.

La atmósfera explica por qué algunos incendios se vuelven prácticamente incontrolables

Cuando un incendio forestal alcanza determinadas dimensiones, deja de depender únicamente del combustible disponible. La propia atmósfera pasa a formar parte del sistema. Las temperaturas extremas reducen rápidamente la humedad del combustible fino como pastos, hojas secas y pequeñas ramas que responde en cuestión de horas a los cambios ambientales. Con valores de humedad relativa muy bajos, basta una chispa para que la vegetación entre en ignición con enorme facilidad y para que cualquier foco activo aumente notablemente su velocidad de propagación.

El incendio de Gironda está lejos de ser controlado, y la magnitud que ha alcanzado sorprende a los especialistas. Imagen: Copernicus.
El incendio de Gironda está lejos de ser controlado, y la magnitud que ha alcanzado sorprende a los especialistas. Imagen: Copernicus.

A esto se suma otro factor determinante: el viento. No solo inclina las llamas y acelera el avance del frente de fuego, sino que transporta pavesas a cientos o incluso miles de metros de distancia, generando nuevos focos secundarios que complican enormemente las tareas de extinción. En grandes incendios como los registrados estos días, pequeñas variaciones en la dirección del viento pueden modificar completamente la evolución del incendio en cuestión de minutos.

Las imágenes satelitales del programa europeo Copernicus muestran además enormes columnas de humo y calor que reflejan la extraordinaria intensidad alcanzada por varios de estos incendios tanto en España como en Francia, un indicio de la elevada energía liberada por el fuego.

La nueva ola de calor llega en el peor momento posible

Durante las últimas jornadas, algunos incendios pudieron moderar parcialmente su comportamiento gracias a un ligero descenso térmico, un aumento puntual de la humedad nocturna y una menor intensidad del viento. Esa combinación permitió mejorar las labores de ataque directo sobre varios frentes. Sin embargo, la situación podría cambiar rápidamente con la nueva ola de calor prevista para esta semana. El ascenso generalizado de las temperaturas volverá a reducir la humedad de la vegetación, incrementará la evaporación y favorecerá una atmósfera mucho más inestable desde el punto de vista del comportamiento del fuego.

Además, el calentamiento intenso de la superficie durante la tarde favorece corrientes ascendentes muy vigorosas sobre los incendios más grandes. En los casos más extremos pueden desarrollarse nubes convectivas generadas por el propio fuego, los conocidos pyrocumulus e incluso pyrocumulonimbus, capaces de modificar localmente el viento y producir un comportamiento errático e impredecible de las llamas.

Por ese motivo, las próximas horas serán especialmente importantes. Si los equipos logran consolidar los perímetros antes del pico de calor, aumentarán significativamente las posibilidades de contención. Si, por el contrario, permanecen frentes activos coincidiendo con temperaturas extremas, baja humedad y episodios de viento, los incendios podrían experimentar nuevas fases de crecimiento rápido, incluso en zonas donde hoy parecen relativamente estabilizados.