Cuenta regresiva hacia la Luna: la NASA apunta al 1 de abril para lanzar la histórica misión Artemis II

Tras superar fallas técnicas que obligaron a postergar el despegue, la NASA asegura que su megacohete SLS vuelve a estar listo. Si todo marcha según lo previsto, el 1 de abril partirá la primera misión tripulada hacia la Luna desde 1972.

El cohete SLS en la plataforma de lanzamiento, a la derecha, el 25 de febrero. Crédito: Cristóbal Herrera - EFE
El cohete SLS en la plataforma de lanzamiento, a la derecha, el 25 de febrero. Crédito: Cristóbal Herrera - EFE

Después de varios contratiempos técnicos y semanas de revisiones, la NASA confía en haber dejado atrás los problemas que retrasaron su próxima misión lunar tripulada. El objetivo ahora es claro: intentar el lanzamiento de Artemis II a partir del 1 de abril, una fecha que podría marcar el regreso de astronautas al entorno de la Luna más de medio siglo después de la última misión del programa Programa Apolo.

Durante una conferencia de prensa realizada en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, responsables de la agencia presentaron los resultados de la evaluación de aptitud para el vuelo de la misión. Allí señalaron que, aunque aún quedan tareas por completar, el sistema de lanzamiento, la nave y la tripulación están en condiciones de avanzar hacia el intento de despegue.

“Estamos planificando el lanzamiento no antes del 1 de abril y estamos trabajando intensamente para lograr esa fecha”, explicó Lori Glaze, vicedirectora asociada de la agencia espacial. Según indicó, tanto el poderoso cohete como el equipo técnico y los astronautas están preparados para afrontar el desafío.

El vehículo protagonista de la misión será el Space Launch System, el mayor cohete desarrollado por la agencia en décadas, que despegará con la nave Orion acoplada en su cima.

Una ventana de lanzamiento ajustada

Si todos los preparativos llegan a tiempo, el lanzamiento se realizará a las 18:24 hora local de Florida, desde la histórica plataforma 39B del complejo espacial.

En caso de que surjan problemas técnicos o condiciones meteorológicas desfavorables, la misión cuenta con varias oportunidades alternativas dentro de la misma ventana de lanzamiento. La primera fecha de respaldo sería el 2 de abril, seguida por otras posibilidades el 3, 4, 5 y 6 de abril.

Si ninguna de esas opciones prospera, la siguiente oportunidad recién llegaría a partir del 30 de abril.

Glaze destacó el trabajo realizado durante la revisión final de la misión, un proceso que involucró a miles de ingenieros y especialistas. “Se ha hecho una enorme cantidad de trabajo. Hemos tenido discusiones muy profundas y transparentes sobre los riesgos y cómo afrontarlos”, afirmó.

Aun así, la agencia reconoce que la misión tiene un componente experimental inevitable. “Es un test de vuelo y no está exento de riesgos”, admitió la funcionaria.

La cuarentena de la tripulación

La misión contará con cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen.

Antes del lanzamiento deberán cumplir una cuarentena preventiva de dos semanas, una medida habitual en los vuelos espaciales tripulados destinada a reducir el riesgo de enfermedades durante la misión.

El cohete SLS y la nave Orión, en la plataforma de lanzamiento del Centro Kennedy de Florida. Crédito: NASA.
El cohete SLS y la nave Orión, en la plataforma de lanzamiento del Centro Kennedy de Florida. Crédito: NASA.

El plan actual establece que el aislamiento comenzará el 18 de marzo en el Centro Espacial Johnson, desde donde luego viajarán al complejo de lanzamiento en Florida el 27 de marzo para los preparativos finales.

“Los equipos del control de misión están listos”, señaló Norm Knight, director de operaciones de vuelo. Según explicó, el comandante de la misión confirmó que la tripulación se encuentra en excelente estado y con plena confianza en el trabajo del equipo en tierra.

“La seguridad de nuestros astronautas es nuestra prioridad”, remarcó.

El origen de los retrasos

El calendario de Artemis II ya sufrió varias modificaciones. Inicialmente, el lanzamiento estaba previsto para febrero, pero debió postergarse tras detectarse fugas de combustible durante un ensayo general conocido como wet dress rehearsal, realizado el 2 de ese mes.

Un segundo intento del ensayo, el 19 de febrero, se completó sin inconvenientes y permitió fijar el 6 de marzo como fecha tentativa de despegue. Sin embargo, un nuevo contratiempo obligó a retrasar nuevamente los planes: una obstrucción en el sistema de helio del cohete.

Ese problema llevó a trasladar el vehículo al gigantesco Vehicle Assembly Building para reparaciones. “Fue frustrante tener que regresarlo después de un ensayo tan exitoso”, reconoció Shawn Quinn.

Tras semanas de trabajo y reemplazo de componentes, la agencia espera volver a transportar el cohete a la plataforma de lanzamiento a partir del 19 de marzo, un delicado traslado que se realiza sobre un enorme vehículo oruga y que demora unas 12 horas.

Cambios en el programa lunar

Mientras la misión Artemis II entra en su fase final de preparación, la agencia también anunció ajustes en el calendario de su programa lunar.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reveló recientemente que la misión Artemis III ya no buscará alunizar directamente. En cambio, se transformará en una prueba en órbita terrestre baja prevista para 2027, donde se ensayarán tecnologías clave como el acoplamiento con módulos de aterrizaje desarrollados por empresas privadas. Entre esas compañías figuran SpaceX, fundada por Elon Musk, y Blue Origin, creada por Jeff Bezos.

Según el nuevo esquema, el regreso efectivo de astronautas a la superficie lunar se produciría en las misiones Artemis IV y Artemis V, posiblemente hacia 2028.

El desafío técnico no es menor: el plan incluye operaciones complejas como el reabastecimiento de combustible en órbita, una maniobra que aún no ha sido probada en misiones de este tipo.

Mientras tanto, otra potencia espacial también avanza con sus propios planes. China proyecta enviar su primera misión tripulada a la Luna hacia 2030, lo que anticipa una nueva etapa de competencia en la exploración del satélite natural de la Tierra.