Descubren cuatro enanas blancas escondidas en el "patio trasero" cósmico de la Tierra
Algunas zonas del espacio que llevamos años estudiando siguen deparándonos nuevos descubrimientos, entre ellos cuatro enanas blancas ocultas en nuestro propio vecindario galáctico.

Nuestro patio trasero cósmico está plagado de estrellas muertas, y astrónomos de la Universidad de Warwick y la Universidad de Colorado Boulder han descubierto cuatro nuevas estrellas enanas blancas "locales" que se esconden justo delante de nuestras narices.
El telescopio espacial Hubble detectó las estrellas en una región cercana del espacio, una zona muy estudiada, lo que demuestra que aún podemos encontrar sorpresas en áreas que creíamos conocer bien.
Enanas blancas difíciles de detectar en el vecindario local
Los astrónomos llevan décadas estudiando en detalle la vecindad estelar local, pero las enanas blancas como estas son difíciles de encontrar. Orbitan en sistemas estelares binarios a unos 65 años luz de la Tierra, acompañadas por una enana roja. Estas estrellas más grandes y brillantes hacen que parezcan sistemas estelares individuales.
Como explicó la Dra. Mairi O'Brien, investigadora de Warwick: "Las enanas blancas aisladas cercanas suelen ser fáciles de encontrar, pero no pudimos observar estas cuatro estrellas directamente en longitudes de onda visibles porque sus compañeras, las enanas rojas, opacaban su luz. Esto nos recuerda que, incluso en nuestro propio vecindario cósmico, aún podemos encontrar sorpresas si observamos de la manera correcta, en las longitudes de onda adecuadas".
Estos sistemas binarios en particular son de interés porque mostraron una oscilación radial sustancial, un fenómeno en el que una estrella oscila sutilmente hacia adelante y hacia atrás, lo que indica que un objeto compañero masivo está orbitando a su alrededor.
El espectrógrafo ultravioleta del Hubble permitió a los investigadores realizar observaciones detalladas de los cuatro sistemas. Las enanas blancas suelen destacar en las observaciones ultravioleta, pero las intensas llamaradas de las enanas rojas pueden imitar esta señal, lo que obligó a los investigadores a utilizar técnicas de calibración personalizadas para confirmar la presencia de las enanas blancas.
Actualización del censo local con nuevos hallazgos
G 203-47 es un sistema de particular interés. Se encuentra a 25 años luz de distancia, pero han transcurrido 27 años desde su observación inicial de oscilación radial hasta encontrar a su enana blanca compañera.
G 203-47 es la novena enana blanca más cercana al Sol y es inusual porque su enana roja rota una vez cada 100 días, pero orbita alrededor de su enana blanca cada 14,9 días. Normalmente, las fuerzas gravitacionales las sincronizarían mediante fuerzas de marea, como la Luna y la Tierra, donde la misma cara siempre apunta una hacia la otra, pero la enana roja rota demasiado lentamente para que eso suceda.
El Dr. David Wilson, investigador asociado de la Universidad de Colorado Boulder, explicó: "Lo fascinante es que G 203-47 no debería estar girando tan lentamente si se formó de la misma manera que sistemas similares. Esto sugiere que estos sistemas binarios han tenido historias evolutivas muy diferentes. Algunos sufrieron interacciones violentas y prolongadas en sus inicios que los bloquearon por las mareas. Otros, como G 203-47, experimentaron encuentros más suaves y breves que los dejaron en este estado inusual".

El descubrimiento de cuatro nuevas enanas blancas ha permitido a los investigadores actualizar el censo local de enanas blancas en un radio de 20 pársecs o 65 años luz.
Es importante destacar que los modelos de población anteriores estimaban que debería haber entre 4 y 5 pares de enanas blancas y enanas rojas orbitando muy cerca unas de otras, y el equipo descubrió exactamente 4, lo que coincide con las predicciones teóricas.
El profesor Pier-Emmanuel Tremblay, del Grupo de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Warwick, declaró: "Solo se ha estudiado sistemáticamente alrededor del 30 % de las enanas rojas dentro de un radio de 20 pársecs en busca de compañeras enanas blancas ocultas. Creemos que podría haber hasta 9 o 10 sistemas binarios adicionales en nuestro entorno estelar local que aún no hemos descubierto. Si dedicamos un mayor esfuerzo a la observación de enanas rojas, quizás encontremos más sorpresas como esta".
Referencia de la noticia
O’Brien, M.W., et al. (2026). Direct detections of white dwarfs in four WD+dM post-common envelope binaries within 20 pc.