Diseñaron un cohete desde cero y triunfaron en el exterior: la increíble historia de un grupo de jóvenes argentinos
Más de 60 estudiantes argentinos diseñaron un cohete supersónico desde cero, ganaron una prestigiosa competencia internacional en Estados Unidos y demostraron el potencial de la ingeniería nacional.

"Houston, no tenemos ningún problema". Un grupo de estudiantes universitarios argentinos diseñó y construyó un cohete desde cero. Y, como si con ello no fuese ya suficiente mérito, hicieron historia en Estados Unidos.
El "ITBA Rocketry Team", integrado por estudiantes del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), obtuvo el primer puesto en la categoría Diseño y Construcción de la International Rocket Engineering Competition (IREC) 2026. Se trata de la competencia universitaria de cohetería más importante del planeta.
El Aconcagua fue el gran protagonista de este hito. Pero no el cerro más alto de América, sino un cohete supersónico desarrollado por los estudiantes durante más de un año, que lleva ese nombre y que compitió entre el 15 y el 20 de junio en Texas frente a más de 150 equipos de todo el mundo.
De las aulas a competir con los mejores
El camino del mejor cohete estudiantil del mundo comenzó en 2022. Ese año, un grupo de estudiantes decidió crear el ITBA Rocketry Team con el objetivo de posicionar a la Argentina dentro del mapa de la ingeniería aeroespacial universitaria.

Con el 2023 llegó el debut en la IREC, en aquella ocasión con el cohete Theros III. Finalizaron en el cuarto puesto en Diseño y Construcción. Un año después, en 2024, dieron otro salto importante al alcanzar el tercer lugar en la categoría SRAD (Student Researched and Developed), convirtiéndose además en uno de los ocho equipos capaces de desarrollar un motor propio.
También en 2024 el grupo se convirtió en el primer equipo latinoamericano en hacer volar exitosamente un cohete impulsado por un motor híbrido, diseñado por ellos mismos.
Aconcagua, el cohete capaz de superar la velocidad del sonido
El nuevo proyecto del el ITBA Rocketry Team fue bautizado como Aconcagua, en homenaje al cerro más alto de América. Y el objetivo estaba a la altura del nombre.

Los estudiantes argentinos debían construir un vehículo capaz de triplicar la altitud alcanzada en experiencias anteriores y superar la barrera del sonido, llegando a velocidades que duplicaran precisamente la velocidad.
Para lograrlo, participaron alumnos de Ingeniería Mecánica, Electrónica, Industrial, Informática, Bioingeniería y la Licenciatura en Analítica.

Cada grupo trabajó enfocado en un aspecto diferente del proyecto para, de ese modo, cubrir todas las etapas del desarrollo. Aerodinámica, aeroestructuras, aviónica, sistemas de recuperación, materiales compuestos y carga útil fueron los temas especializados.
El "mundial de cohetería"
La International Rocket Engineering Competition (IREC) es organizada por la Experimental Sounding Rocket Association (ESRA) y reúne cada año a equipos universitarios de todos los continentes.

En este certamen, los participantes deben diseñar, fabricar, lanzar y recuperar cohetes capaces de alcanzar distintas altitudes, que van desde los 10.000 hasta los 45.000 pies (entre 3 y casi 14 kilómetros).
Cada proyecto es evaluado por ingenieros representantes de las instituciones aeroespaciales más prestigiosas del mundo, quienes analizan aspectos como la calidad del diseño, la innovación tecnológica y el desempeño durante el vuelo.

Fue allí donde el Aconcagua consiguió puntaje perfecto en Diseño y Construcción, terminó séptimo en la categoría 30k COTS y ocupó el undécimo puesto en el reporte técnico, performance que ubicó al equipo argentino entre los mejores del certamen.
Uno de los aspectos más destacados fue que el cohete pudo ser recuperado tras el lanzamiento, requisito fundamental dentro de la competencia y muestra de la confiabilidad.
Desde Argentina y hasta lo más alto
El líder del ITBA Rocketry Team, Lucas Freyre resaltó que el premio representa mucho más que un reconocimiento técnico. En ese sentido, dijo que es un reconocimiento al trabajo de 60 estudiantes que diseñaron, fabricaron y validaron este proyecto desafiante.

En ese sentido, resaltó que se trata del resultado del ingenio, la creatividad, la perseverancia y la capacidad de resolver problemas complejos trabajando en equipo.
Además, remarcó el valor simbólico que tiene haber sido distinguidos por un jurado integrado por especialistas de referencia mundial.
En ese sentido, Freyre destacó -con orgullo- que desde Argentina se puede desarrollar ingeniería de excelencia y competir al máximo nivel internacional.
Bajo la coordinación del profesor e investigador Patricio Pedreira, el equipo utilizó herramientas de modelado computacional, ensayos científicos y maquinaria industrial de alta precisión para desarrollar un proyecto que sirve como ejemplo del potencial de la ingeniería universitaria argentina.