Un fragmento de cohete de SpaceX chocará contra la Luna: cuándo será y qué podrá verse desde Argentina

Un fragmento de un cohete Falcon 9 impactará la Luna en agosto. El choque permitirá estudiar en detalle un fenómeno poco frecuente y podría ser observado desde Sudamérica.

El fragmento impactará cerca del cráter Einstein, en el extremo occidental de la cara visible del satélite.
El fragmento impactará cerca del cráter Einstein, en el extremo occidental de la cara visible del satélite.

La Luna será escenario de un particular experimento científico el próximo 5 de agosto, cuando la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX se estrelle contra su superficie. El objeto, que quedó orbitando la Tierra después de completar una misión en 2025, impactará cerca del cráter Einstein, en el extremo occidental de la cara visible del satélite.

El choque se producirá a una velocidad estimada de 2,43 kilómetros por segundo y está previsto para las 06:35 UTC, las 03:35 de la madrugada en Argentina. La ubicación y el horario hacen que América del Sur y algunas regiones de América del Norte tengan condiciones especialmente favorables para intentar registrar el fenómeno.

Aunque el impacto será fugaz, los científicos esperan que deje varias señales observables. La primera será un destello de luz de menos de un segundo. Luego aparecerá una nube de polvo y fragmentos de roca expulsados desde la superficie lunar, que podría elevarse varios kilómetros. Finalmente, quedará un nuevo cráter, cuyo diámetro se estima en unos 20 a 30 metros.

Un cráter de unos 27 metros de diámetro

Los investigadores utilizaron simulaciones numéricas para anticipar cómo responderá el suelo lunar al golpe. El escenario más probable contempla la formación de un cráter de aproximadamente 27 metros de diámetro y unos cinco metros de profundidad.

El impacto también excavará una enorme cantidad de regolito, el material que cubre la superficie lunar. Los cálculos indican que podrían movilizarse más de un millón de kilos, una masa equivalente a entre 150 y 200 veces la del propio Falcon 9.

Una parte del material expulsado viajará a gran velocidad y podrá alcanzar al menos 1,5 kilómetros de altura. La pluma de eyección permanecerá visible durante varios minutos, aunque buena parte de las partículas volverá a caer sobre la superficie en cuestión de segundos.

Ese comportamiento será especialmente interesante para los investigadores. El polvo lunar podría revelar información sobre la composición del terreno y permitir detectar elementos como sodio o litio liberados durante el impacto.

¿Se podrá ver el destello desde Argentina?

Una de las grandes incógnitas es precisamente qué tan brillante será el resplandor generado por el choque. El resultado dependerá del ángulo de impacto y de las características del suelo lunar en el lugar exacto de la colisión.

Las simulaciones muestran un abanico muy amplio de posibilidades. El destello podría ser suficientemente luminoso como para detectarse con telescopios relativamente sencillos, pero también podría resultar tan débil que incluso los instrumentos profesionales tengan dificultades para registrarlo.

Los cálculos indican que podrían movilizarse más de un millón de kilos, una masa equivalente a entre 150 y 200 veces la del propio Falcon 9.
Los cálculos indican que podrían movilizarse más de un millón de kilos, una masa equivalente a entre 150 y 200 veces la del propio Falcon 9.

Por eso, los astrónomos preparan una campaña internacional de observación que incluirá telescopios profesionales y propuestas de ciencia ciudadana. Las cámaras de alta velocidad y determinados filtros permitirán intentar captar tanto el destello inicial como la evolución de la nube de material expulsado.

Los especialistas recomiendan realizar pruebas durante la noche anterior para calibrar los equipos y familiarizarse con las condiciones de observación de la Luna. Incluso quienes dispongan de instrumentos más modestos podrán intentar participar y compartir posteriormente sus registros con iniciativas científicas especializadas.

Una oportunidad para estudiar impactos lunares

El interés científico va mucho más allá de observar un espectáculo fugaz. A diferencia de un meteorito, cuyo tamaño, velocidad y composición suelen ser desconocidos, en este caso los investigadores conocen buena parte de las características del objeto que va a impactar.

Esto convierte al choque en una suerte de “experimento controlado” que permitirá comparar las observaciones reales con modelos previamente calculados. Los resultados podrían ayudar a comprender mejor cómo se forman los cráteres, cómo se comporta el regolito y de qué manera se propagan las ondas sísmicas por el interior de la Luna.

Estudiar este impacto permitirá perfeccionar las técnicas para detectar y analizar colisiones, tanto naturales como artificiales. También aportará información útil para evaluar futuros riesgos y mejorar el monitoreo de las regiones lunares donde podrían instalarse infraestructuras.

Así, el choque de un antiguo fragmento de un cohete contra la Luna se transformará en algo más que un accidente orbital: será una oportunidad excepcional para poner a prueba cuánto sabemos sobre los impactos en otros mundos.