Estudio sugieren que Marte podría influir en las eras glaciales de la Tierra
Un nuevo estudio revela que, pese a su pequeño tamaño, Marte ejerce una influencia gravitatoria clave sobre la órbita terrestre y los ciclos climáticos de largo plazo, incluidos aquellos vinculados a las glaciaciones y la evolución de la vida.

Aunque Marte tiene apenas la mitad del tamaño de la Tierra y solo una décima parte de su masa, una nueva investigación demuestra que su impacto en nuestro planeta es mucho más significativo de lo que se creía.
El estudio, publicado en la revista Publications of the Astronomical Society of the Pacific, fue liderado por Stephen Kane, profesor de astrofísica planetaria en la Universidad de California en Riverside. El trabajo pone en cuestión la idea de que Marte, por su tamaño y distancia, tendría una influencia casi insignificante sobre la historia climática de la Tierra.
Dudas científicas que llevaron a una sorpresa
Kane comenzó la investigación con escepticismo. Estudios recientes habían sugerido que ciertos patrones climáticos antiguos, registrados en capas de sedimentos del fondo oceánico, estaban relacionados con sutiles perturbaciones gravitatorias provocadas por Marte.
“Sabía que Marte tenía algún efecto sobre la Tierra, pero siempre asumí que era mínimo”, explicó el investigador. “Pensaba que su influencia gravitatoria sería demasiado pequeña como para dejar huellas claras en el registro geológico. Decidí poner a prueba esa suposición”.
Para hacerlo, Kane desarrolló simulaciones por computadora que recrean el comportamiento del sistema solar y analizan las variaciones a largo plazo de la órbita y la inclinación terrestre, factores clave en la distribución de la luz solar sobre el planeta.
Los ciclos que gobiernan las glaciaciones
Estas variaciones, conocidas como ciclos de Milankovitch, son fundamentales para comprender cuándo y cómo comienzan y terminan las eras glaciales. Una edad de hielo se define como un período prolongado en el que existen capas de hielo permanentes en los polos. A lo largo de sus 4.500 millones de años, la Tierra ha atravesado al menos cinco grandes eras glaciales. La actual comenzó hace unos 2,6 millones de años y continúa hasta hoy.
Uno de los ciclos principales, impulsado sobre todo por la gravedad de Venus y Júpiter, dura aproximadamente 430.000 años. En ese lapso, la órbita terrestre pasa de ser casi circular a más elongada y luego vuelve a su forma original, alterando la cantidad de energía solar que recibe el planeta.
“Cuando se quita a Marte, esos ciclos simplemente dejan de existir”, señaló Kane. “Y cuando se aumenta la masa de Marte, los ciclos se acortan, porque su influencia gravitatoria se vuelve mayor”.
Un planeta pequeño que “golpea por encima de su peso”
Estos ciclos afectan la excentricidad de la órbita terrestre, el momento en que la Tierra se acerca más al Sol y la inclinación de su eje de rotación. Todos estos factores influyen en la distribución de la radiación solar y, en consecuencia, en los avances y retrocesos de los hielos continentales.

Uno de los hallazgos más inesperados fue que la masa de Marte también influye en la velocidad con la que cambia la inclinación del eje terrestre, actualmente de unos 23,5 grados. Según las simulaciones, un Marte más masivo tendería a estabilizar esa inclinación.
“Por estar más lejos del Sol, Marte ejerce un efecto gravitatorio relativamente mayor sobre la Tierra de lo que tendría si estuviera más cerca”, explicó Kane. “Es un planeta que golpea por encima de su peso”.
Implicancias para la vida en la Tierra y más allá
El estudio no solo cuantifica la influencia marciana, sino que abre nuevas preguntas sobre la evolución de la vida. Las glaciaciones transformaron ecosistemas, reduciendo bosques y expandiendo pastizales, cambios que impulsaron hitos evolutivos como la bipedestación, el uso de herramientas y la cooperación social en los humanos.
“Sin Marte, a la órbita terrestre le faltarían ciclos climáticos clave”, reflexionó Kane. “¿Cómo serían hoy los seres humanos y otros animales si Marte no estuviera allí?”
Además, los resultados sugieren que incluso planetas pequeños, ubicados en regiones externas de otros sistemas solares, podrían desempeñar un papel decisivo en la estabilidad climática de mundos potencialmente habitables. Un recordatorio de que, en el delicado equilibrio cósmico, incluso los actores secundarios pueden cambiar la historia.
Referencia de la noticia
Stephen R. Kane et al, The Dependence of Earth Milankovitch Cycles on Martian Mass, Publications of the Astronomical Society of the Pacific (2025). DOI: 10.1088/1538-3873/ae2800