Fuego en la Luna: la NASA en un nuevo desafío científico para comprender la combustión de las futuras naves espaciales

La NASA investiga el comportamiento del fuego en la Luna, teniendo una sexta parte de nuestra gravedad, para reescribir los estándares de seguridad y proteger a los futuros astronautas en futuras misiones de exploración espacial profunda.

Fuego en la Luna: la NASA en un nuevo desafío científico para comprender la combustión de las futuras naves espaciales. Imagen ilustrativa no realista, generada con IA
Fuego en la Luna: la NASA en un nuevo desafío científico para comprender la combustión de las futuras naves espaciales. Imagen ilustrativa no realista, generada con IA

El regreso de la humanidad a la superficie lunar bajo el programa Artemis plantea interrogantes fundamentales para la ciencia termodinámica. Uno de los mayores misterios que enfrentan los ingenieros aeroespaciales es el comportamiento del fuego en entornos de gravedad parcial, un factor crítico para garantizar la supervivencia de las tripulaciones.

Para resolver este enigma, la NASA tiene previsto realizar experimentos sin precedentes, entre ellos encender fuegos controlados directamente en la Luna. Este audaz plan experimental busca analizar la inflamabilidad de diversos materiales bajo la aceleración gravitacional lunar (que equivale a un sexto de la gravedad terrestre).

La NASA debe garantizar la integridad de las tripulaciones mediante el desarrollo de nuevos estándares de inflamabilidad que se adapten específicamente a la Luna. Sin estas pruebas (datos empíricos), los sistemas de detección y extinción diseñados para la Tierra o la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) podrían resultar ineficaces ante una emergencia en suelo lunar.

El objetivo primordial es cerrar una brecha crítica en el conocimiento actual, actualizando los protocolos de diseño de hábitats y módulos de exploración. Al comprender cómo se inician y propagan las llamas en este entorno, las futuras naves espaciales estarán equipadas con sistemas de soporte vital y extinción mucho más seguros y eficientes.

Durante décadas, la ciencia de la combustión se ha centrado en los extremos: la gravedad terrestre total y la microgravedad de la ISS. Sin embargo, la exploración humana hacia la Luna introduce un escenario intermedio crítico donde las reglas físicas habituales se transforman, desafiando nuestra comprensión actual de la termodinámica.

La astronauta de la ESA (Agencia Espacial Europea) e ingeniera de vuelo de la Expedición 67, Samantha Cristoforetti, trabaja dentro del módulo Unity de la ISS reconfigurando componentes para la investigación sobre la ignición y extinción de combustibles sólidos, que explora el crecimiento del fuego y las técnicas de seguridad contra incendios en el espacio.Créditos: NASA.
La astronauta de la ESA (Agencia Espacial Europea) e ingeniera de vuelo de la Expedición 67, Samantha Cristoforetti, trabaja dentro del módulo Unity de la ISS reconfigurando componentes para la investigación sobre la ignición y extinción de combustibles sólidos, que explora el crecimiento del fuego y las técnicas de seguridad contra incendios en el espacio.Créditos: NASA.

La NASA se prepara ahora para encender fuegos controlados en la superficie lunar, un hito científico diseñado para mapear el comportamiento de las llamas en un entorno de gravedad parcial. Este esfuerzo busca cerrar una brecha de conocimiento que ha persistido desde la era Apolo, permitiendo una transición segura hacia una presencia humana permanente.

El "estiramiento" de la llama

Cuando los científicos de la NASA hablan de "fuego en la Luna", no se refieren a incendios sobre su superficie donde hay vacío, sino a los riesgos dentro de los hábitats y naves espaciales donde viven los astronautas. Justamente, para que los humanos sobrevivan en la Luna los científicos deben recrear una atmósfera terrestre dentro de los módulos, como lo fue Integrity en Orion de Artemis II, recientemente. Esto significa que dentro de una nave hay oxígeno, presión y materiales inflamables (plásticos, cables, telas), y por lo tanto riesgo de incendio.

Existen aspectos técnicos e instrumentales fundamentales que revelan los mecanismos físicos que hacen del fuego lunar un fenómeno tan particular. De hecho, un material puede ser más inflamable en la Luna que en la Tierra.

En nuestro planeta, donde la gravedad es de 1g (lo que es igual al famoso 9.8 m/s²), la convección natural es tan fuerte que aunque suministra abundante oxígeno, genera altas velocidades de flujo que pueden "estirar" térmicamente la llama hasta apagarla (un fenómeno conocido como límite de apagado por soplado).

En la Tierra, el aire caliente se eleva y atrae oxígeno fresco hacia la llama alimentándola constantemente, un proceso impulsado por la gravedad conocido como convección por flotabilidad. En la Luna esta convección es mucho menor proporcionando la cantidad justa de oxígeno fresco para mantener viva la reacción química, pero la velocidad del aire es demasiado baja para disipar el calor o soplar la llama, es así como la combustión en la Luna puede resultar sostenida y más peligrosa que en la Tierra.

En cambio, en la ISS con 0 g, donde no hay "arriba" ni "abajo", el aire caliente no sube, por lo que la llama se vuelve una esfera que a menudo se ahoga con su propio dióxido de carbono. En la Luna, esta fuerza es mucho más débil que en la Tierra, lo que altera drásticamente la dinámica del incendio. Las llamas podrían propagarse más lentamente, pero también podrían ser más difíciles de detectar debido a su menor temperatura o falta de humo visible.

"Estiramiento de la llama", a la izquierda: sin gravedad terrestre (0 g en la ISS), a la derecha: con gravedad terrestre (1 g)
"Estiramiento de la llama", a la izquierda: sin gravedad terrestre (0 g en la ISS), a la derecha: con gravedad terrestre (1 g)

Como sabemos, la gravedad del entorno lunar es menor a la terrestre, aproximadamente 1/6 g, es estas condiciones la convección es mucho más “suave”. Este flujo de aire atenuado le proporciona la cantidad justa de oxígeno fresco para mantener viva la reacción química, pero la velocidad del aire es demasiado baja para disipar el calor o soplar la llama. Como resultado, materiales que se autoextinguirían en la Tierra pueden mantener una combustión sostenida y peligrosa en la Luna.

En la Luna, con 1/6 de la gravedad terrestre, los procesos de transporte de calor y masa recuperan una dirección, pero con una intensidad desconocida.

La gravedad es demasiado débil en la Luna para crear una convección fuerte, pero suficiente para que el humo no quede estático. Los científicos temen que esto cree una llama que se propague de forma lenta pero muy persistente, siendo más difícil de detectar por los sensores diseñados para la Tierra.

El "punto ciego" de los estándares de seguridad espacial actual

La seguridad contra incendios en las misiones espaciales se rige actualmente por el estándar NASA-STD-6001, que evalúa la inflamabilidad de los materiales en condiciones terrestres. Estas pruebas consisten en observar si una llama se propaga hacia arriba en una muestra de material, asumiendo que este es el escenario más desfavorable debido a la convección natural. No obstante, este enfoque ignora las variables únicas de la gravedad parcial.

Existe lo que los investigadores denominan un "punto ciego gravitacional", ya que se carece de datos sobre cómo se queman los sólidos entre el 0 g de la microgravedad y el 1 g de la Tierra. La suposición de que el riesgo de incendio disminuye linealmente al reducirse la gravedad es una hipótesis no comprobada que podría poner en riesgo los futuros hábitats. Es posible que los materiales que no arden en la Tierra sí lo hagan en la Luna.

Foto tomada en la misión Artemis II. Créditos: NASA
Foto tomada en la misión Artemis II. Créditos: NASA

Incluso las pruebas realizadas en la ISS no son suficientes para predecir el comportamiento en la Luna, porque como vimos con 0 g la llama se vuelve una esfera que se extingue. En la Luna, con 1/6 de la gravedad terrestre, los procesos de transporte de calor y masa recuperan una dirección, pero con una intensidad desconocida.

Este vacío de información es crítico para el diseño de las naves de la próxima generación. Los ingenieros necesitan saber exactamente cómo se propaga y se extingue un fuego en un entorno donde la flotabilidad es débil pero persistente. Solo mediante experimentos directos en la superficie lunar se podrá actualizar la normativa de seguridad para las misiones Artemis.

Convección y comportamiento de la llama en 1/6g

Un factor agravante en los hábitats lunares es el uso proyectado de atmósferas enriquecidas con oxígeno y presiones reducidas. Estas condiciones se seleccionan para facilitar las actividades extravehiculares de los astronautas, pero aumentan significativamente la inflamabilidad de los materiales. La combinación de baja gravedad y alta concentración de oxígeno crea un entorno químico altamente reactivo y poco estudiado.

Foto tomada en la misión Artemis II. Créditos: NASA
Foto tomada en la misión Artemis II. Créditos: NASA

La investigación de la NASA en el Centro de Investigación Glenn se enfoca en entender cómo estos factores influyen en la transición de una combustión latente a una llama abierta. En gravedad parcial, los materiales pueden quemarse internamente durante largos periodos antes de manifestarse visualmente. Comprender este fenómeno es vital para desarrollar sensores de humo que no dependan únicamente de la convección terrestre.

Además, la forma en que se transfieren los gases calientes y las partículas de hollín cambia en la Luna. Esto afecta no solo la visibilidad durante un incendio, sino también la eficacia de los agentes extintores. Los científicos necesitan determinar si los extintores de gas o espuma actuales se dispersarán de manera uniforme o si su comportamiento se verá comprometido por la reducida aceleración gravitatoria.

Hacia un nuevo paradigma en la protección de naves espaciales

Para resolver estas incógnitas, la NASA ha desarrollado proyectos como el experimento SoFIE (Solid Fuel Ignition and Extinction), que utiliza la ISS para simular diversos entornos. Sin embargo, el paso definitivo es el envío de instrumentos a la superficie lunar mediante módulos de aterrizaje comerciales. Estos experimentos permitirán observar, por primera vez, la combustión real de polímeros y telas.

Proyecto FLARE: su objetivo es desarrollar una metodología para correlacionar los límites de inflamabilidad de los materiales en gravedad normal y microgravedad, y permitir la estimación cuantitativa del límite de inflamabilidad de los materiales en microgravedad basándose en los datos de inflamabilidad obtenidos en tierra. Créditos: (NASA)
Proyecto FLARE: su objetivo es desarrollar una metodología para correlacionar los límites de inflamabilidad de los materiales en gravedad normal y microgravedad, y permitir la estimación cuantitativa del límite de inflamabilidad de los materiales en microgravedad basándose en los datos de inflamabilidad obtenidos en tierra. Créditos: (NASA)

Los datos recolectados servirán para alimentar modelos matemáticos complejos que hoy solo son teóricos. Estas simulaciones permitirán a los diseñadores de naves espaciales predecir cómo se comportaría un incendio en cualquier parte de un vehículo, desde la cabina hasta los sistemas de soporte vital. La precisión en estos modelos es la diferencia entre un diseño excesivamente pesado y uno optimizado y seguro.

Otro pilar de esta investigación es la mejora de las tecnologías de supresión de incendios. Al comprender la física de la llama lunar, se pueden diseñar sistemas que utilicen menos agente extintor para sofocar un fuego de manera más efectiva. Esto es esencial para misiones de larga duración donde los recursos son extremadamente limitados y no hay posibilidad de evacuación inmediata a la Tierra.

En última instancia, este esfuerzo científico no solo beneficia a las misiones lunares, sino que establece las bases para la exploración de Marte. Con una gravedad de 3/8 de la terrestre, Marte presenta su propio conjunto de desafíos, pero los datos obtenidos en la Luna proporcionarán la primera pieza del rompecabezas de la gravedad parcial. La NASA avanza así hacia una era donde el fuego en el espacio ya no sea un misterio indomable, sino un riesgo científicamente mitigado.

Referencia de la noticia

"Ciencia de la combustión". Programa de ciencias físicas. NASA

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