La gravedad de Saturno desvía un misterioso cuerpo helado inerte y lo convierte en un cometa activo

A casi 5.000 millones de kilómetros de la Tierra, el objeto helado 450P/LONEOS comenzó a liberar gas y polvo. Los científicos creen que podría estar atravesando una etapa clave de transformación hacia un cometa.

Los científicos creen que el proceso comenzó a acelerarse después de un encuentro gravitacional cercano con Saturno ocurrido en 1992.
Los científicos creen que el proceso comenzó a acelerarse después de un encuentro gravitacional cercano con Saturno ocurrido en 1992.

A unos 4.800 millones de kilómetros de la Tierra, un pequeño cuerpo helado parece haber comenzado a despertar después de miles de millones de años de permanecer en las regiones exteriores del sistema solar.

Se trata de 450P/LONEOS, un objeto clasificado como centauro, una población de cuerpos pequeños y helados que suele desplazarse entre las órbitas de Júpiter y Neptuno. Sin embargo, las últimas observaciones muestran un comportamiento poco habitual para esta clase de objetos: está liberando gas y polvo y desarrollando una tenue envoltura a su alrededor, características mucho más propias de los cometas.

Un equipo encabezado por Charles Schambeau, científico planetario y profesor asociado de la Universidad de Florida Central (UCF), considera que podría estar observando una etapa muy temprana de la transformación de un centauro en un cometa.

Para estudiar el fenómeno, los investigadores utilizaron observaciones del telescopio espacial James Webb de la NASA y del telescopio Gemini North, ubicado en Hawái. Los datos permitieron detectar dióxido de carbono, polvo helado y señales de actividad térmica reciente alrededor de 450P/LONEOS.

Los resultados, publicados en The Planetary Science Journal, aportan nuevas pistas sobre uno de los procesos todavía poco conocidos de la evolución de estos cuerpos helados.

El encuentro con Saturno que pudo cambiarlo todo

Los científicos creen que el proceso comenzó a acelerarse después de un encuentro gravitacional cercano con Saturno ocurrido en 1992. La interacción modificó significativamente la órbita de 450P/LONEOS y lo desplazó hacia una trayectoria más cercana al Sol.

Ese cambio resulta fundamental. Al aproximarse a nuestra estrella, el objeto comenzó a recibir una cantidad mayor de radiación solar. Las observaciones realizadas entre 2019 y 2024 mostraron que, a medida que disminuía su distancia al Sol, también se hacía progresivamente más visible una tenue coma, una nube de gas y polvo que rodea al núcleo de los cometas.

Paneles de imágenes integradas por longitud de onda de 450P extraídas del cubo de datos del IFU NIRSpec del JWST en diferentes bandas de paso (la longitud de onda efectiva se indica directamente encima de cada panel). Crédito: The Planetary Science Journal (2026).
Paneles de imágenes integradas por longitud de onda de 450P extraídas del cubo de datos del IFU NIRSpec del JWST en diferentes bandas de paso (la longitud de onda efectiva se indica directamente encima de cada panel). Crédito: The Planetary Science Journal (2026).

El calentamiento solar puede penetrar lentamente las capas superficiales y subsuperficiales del núcleo. Cuando esto ocurre, los hielos volátiles y los gases atrapados en su interior pueden liberarse. El material que escapa arrastra partículas de polvo y genera esa característica envoltura que permite reconocer la actividad cometaria.

El James Webb encontró una pista clave

Uno de los resultados más importantes llegó gracias al telescopio espacial James Webb. Sus instrumentos detectaron dióxido de carbono (CO₂) alrededor de 450P/LONEOS, a una distancia del Sol en la que el hielo de agua normalmente no se sublimaría con suficiente intensidad como para explicar por sí solo la actividad observada.

Los investigadores encontraron evidencias claras de emisiones de dióxido de carbono, pero no detectaron vapor de agua ni monóxido de carbono. Esto apunta a que el CO₂ podría ser uno de los principales responsables de la actividad actual del centauro.

Las observaciones también revelaron granos de polvo helado dentro de la coma y posibles indicios de hielo de agua cristalino. Este último hallazgo resulta especialmente interesante porque podría indicar que parte del hielo experimentó procesos de calentamiento y transformación.

Los científicos plantean que, bajo la superficie, podría existir hielo amorfo, una estructura irregular capaz de atrapar gases en sus poros. Al calentarse, este material puede transformarse en hielo cristalino y liberar el dióxido de carbono atrapado. El gas, al escapar a través del núcleo poroso, sería capaz de levantar partículas de polvo y contribuir a formar la coma.

Una ventana al nacimiento de los cometas

Solo una pequeña proporción de los centauros conocidos presenta actividad visible. Por eso, 450P/LONEOS representa una oportunidad excepcional para estudiar qué ocurre cuando uno de estos antiguos cuerpos helados comienza a desplazarse hacia regiones más cálidas del sistema solar.

Los centauros son considerados objetos de transición. Se cree que muchos proceden de regiones situadas más allá de Neptuno y que algunos pueden terminar convirtiéndose en cometas de período corto, especialmente en la familia de cometas de Júpiter.

Seguir la evolución de 450P/LONEOS permitirá a los investigadores observar cómo cambian los hielos, la superficie y la composición de estos cuerpos a medida que reciben cada vez más energía solar.

En otras palabras, este pequeño objeto podría estar ofreciendo una imagen poco habitual de uno de los momentos más importantes de la vida de un cometa: el instante en que un cuerpo helado y aparentemente inactivo comienza, lentamente, a transformarse.