Crece rápido y deslumbra con sus pompones amarillos: por qué conviene plantar este árbol ahora
Con una impresionante floración de esferas doradas y un ritmo de crecimiento que supera el metro por año, este árbol adelanta la primavera y transforma la pausa del jardín.

Hacia el final del invierno, cuando en los patios y jardines aún predominan los tonos opacos y la quietud del receso, un árbol matiza el paisaje y deslumbra con una floración de pompones amarillos, como un cálido adelanto del colorido que vendrá con la primavera.
Se trata del aromo francés (Acacia dealbata) -conocido también como mimosa, aromo amarillo o acacia plateada-, una especie originaria de Australia que encontró en el clima templado de la zona central de nuestro país condiciones perfectas para prosperar.

Mientras casi toda la vegetación descansa, este árbol irrumpe en el invierno con una copa de pequeñas esferas con perfume y color intenso.
Flores que parecen de algodón
Lo que más llama la atención de esta floración es su textura. Las flores no tienen los pétalos grandes que solemos ver en otras plantas. En su lugar, se forman pequeños globos tupidos por cientos de hilos finos, lo que les da esa forma idéntica a la de un pompón suave y plumoso.

Estos racimos amarillos cuelgan en abundancia y desprenden una fragancia dulce que se siente a varios metros. Por todo eso, sus ramas quedan espectaculares en cualquier florero que busque elevar un ambiente de la casa.
Crecimiento veloz para conseguir sombra rápido
Además de su belleza, el aromo francés tiene una ventaja valiosa: crece a pasos agigantados. Durante sus primeros años, puede sumar entre 1 y 1,5 metros de altura por año. Incluso puede superar los 2 metros por temporada en buenas condiciones. En muy poco tiempo, un ejemplar joven se convierte en un árbol de porte mediano de entre 6 y 12 metros.

Esta rapidez se debe a que se adapta muy bien a distintos tipos de suelo. Como pertenece a la familia de las leguminosas, ayuda a fijar nitrógeno en la tierra, lo que mejora la calidad del suelo donde vive y le permite desarrollarse sin exigencias extremas.
Al invertir tanta energía en crecer y florecer de manera acelerada, su ciclo de vida es más corto que el de otros árboles. Suele vivir alrededor de 30 años, un dato clave para tener en cuenta a la hora de planificar el espacio exterior.
Hojas finas y un tono plateado todo el año
Incluso cuando se terminan las flores, el aromo francés sigue aportando belleza al paisaje porque no pierde su follaje en ninguna estación.
Sus hojas son compuestas y muy finas, divididas en pequeñas partes que recuerdan la forma de las plumas. Su color tampoco es el verde tradicional, sino que muestra matices cenicientos o plateados.

Este tono particular se debe a un vello muy fino que recubre sus brotes, una protección natural para conservar la humedad frente al sol y al viento.
El momento ideal para sumarlo al jardín es ahora
Justo ahora, cuando el invierno empieza a despedirse y la tierra recupera temperatura, es el momento ideal para plantarlo. El clima de transición ayuda a que sus raíces se asienten con fuerza antes de que lleguen los calores intensos del verano.
Para disfrutarlo sin sorpresas, es importante elegir bien el lugar. Como sus raíces son vigorosas y buscan agua con rapidez, lo ideal es ubicarlo en un jardín amplio o parque, alejado de veredas estrechas, cimientos o tuberías.
Necesita buena luz del sol para florecer con todo su potencial y un sector resguardado de vientos muy fuertes, ya que su madera es blanda.
La poda: el secreto para darle forma de árbol
Si se lo deja crecer libremente y sin intervención, tiende a desarrollar varios fustes desde abajo y convertirse en un arbusto gigante y muy ramificado. Para guiarlo como árbol de tronco único, conviene realizar podas de formación desde joven.

Un dato clave: hay que podarlo únicamente apenas finaliza la floración, a comienzos de la primavera. De esta manera se emprolija la copa, se evita el desgaje de ramas por el viento y se le da tiempo a la planta para preparar los brotes que florecerán el próximo invierno.