Marte está produciendo químicos tóxicos de forma natural: la electricidad del planeta rojo transforma sales en venenos
Un nuevo estudio propone que descargas eléctricas generadas durante las tormentas de polvo marcianas explicarían misteriosos desequilibrios químicos e isotópicos. El hallazgo reescribe la historia de cómo se forman sustancias clave -y peligrosas- en Marte.

La química de otros mundos no siempre se parece a la de la Tierra. Aquí, muchos procesos están bien comprendidos y suelen depender del agua y del calor. Marte, en cambio, carece de ambos en cantidades significativas, lo que ha convertido el origen de algunos de sus compuestos químicos en un tema de debate persistente dentro de la comunidad científica.
Un nuevo trabajo liderado por Alian Wang y Neil Sturchio, investigadores de la Universidad de Washington en St. Louis y la Universidad de Delaware, respectivamente, propone un marco novedoso para entender cómo ocurren las reacciones químicas en el planeta rojo. El estudio fue publicado recientemente en la revista Earth and Planetary Science Letters y pone el foco en un actor inesperado, aunque familiar para los terrícolas: la electricidad.
El enigma de los isótopos ausentes
Desde hace años, distintos rovers y orbitadores han detectado en la superficie marciana un desequilibrio isotópico llamativo. En términos simples, se trata de una proporción anómala entre distintos isótopos de un mismo elemento. En Marte, los llamados isótopos “pesados” de elementos comunes como el cloro, el oxígeno y el carbono aparecen en menor cantidad de lo que dictan los valores naturales esperados.
El caso más marcado es el del cloro-37, que resulta 51 partes por mil menos abundante de lo previsto. El dato no es menor: el cloro es un componente central de los percloratos, compuestos altamente tóxicos que representan uno de los principales desafíos para la posibilidad de sostener vida —humana incluida— en Marte a largo plazo. Comprender por qué se da este desequilibrio es clave para pensar cómo mitigar su impacto.
Los desajustes en el carbono (11,4 partes por mil) y el oxígeno (22,8) son menos extremos, pero igualmente relevantes. Ambos participan en la formación de carbonatos, minerales que durante décadas fueron interpretados como pruebas de la existencia pasada de agua líquida en la superficie marciana.
Tormentas de polvo y chispas químicas
Entonces, ¿qué está provocando estos desequilibrios? La respuesta, según el estudio, está en las célebres tormentas de polvo de Marte. Estos eventos, que pueden cubrir enormes extensiones del planeta durante ciertas estaciones, generan remolinos que recuerdan a tornados en miniatura.

Cuando el polvo se eleva y las partículas chocan entre sí, se produce una acumulación de carga electrostática, similar a la que se genera al frotar un globo contra el cabello. En la atmósfera tenue de Marte, esa carga supera con facilidad el umbral dieléctrico, dando lugar a pequeñas descargas eléctricas, conocidas técnicamente como descargas electrostáticas (ESD).
Según los autores, estas chispas microscópicas serían el motor de uno de los principales ciclos químicos del planeta.
Percloratos sin agua
Para comprobarlo, el equipo construyó varias cámaras experimentales, entre ellas la Planetary Environment and Analysis Chamber (PEACh), diseñadas para simular condiciones marcianas. Allí estudiaron cómo reaccionan sales comunes de Marte frente a la electricidad generada durante tormentas de polvo.
El resultado fue contundente: las ESD producen electrones de alta energía que interactúan con el dióxido de carbono de la atmósfera marciana, generando radicales reactivos como CO y O. Estos, a su vez, se depositan sobre las sales de cloruro del suelo, oxidándolas y transformando el cloro en percloratos. El proceso explica su origen, sin necesidad de agua líquida.

Algo similar ocurre con los carbonatos, tradicionalmente asociados a ambientes húmedos. El estudio sugiere que también pueden formarse a partir de simples descargas eléctricas durante tormentas de polvo.
Implicancias para la exploración futura
Los datos obtenidos encajan mejor con las observaciones realizadas tanto in situ como desde la órbita, en particular con la menor presencia de isótopos pesados. Las descargas actúan como un “filtro”, favoreciendo la participación de átomos más livianos en las reacciones químicas que detectan misiones como Curiosity o ExoMars.
Más allá de Marte, este mecanismo podría operar en otros cuerpos del sistema solar, como Venus, algunos gigantes gaseosos o incluso la Luna. Pero también deja una advertencia clara: los percloratos se siguen formando hoy. No es un obstáculo insalvable para la exploración humana, pero sí un riesgo que habrá que tener en cuenta.
Y la historia no termina aquí. Los autores ya anticipan nuevos trabajos sobre cómo estas chispas invisibles podrían estar moldeando la química de otros mundos. Marte, una vez más, obliga a repensar lo que creíamos saber.
Referencia de la noticia
Neil C. Sturchio, et. al. Isotope effects (Cl, O, C) of heterogeneous electrochemistry induced by Martian dust activities. Earth and Planetary Science Letters, Volume 676, 2026, 119784, ISSN 0012-821X, https://doi.org/10.1016/j.epsl.2025.119784.