Misiones Chang'e: cómo el avance de China está cambiando la carrera espacial

El programa Chang'e está posicionando a China como uno de los principales actores en la nueva carrera espacial hacia la Luna.

China se está consolidando como uno de los principales actores en la nueva carrera espacial, con planes para enviar humanos a la Luna en las próximas décadas. Crédito: CSNA
China se está consolidando como uno de los principales actores en la nueva carrera espacial, con planes para enviar humanos a la Luna en las próximas décadas. Crédito: CSNA

La nueva carrera espacial está marcada por la expectativa de que la humanidad regrese a la Luna, con misiones de Estados Unidos y China como protagonistas. Recientemente, el lanzamiento de Artemis II recibió una considerable atención mediática, ya que fue la primera misión en llevar humanos a las proximidades de la Luna desde el fin de las misiones Apolo.

Esta fue la segunda misión de la NASA y representó un paso más de Estados Unidos en su empeño por volver a llevar humanos a la superficie lunar.

Mientras tanto, China ha consolidado su progreso gracias a las misiones Chang'e, que ya han demostrado su capacidad en la exploración lunar robótica. Misiones como Chang'e 6 han recolectado y traído con éxito muestras de la superficie lunar a la Tierra.

Estos resultados sitúan al país en una etapa avanzada en la preparación de misiones tripuladas. La planificación actual prevé el envío de astronautas a la superficie lunar para 2030. Este objetivo también incluye la construcción de una infraestructura lunar que permita una presencia continua.

Las misiones ya realizadas por China han proporcionado datos detallados sobre la composición, la geología y las condiciones ambientales de la Luna, información fundamental para una posible presencia humana en el satélite. Las próximas fases, incluidas Chang'e 7 y Chang'e 8, se centrarán en probar tecnologías de soporte vital, aprovechar los recursos locales y construir infraestructura. Con ello, China se posiciona como uno de los protagonistas de la nueva carrera espacial.

Misiones de Chang'e

El programa Chang'e comprende una serie de misiones que estructuran la estrategia de China para la exploración lunar. Las primeras misiones, como Chang'e 1 y Chang'e 2, se centraron en el mapeo orbital, lo que permitió caracterizar la topografía y seleccionar regiones de interés.

Posteriormente, Chang'e 3 marcó el primer aterrizaje suave automatizado del programa, transportando un rover para explorar la superficie. Finalmente, Chang'e 4 representó un hito al lograr el primer aterrizaje controlado en la cara oculta de la Luna.

China fue el primer país en devolver muestras desde 1976, y el tercer país en la historia, junto con Estados Unidos y la Unión Soviética, en devolver con éxito muestras lunares.

Posteriormente, las misiones Chang'e 5 y Chang'e 6 incluyeron operaciones de aterrizaje, recuperación y retorno. La historia del programa demuestra que China ya domina los aterrizajes automatizados y no tripulados en la superficie lunar, así como las operaciones con vehículos exploradores y los sistemas de comunicación.

Este conjunto de misiones sentó una base sólida para los siguientes pasos, que incluyen la exploración y la preparación para una presencia humana.

Regreso de muestras lunares

La misión Chang'e 5 marcó un hito en la exploración lunar al recolectar y traer de vuelta muestras lunares en un solo sistema. Este sistema constaba de módulos de aterrizaje, servicio y reentrada, que extraían material de la superficie lunar y lo transportaban de regreso a la Tierra.

Durante la misión, se recolectaron muestras de regolito mediante perforación y excavación, y se transfirieron a un módulo en tierra. Este módulo despegó directamente de la Luna y se acopló con el módulo de retorno en órbita.

Los materiales traídos por la sonda Chang'e 5 permitieron un análisis detallado de la composición geoquímica y la evolución térmica de la Luna. Estos datos perfeccionaron los modelos que describen la evolución lunar y su historia de actividad volcánica.

La posibilidad de traer muestras de vuelta fue crucial para estudiarlas con mayor profundidad, algo que sería imposible si dependiéramos únicamente de sondas en la superficie lunar.

Las próximas misiones

Las próximas fases del programa Chang'e incluyen las misiones Chang'e 7 y Chang'e 8. Chang'e 7 llevará a cabo estudios detallados de las regiones polares, incluyendo la búsqueda de hielo de agua y helio-3. Chang'e 8 se centrará en la validación de tecnologías de utilización de recursos in situ, como la producción de materiales y el apoyo a la construcción de infraestructuras.

De este modo, el programa comienza a preparar el terreno para las misiones tripuladas que se prevé que tengan lugar para 2030.

El programa Chang'e ha estado impulsando y consolidando capacidades tecnológicas esenciales para la exploración y la futura presencia humana en la Luna. Crédito: ESA
El programa Chang'e ha estado impulsando y consolidando capacidades tecnológicas esenciales para la exploración y la futura presencia humana en la Luna. Crédito: ESA

El objetivo para 2030 depende de la integración de sistemas, incluyendo vehículos de lanzamiento, módulos de aterrizaje y sistemas de soporte vital. El avance de las misiones Chang'e reduce los riesgos y permite validar tecnologías en un entorno real.

También existen planes para la construcción de una base internacional de investigación lunar. Lograr estos objetivos posicionaría a China como uno de los principales actores mundiales en la exploración espacial del siglo XXI.

Carrera espacial

Esto se debe a que la actual carrera espacial entre Estados Unidos y China se centra en el regreso de los humanos a la Luna para el año 2030 aproximadamente. En el caso estadounidense, el programa Artemis ya se encuentra en su segunda misión, que ha llevado a humanos cerca de la Luna.

Paralelamente, China avanza con el programa Chang'e, que ya ha demostrado capacidades robóticas y está preparando el terreno para misiones tripuladas.

Ambas naciones están invirtiendo en tecnologías como sistemas de aterrizaje, soporte vital y operaciones cislunares. Más allá del aspecto tecnológico, esta carrera tiene un componente geopolítico.

El regreso a la Luna se considera un paso intermedio hacia futuras misiones a Marte y la exploración espacial. Por lo tanto, el objetivo de establecer una presencia humana para 2030 también representa un indicador de liderazgo en la exploración espacial.

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