Plutón y su año interminable: por qué todavía no completó una vuelta desde que fue descubierto
Plutón necesita unos 248 años para completar una órbita. Desde su descubrimiento en 1930, la humanidad todavía no ha visto terminar un ciclo completo, pero puede calcular cuándo ocurrirá.

El 18 de febrero de 1930, Clyde Tombaugh detectó algo que parecía apenas un punto errante entre las estrellas. El joven astrónomo trabajaba en el Observatorio Lowell, en Arizona, y buscaba el supuesto Planeta X, un mundo desconocido que debía encontrarse más allá de Neptuno.
Tombaugh comparaba fotografías tomadas en distintas noches mediante un dispositivo que permitía alternar rápidamente las placas. Las estrellas permanecían prácticamente inmóviles, mientras un objeto del sistema solar podía delatarse por su desplazamiento. Así apareció Plutón.
Y ahí aparece una particularidad extraordinaria. Un año terrestre dura unos 365 días. El de Plutón se extiende durante aproximadamente 248 años terrestres.
¿Por qué tarda tanto?
La explicación está en su enorme distancia del Sol. Plutón se encuentra, en promedio, a unas 39 unidades astronómicas de nuestra estrella, es decir, cerca de 5.900 millones de kilómetros.
En términos sencillos, cuanto más lejos está un cuerpo del Sol, más extensa es su órbita y, además, menor suele ser su velocidad orbital. La tercera ley de Kepler permite relacionar matemáticamente esa distancia con el tiempo necesario para completar una revolución.
Por eso los años no duran lo mismo en todos los mundos. Mercurio completa una vuelta en unos 88 días terrestres; Neptuno necesita alrededor de 165 años y Plutón, casi un cuarto de milenio.

Su recorrido, además, no es perfectamente circular. La órbita de Plutón es bastante excéntrica, de modo que su distancia al Sol cambia considerablemente a lo largo del trayecto. De hecho, entre 1979 y 1999 estuvo más cerca del Sol que Neptuno.
Eso no significa que ambos mundos estuvieran destinados a encontrarse. Sus órbitas mantienen una resonancia 3:2: mientras Plutón completa dos revoluciones, Neptuno realiza tres. Esta relación orbital ayuda a evitar encuentros cercanos entre ambos.
No hace falta esperar 248 años
La pregunta inevitable es cómo pueden saber los astrónomos cuánto dura el año plutoniano si todavía no han observado una vuelta completa.
La respuesta está en la física. Cada observación de Plutón proporciona una posición concreta en el espacio. Al reunir mediciones tomadas durante décadas y aplicar las leyes de la gravedad, los científicos pueden determinar la órbita que mejor explica esos datos. A partir de allí es posible calcular hacia dónde continuará desplazándose el objeto, tanto hacia el futuro como hacia el pasado.
Además, existen placas fotográficas anteriores a 1930 en las que Plutón quedó registrado sin ser identificado. Esas observaciones de predescubrimiento permiten ampliar todavía más el período utilizado para reconstruir su trayectoria.
Una vuelta que terminará en 2178
Desde la perspectiva de nuestro calendario, el regreso de Plutón al punto orbital que ocupaba cuando Tombaugh lo identificó ocurrirá en 2178. Para entonces habrán pasado casi dos siglos y medio desde aquel descubrimiento.
Ninguna persona viva hoy estará allí para comprobarlo directamente. Pero no hace falta esperar.
La trayectoria de Plutón está suficientemente bien determinada como para predecir su posición con gran precisión. El año 2178 no es una fecha misteriosa ni una apuesta sobre el futuro: es la consecuencia de las leyes que gobiernan su movimiento alrededor del Sol.
La humanidad llegó antes que su propio reloj
La paradoja se volvió especialmente llamativa en 2015. Ese año, la misión New Horizons de la NASA pasó junto a Plutón y permitió observarlo de cerca por primera vez.
La sonda, lanzada en 2006, recorrió miles de millones de kilómetros antes de alcanzar el remoto mundo helado. Sus imágenes mostraron montañas de hielo, extensas llanuras y la enorme región brillante con forma de corazón que se convirtió rápidamente en uno de los paisajes más reconocibles del sistema solar.
Habían pasado apenas 85 años desde que Tombaugh distinguió aquel pequeño punto entre las estrellas. Plutón, en cambio, todavía no había completado ni siquiera la mitad de su recorrido desde aquel momento.
No es que Plutón se mueva demasiado despacio. Somos nosotros quienes vivimos durante una fracción diminuta de su calendario.