Sondas extraterrestres podrían estar más cerca de la Tierra de lo que imaginamos, según un estudio
Los científicos afirman que todavía no hemos podido descartar la existencia de sondas extraterrestres cerca de nuestro planeta.

La búsqueda de evidencia de civilizaciones extraterrestres no se limita a detectar señales de radio provenientes de lugares distantes. Durante décadas, los científicos también han considerado la posibilidad de detectar señales como sondas o equipos enviados por civilizaciones avanzadas para explorar otros sistemas planetarios. Este enfoque se basa en la suposición de que existe una civilización desarrollada que realiza observaciones en diferentes regiones.
El interés por los visitantes interestelares aumentó tras el descubrimiento de ʻOumuamua en 2017, el primer objeto interestelar confirmado que atravesó el sistema solar. Sus características inusuales llevaron a algunos a especular sobre un posible origen artificial. Estudios posteriores indicaron que el objeto era un cuerpo natural originario de otro sistema estelar.
Por lo tanto, un nuevo estudio analizó la posibilidad de que existan sondas extraterrestres en el sistema solar sin haber sido detectadas. Los investigadores evaluaron si la humanidad posee la capacidad de observación suficiente para descartar por completo esta posibilidad. La conclusión fue que gran parte del sistema solar permanece inexplorado, lo que dificulta afirmar con certeza que no existen sondas.
El problema del 2020 SO
Este estudio se inspiró en el objeto 2020 SO, detectado en una órbita inusual cerca de la Tierra. Inicialmente, se catalogó como un asteroide pequeño. Sin embargo, análisis orbitales más detallados revelaron características distintas a las de un asteroide. Su baja velocidad relativa con respecto a la Tierra y su peculiar trayectoria sugirieron que algo más podría estar sucediendo.
Las observaciones espectroscópicas revelaron que la firma del objeto no coincidía con la de las rocas o minerales que se encuentran en los asteroides. En cambio, el espectro infrarrojo cercano era consistente con materiales industriales como el acero utilizado en la construcción de cohetes. A partir de esta evidencia, los investigadores concluyeron que 2020 SO formaba parte del cohete Centaur lanzado por la NASA en 1966.
Posibilidad de una visita
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es la posibilidad de que exista una sonda que no hayamos encontrado o catalogado como asteroide? La posibilidad de que civilizaciones extraterrestres envíen sondas para explorar otros sistemas estelares se considera una hipótesis legítima. Sin embargo, hasta la fecha, no existe evidencia observacional de que la Tierra o el sistema solar hayan sido visitados por artefactos de origen extraterrestre.

Dos ejemplos recientes ilustran bien este punto. El objeto interestelar ʻOumuamuaʻ generó debate tras su descubrimiento en 2017 debido a algunas características orbitales inusuales. De manera similar, el objeto interestelar 3I/ATLAS también suscitó especulaciones iniciales sobre una posible naturaleza tecnológica. Sin embargo, las observaciones indicaron que ambos objetos eran cuerpos como asteroides o cometas.
Desafíos para encontrar sondas en el sistema solar
Uno de los principales desafíos para encontrar posibles sondas extraterrestres es que la mayor parte del sistema solar nunca se ha observado con la resolución suficiente. Si bien las misiones espaciales han generado mapas detallados, la cobertura de alta resolución aún es limitada. En muchas lunas de los planetas gigantes, las mejores imágenes disponibles tienen una resolución del orden de kilómetros por píxel.
Otro factor importante es la supervivencia de estos objetos potenciales a lo largo de escalas de tiempo astronómicas. Si una sonda se hubiera enviado hace millones o miles de millones de años, habría estado expuesta a la radiación cósmica, impactos de micrometeoritos y procesos erosivos. Una sonda potencialmente antigua podría resultar gravemente dañada, fragmentada o incluso destruida por completo.
¿Cómo encontramos estas sondas?
La detección de posibles sondas extraterrestres dependería, ante todo, de los avances en las capacidades de observación de la humanidad. Telescopios más sensibles, sistemas de imágenes de alta resolución y algoritmos de procesamiento de datos permitirían examinar regiones del sistema solar con un nivel de detalle muy superior al que es posible actualmente.
Otra posibilidad consiste en ampliar la exploración a diferentes regiones del sistema solar. Futuras misiones a lunas, asteroides, planetas enanos y objetos transneptunianos podrían proporcionar imágenes detalladas de sus entornos. Las sondas espaciales equipadas con instrumentos especializados podrían buscar indicios químicos, térmicos o estructurales incompatibles con los procesos naturales.
Referencia de la noticia
Lazio. (2026). Solar System Technosignatures.